Fotos: Enrique Herrero
Mal día un miércoles, mal horario comenzar a las 17:30 y mal clima con una fugaz pero violenta nevada horas antes de comenzar el BONECRUSHER FEST le quitaban las ganas a cualquiera de acercarse a ver la descarga en la tarde noche del 27 de enero. Aquellos que se pudieron escaquear antes en el trabajo llegaron para ver todas las bandas, en cambio otros nos tuvimos que conformar y apechugar con la rutina laboral de siempre, llegando a la sala para ver a la mitad de los grupos. Buena parte del público eran jóvenes y estudiantes, lo cual permitió alcanzar un
aforo digno desde el primer momento del festival.
En cuanto a esto, el evento no fue desastroso, estimando más de 200 personas en Joy Slava, que en esta ocasión se me antojó más cómoda por no llevar al límite su capacidad. Para la fecha, hora y desapacible tiempo, además de la siempre mermada escena del Metal (englobando todos los géneros posibles), no está nada mal esa asistencia. Además, el hecho de que fueran grupos un tanto dispares también echó para atrás a alguna gente, especialmente la "vieja guardia", que deseaba más minutos para los grupos de corte más clásico en detrimento de la hornada más reciente y de corte moderno. Al final, el público asistente no creo que saliera defraudado, a pesar de los
sets cortísimos (20 minutos para los 4 primeros grupos y entre 40 y 50 para los tres últimos)
que se pasaban en un abrir y cerrar de ojos.
Los encargados de caldear el ambiente, algo que necesitaba el grupo de jovenzuelos en pantalón corto (imagino que dejarían el resto en el ropero, con el frío que hacía ese día), fueron los ingleses
INGESTED. Poco que ofrecer más allá de su brutal Deathcore,
siendo casi más interesante ver los golpes y katas de artes marciales -porque eso no era ni pogo ni baile ni nada que se le pareciera- que se soltaban los asistentes más burros en la pista. Cinco temas de su debut de este año "Surpasing The Boundaries Of Human Suffering" que no dijeron gran cosa.
Y seguimos con las demostraciones de garrulismo por parte de una pequeña, por fortuna, sección del público, con la locura que desató
CARNIFEX con cortes como "The Diseased & The Poisoned", "Hell Chose Me", "In Coalesce With Filth & Faith" y "Lie To My Face". No son muy apreciados los norteamericanos por el sector más clásico debido a su linealidad y explotación de los clichés propios del Deathcore, pero sí
hicieron las delicias de los más jóvenes, que por momentos parecían coreografiarse al más puro estilo "Fama" dando brazadas o haciendo "zapatillas". En fin, nada destacable en su actuación más allá de su propia brutalidad.

Seguidamente fue el turno de una de las sorpresas de la noche, los estadounidenses
THE FACELESS, que presentaban su último trabajo, "Planetary Duality". El disco cosechó muy buenas críticas y también lo hizo su actuación.
Su Death Metal técnico nos dejó muchos detalles de calidad, estructuras variables y una potencia vocal desmedida, contrariamente a lo que parecía aparentar físicamente el cantante Michael Keene. Cinco temas que supieron a poco, "Shape Shifters", "The Ancient Covenant", "Xeno Christ" y "Coldly Calculated Design" de este disco y "An Autopsy" en representación de su debut "Akeldama". Una pena no poder disfrutar de su música durante más tiempo.
Los alemanes
OBSCURA, cuartos de la noche, unifican la brutalidad con una técnica muy depurada, influenciados por las épocas más barrocas e intrincadas de héroes del Death Metal como PESTILENCE (no en vano actualmente el bajista Jeroen Paul Thesseling participa en ambas formaciones) o DEATH. Ya pude disfrutar de su show junto a CANNIBAL CORPSE hace no mucho y la sensación que me dejaron en esta ocasión fue similar. Un grupo muy potente, con músicos de un nivel altísimo (especialmente fácil de apreciar la habilidad a la batería de Hannes Grossmann) y que se está convirtiendo en un referente de la escuela progresiva del Metal Extremo. Sus escasos minutos les dieron para tocar "Anticosmic Overload", "Choir Of Spirits", "Universe Momentum", "Incarnated" y "Desolate Spheres", todo de su último álbum. Supongo que en próximas actuaciones y para potenciar la reedición de su primer trabajo "Retribution", retomarán algún tema del mismo. Como conclusión podría decirse que fue
poco y demasiado concentrado, pero de extrema calidad.
Tras los alemanes, comenzaba el turno para los tres cabezas de cartel, con el doble de tiempo disponible en el que encajar un mayor número de canciones.
NECROPHOBIC era el principal reclamo para mí dentro del festival y algún otro, que incluso se fue a su casa después del show de los suecos. En cuarenta minutos de concierto tenían que concentrar sus esfuerzos, y aunque sacaron un impresionante disco nuevo el año pasado, no arriesgaron a presentarlo con múltiples temas. NECROPHOBIC dejó sitio para tocar
material de todos sus discos, algo muy de agradecer, empezando por "Dreams Shall Flesh" e "Into Armageddon", y siguiendo con los dos únicos de "Death To All" que fueron "Revelation 666" y "For Those Who Stayed Satanic". Por primera vez en su carrera los suecos hacían "Isaz" en directo, y respecto a lo que vimos en 2008 repitieron "Blinded by Light, Enlightened By Darkness" y el incunable "The Nocturnal Silence", para acabar con "Nailing The Holy One".
El maquillaje en los ojos, las inmortales muñequeras de pinchos y hasta una enorme bandera que el vocalista Tobias Sidegård sacó durante uno de los temas, no fueron suficiente para volcar a la masa de su parte. Un tipo de público que no era el suyo y un sonido claramente mejorable fueron los desencadenantes elementales de la poca respuesta del respetable, a pesar de la gran predisposición de la banda sobre el escenario.
