créditos | publicidad     
 
   portada | noticias | entrevistas | discos | dvd | maquetas | clásicos | directo | opinión | fechas | buscador | foro | concursos | enlaces
 
 


  > crítica
 
> publicidad
 






Recomienda esta página a un amigo
SKID ROW
Skid Row
Atlantic Records,

Puntuación: 10/10

Sin duda alguna, el año 89 fue un año más que fructífero para el género del Hard Rock de vertiente americana. Y es que, por aquel entonces, el país de los enormes rascacielos, las grandes producciones cinematográficas y las hamburguesas era un auténtico cocedero de bandas que desde hacía unos años estaban dando mucho que hablar en el circuito del Heavy Rock tanto a nivel musical como visual. La MTV rellenaba su parrilla con numerosos videos en los que se podía ver a unos tíos con el pelo cardado, pantalones elásticos y mallas de los más variopintos estilos comiéndose la pantalla con una música que resultaba divertida, juerguista, fresca y macarra como pocas. Lo que esa monopolista cadena se dedicaba a ofrecer en su programación era fiel reflejo de lo que acontecía a nivel de calle en Norteamérica y más concretamente en la Costa Oeste, donde la ciudad de Los Angeles se convirtió en el epicentro de ese masivo movimiento que durante años fue la cúspide del Rock Duro con formaciones como RATT, MOTLEY CRUE, WARRANT, GUNS AND ROSES o POISON, las cuales llevaron al máximo el archiconocido lema de “sexo, drogas y Rock And Roll”, con todo el desenfreno que en su día conllevó y que a día de hoy se palpa en los perjudicados cuerpos de algunos de los músicos que por aquel entonces formaron parte de esas alocadas y salvajes fiestas rockeras.

Por tanto, la Costa Oeste estadounidense fue el principal emplazamiento del explosivo movimiento hardrockero que irrumpió durante los ochenta tanto a nivel de bandas con ganas de saborear las cotizadas mieles del éxito, como de locales nocturnos que daban apoyo al género en cuestión, como lo hacía y aún continúa haciéndolo el carismático Whiskey A Go Go de Los Angeles.

Pero, cosas de la vida, a comienzos del año 89 una joven formación llamaba con fuerza a las puertas del éxito desde la zona opuesta del país, la Costa Este, y más concretamente desde Nueva Jersey. El 24 de enero del citado año veía la luz el que sería y todavía lo es a día de hoy, uno de los discos con más renombre y mayor auge e importancia dentro de la propia escena, el álbum homónimo de SKID ROW. Un mastodóntico y glorioso compacto que veinte años después de su salida al mercado sigue sonando con la misma fuerza y energía de antaño.

Un sencillo a la par que contundente y efectivo Rob Afusso a la batería, acompañado de un rudo y macarra Rachel Bolan encargado del bajo, junto a los carismáticos guitarristas Dave “Snake” Sabo y Scotti Hill se escondían bajo una formación cuya verdadera punta de lanza fue su, por aquel entonces, jovencísimo vocalista Sebastian Bach, un rubio guaperas superdotado a nivel vocal que dejó en su primera grabación profesional algunos de los momentos más memorables, increíbles y explosivos que se hayan registrado en toda la historia del Hard Rock. Tal fue la repercusión de este álbum, que el auge de la banda creció como la espuma en un corto espacio de tiempo, lo mismo que le había sucedido tan solo un par de años antes a GUNS AND ROSES con su mítico “Appetite For Destruction”. Dicha popularidad llevó a los SKID a ser partícipes de voluminosas giras en las que compartieron escenario con gigantes del género como CINDERELLA, BON JOVI, SCORPIONS y MOTLEY CRUE entre otras bandas, como la que les trasladó hasta el Lenin Stadium de Moscú, donde pasaron a formar parte de la historia de este apasionante y alocado mundillo del Rock al abrir el emblemático “Moscow Peace Festival” celebrado en agosto del año 89.

En estas líneas trataré de desengranar lo que hallamos en esté disco a nivel meramente musical. Lo primero que llama la atención del larga duración es que tanto la portada como la contraportada del mismo, ambas en negro riguroso con el sangrante y llamativo logotipo en rojo del grupo, no guardan especial relación con los chillones y atrevidos diseños de muchas de las formaciones típicas de la época, como podían ser POISON o DANGER DANGER. Por otro lado, la fotografía del grupo que aparece en el libreto tampoco muestra a unos estilizados músicos que quisieran ser la versión más exagerada del denominado Hair Metal, sino que nos hallamos ante cinco macarras melenudos posando con chulería y descaro y con sus chupas de cuero, flecos, vaqueros ajustados y botas americanas, lo que lleva a pensar que dicho trasfondo estético, especialmente importante en la época, va ligado a una línea musical más dura y heavy que la de la gran mayoría de las bandas que encauzaron su música por una vertiente más glamie y festiva.

Entrando ya de lleno en materia, “Big Guns” es el tema encargado de romper el hielo, un auténtico fogonazo de Hard Rock donde ya comprobamos el buen hacer de la banda. Destacan los poderosos y pegadizos coros que tantas y tantas veces habremos repetido a grito pelado en un bar los amantes del género, así como la línea melódica de todo el tema en general, donde ya se perciben las estratosféricas dotes vocales que poseía Sebastian Bach.

“Sweet Little Sister” es una pieza más movidita y bailona en la que Sebastian vuelve a encandilarnos con su magia y en la que destaca un buen solo de guitarra en el tramo final de la canción. Otro clásico imprescindible tanto para el grupo como para el género.

“Can´t Stand The Heartache” es uno de mis cortes favoritos del compacto y eso que, a decir verdad, quizá no esté precisamente entre los más alabados. En esta ocasión, la efectiva y envolvente base rítmica llevada a la perfección por Rob Afusso y Rachel Bolan nos marca la línea que podría definir perfectamente lo que fue el Hard Rock en todo su esplendor durante los dorados ochenta.

“Piece Of Me” suena seco, callejero, macarra, con un Sebastian que nos muestra su faceta vocal más rasgada y agresiva, haciendo gala de nuevo del amplísimo y fuera de lo normal registro de voces que tenía en su haber.

Con “18 And Life” llegamos al primer “hit single” de la banda que vino acompañado de un magnífico e impactante videoclip. Una tremenda balada que trata la muerte de un joven chaval llamado Ricky, todo ello con un feeling, una letra y un acabado final que estremece y pone la piel de gallina. Para quien os escribe estas líneas esto puede ser especialmente emotivo debido a que el día después del asesinato de Dimebag Darrell, guitarrista de PANTERA y reconocido amigo del vocalista rubio, el mismo actuó en Madrid en solitario y durante la interpretación de este tema no pudo contener las lágrimas al entonar la ya clásica frase “that child blew a child away” y todo ello mirando al cielo en un bonito e inolvidable gesto. En ese instante, esas lágrimas fueron las de muchísimos de nosotros.

Tras el imperecedero baladón el disco prosigue con “Rattlesnake Shake”, otro gran ejercicio de categoría musical a la hora de elaborar un buen tema de Hard Rock macarra, donde una vez más todo encaja a la perfección. La base rítmica, los riffs y solos de guitarra, los coros y la magnífica interpretación vocal de Bach.

Y qué se puede decir a día de hoy que no se haya dicho ya acerca de “Youth Gone Wild”. Sin duda alguna es el tema estrella del disco. Todo un himno generacional que hace veinte años invitaba a dar una patada al conformismo y a liberarse del yugo que ponían aquellos que identifican una vestimenta y una forma de vida diferente a la suya con lo que no es, y que a día de hoy sigue rugiendo con la misma fuerza, como seguramente lo hará dentro de otras dos décadas. “Youth Gone Wild” es un corte que se podría tildar de perfecto, donde toda la maquinaria de los SKID ralla a gran altura en todos y cada uno de los aspectos compositivos del mismo. Sebastian Bach va sobrado en todas las tonalidades por las que se desplaza, tanto en sus antológicos agudos imposibles, en los fraseos cantados con la voz quebrada, así como en el impecable tramo final, tantas y tantas veces coreado también en bares, salas de conciertos y demás. El solo de guitarra de Scotti Hill lleno de poderosos armónicos justo antes de los coros finales me parece soberbio, así como los arreglos que encontramos en el último suspiro del tema, haciendo que este tenga una más que majestuosa finalización. Un gran clásico del Heavy Rock que a su vez fue acompañado también de otro inolvidable videoclip.