Hablando posteriormente con el vocalista Tobias Sidegård y el batería Joakim Sterner (que demostraron ser gente de trato muy amable además de buenos conversadores) de variados asuntos en torno a la banda, pude saber que
no llegaron a colocar un telón al fondo del escenario y dos por delante de los amplificadores por problemas de infraestructuras no disponibles en la sala. Esto es un hecho más bien anecdótico, aunque Joakim estaba visiblemente molesto, pero lo que fue imperdonable es el sonido tan poco definido que hubo y que fue la principal pega de todo el festival. Espero con ganas volver a ver a los suecos con más tiempo para ellos y en dignas condiciones.
Desde Canadá venía
3 INCHES OF BLOOD a ofrecer bajo su visión particular Heavy Metal de corte clásico puesto al día. Su concierto fue de lo mejor de todo el festival, especialmente por un sonido mejor que el de la mayoría de bandas que habían pasado ya por el escenario. Presentando "Here Waits Thy Doom", el cantante Cam Pipes, su eterno e inseparable chaleco de parches y sus compañeros saltaron rápido al escenario para apurar al máximo sus 40 minutos de rigor.
Si en el festival Alternavigo de hace un par de años ya me dejaron una grata impresión, esta vez repitieron. Metiendo
mucha intensidad y ritmo, con un sonido aceptable, lograron conectar bastante bien con el público. "Battles And Brotherhood" inició su concierto, seguida de "Silent Killers", dando cancha a su último trabajo. Con "Demonsblade", "Wykydtron" y "Trial Of Champions" 3 INCHES OF BLOOD demostró que no pretendía limitarse a presentar su último trabajo y cubrir el expediente. Así "Call Of The Hammer" fue lo último en caer de su más reciente obra, dejando paso a "Swordmaster", "Nightmarauders" y el cierre con "The Goatriders Horde". Si no me salen mal las cuentas, lo que más abundó fueron temas del álbum "Fire Up The Blades" y lo que resultó imperdonable y
un error a todas luces es olvidarse de una pieza como "Deadly Sinners", reconocido por muchos como un himno y que debería permanecer fijo en sus conciertos. A ver para la próxima si tienen en cuenta esto y satisfacen esta humilde petición.
Y para finalizar, el plato fuerte para la mayoría de los presentes y un puro trámite para algunos, entre los que me incluyo:
THE BLACK DAHLIA MURDER. Al menos al principio, porque rápidamente cambiaron mis prejuicios. La promoción que hay detrás del grupo, esos aires de modernidad y el tipo de público al que supuestamente va dirigida su música son capaces de desenfocar la realidad para algunos de nosotros. Esta ocasión fue inmejorable para darme a conocer al grupo de una manera muy directa y quitarme de encima algunos conceptos erróneos.
La locura que desató la banda desde el primer momento hacía tiempo que no la vivía. "Funeral Thirst" de su ópera prima fue el inicio de una descarga profesional y desenfrenada, y además con mejor sonido que el resto de bandas, lo que en parte motivó el inesperado giro de mi opinión preestablecida al apreciar con claridad las canciones. Llegó "Necropolis", "A Vulgar Picture" y "Everything Went Black", optando por ofrecer un show variado en cuanto a los discos representados, tal y como habían hecho los otros dos cabezas de cartel. Trevor Strnad que salió enchufadísimo, se comportaba como si la música fluyera recorriendo su cuerpo.
Movía los brazos como si fuera un director de orquesta. Sin duda, él lo estaba viviendo, pero lo que se vivía en el foso era un comportamiento muy distante de lo que sería un auditorio de música clásica.

En el buen sentido, había gente que se lo estaba pasando en grande y atendía a los americanos. Como contrapartida, debo decir que
algunos personajes estaban más pendientes de ser el "más duro" o el "más pasado" que de prestar atención a los músicos. Soltando puñetazos al aire y haciendo el ganso durante todo el concierto no se mantiene un movimiento musical, solo el ego de uno mismo y un halo de pose que no me da una impresión demasiado buena de cara al futuro de la escena. O a lo mejor es que me he vuelto viejo demasiado pronto.
De cualquier modo, lo más saludable estaba sobre las tablas. "Black Valor", "Christ Deformed", "Closed Casket Requiem", "What A Horrible Night To Have A Curse" (rebuscada y no menos divertida oda al clásico Castlevania II de la vetusta videoconsola NES) eran grandes ejemplos de combinar melodías creativas con una agresividad desatada e imparable. THE BLACK DAHLIA MURDER estaba dándolo todo y
demostrando que la condición de ser la última banda en salir a escena no le pesaba para nada. Sin aparente presión alguna, desgranó un variado set. Los últimos coletazos de los norteamericanos fueron "Denounced, Disgraced", "Deathmask Divine", "Miasma" y "I Will Return". No voy a volverme un fanático del grupo, pero sí admito mi error y reconozco su calidad musical e interpretativa, logrando hacerme disfrutar bastante con su dinámico show.
En definitiva, el Bonecrusher Fest no fue un éxito rotundo de asistencia pero estuvo
bien organizado con algunos detalles sobresalientes como cambios rápidos de backline entre grupos que permitieron clavar los ajustados y fugaces conciertos a las bandas participantes. Si el sonido hubiera estado más cuidado, habría pasado de ser un buen evento de Metal a algo notable. En cualquier caso, mejor esto que nada, estando hartos de ver pasar giras por Europa que ni rozan España. Esperemos que se repita el evento en un futuro en nuestro país, que seamos más y en mejores condiciones.