“Here I Am” nos devuelve a los SKID más bailongos y desenfadados, dejando levemente de lado su lado más ruidoso y heavy de temas como el recién nombrado “Youth Gone Wild”. De nuevo nos encontramos con unos coros emblemáticos en el género y es que la frase “here I am, close your eyes and I´ll be Superman” con el paso del tiempo se ha convertido en otra seña de identidad de los de Nueva Jersey.

El álbum continúa con “Makin´ A Mess”, otra buenísima pieza que demuestra que el disco no decae en ningún momento durante su tramo final y que por tanto, no hay canciones de relleno en el mismo. En esta ocasión nos topamos con otro corte animadito y festivo en la línea del anteriormente nombrado “Sweet Little Sister”.

Tras esta composición nos encontramos nuevamente con otro “hit single” de la época, “I Remember You”, una bellísima pieza cuya letra es de tinte romántico y melancólico, tocando el tema del amor pasajero y lejano, algo que por entonces era común que lo incluyesen en sus trabajos este tipo de bandas, lo cual para algunos seguidores siempre ha sido un mero vehículo hacia la comercialización o, mejor dicho, hacia una mayor captación de oyentes, y para otros, una forma de dar a entender que estos tipos rudos y plagados de tatuajes no le tienen por qué hacer ascos a las letras y melodías de tinte dulzón. Para mí, y dejando estas polémicas de lado, “I Remember You” me parece una grandísima canción, una espléndida balada de Hard Rock que, a pesar de los suaves pasajes que contiene, irradia fuerza por los cuatros costados, siendo Sebastian Bach como no podía ser de otra forma, y en este tema con especial hincapié, la pieza clave y sobresaliente de la composición mediante su colosal nivel interpretativo, abrillantando los fragmentos más sigilosos y endureciendo el clímax del tema en ese inconmensurable grito agudo rasgado de largos y largos segundos en la parte final y que reza precisamente las letras que conforman el título de la canción. Portentoso juego de malabares que la garganta del señor Bach nos entrega en dicha ocasión, una de las más impactantes y sobrecogedoras que se han podido escuchar desde la década de los ochenta en adelante.

La clausura del disco homónimo de los de Nueva Jersey llega con “Midnight Tornado”, quizá el tema más heavy de todo el trabajo, que por otra parte sirvió para dejar alguna pista de por donde iban a ir los tiros musicalmente hablando en su siguiente álbum en estudio, “Slave To The Grind” un disco que resultó más fiero y metálico que su predecesor, manteniendo la esencia y el espíritu del Hard Rock de la época, pero llevándolo a otro nivel con el que los SKID continuaron en su escalada hacia la cima, aunque eso, ya es otra historia.



TRACKLIST   FORMACIÓN

1.- Big Guns
2.- Sweet Little Sister
3.- Can`t Stand The Heartache
4.- Piece Of Me
5.- 18 And Life
6.- Rattlesnake Shake
7.- Youth Gone Wild
8.- Here I Am
9.- Makin`A Mess
10.- I Remember You
 
-Sebastian Bach: Voz
-Dave “Snake” Sabo: Guitarra
-Scotti Hill: Guitarra
-Rachel Bolan: Bajo
-Rob Afusso: Batería

Jorge Osoro

Copyright © RockTotal 2001-2010, todos los derechos reservados. RockTotal no se responsabiliza de las opiniones de sus colaboradores.
Web alojada en Alojamiento 10.
Estadisticas y contadores web gratis