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¿METAL MANIA o MANIA METAL?
Había oído hablar mucho de Villarobledo y sus instalaciones, y de ahí surgieron mis primeras dudas sobre llevar a cabo un festival de las características del Metal Manía en tal sitio. Lugar conocido por todos por ser el lugar donde se lleva a cabo uno de los eventos musicales más importantes de nuestro país, el Viña Rock, festival dedicado en su mayoría a la música nacional, y el cual ha conseguido reunir este año cerca de 60000 personas, haciendo una referencia para todo aquel seguidor del metal patrio y el hip hop. El caso es que éste se realiza a principios del mes de mayo, cuando las temperaturas aun son agradables, fáciles de soportar, y es que a pesar de reunir tal cantidad de gente, tiene dos cosas a su favor, la diversidad musical de la que hace gala, y los precios tan asequibles de sus entradas. Su organizadora Matarile Producciones seria junto a una promotora tan importante como Rock N' Rock las encargadas este año de llevar a cabo una impresionante propuesta, el Metal Mania Festival, un evento de gigantescas dimensiones que ha tenido el propósito de desmarcarse de los demás festivales para crear un evento colosal, donde se reunieran los mejores grupos internacionales dentro del heavy metal. Miedo me entró después de escuchar las quejas amigos y conocidos sobre el lugar donde se llevaría a cabo, en Villarobledo, mismo lugar que el mencionado Viña Rock, y es que la misma gente que advertía sobre los posibles inconvenientes habían tenido la oportunidad de haber pasado unos días en el lugar, pero en mayo, que no en julio, y aun así, uno mochila a la espalda, se embarcó en el viaje hacia el más importante festival metálico de cuantos se han hecho en este país por el momento. Diez, once, doce, y trece de julio serían los días elegidos para tal aconteciemnto, justamente en una semana en la que nos invadía una ola de calor. El primer día servia de contacto con el festival, y así la gente que se decidió a marchar el día 10 para allá (entre los cuales no me incluyo) pudo ver en directo la descarga de la Bon Scott Band, y la incombustible Doro.
El día once y realmente primero del MM nos esperaba el auténtico comienzo del festival, y aquí comienza toda la historia, con sus aciertos y sus errores, con sus ventajas y desventajas. El acreditarse fue mucho más fácil y rápido que en otros festivales a los que he podido asistir, hasta ahí todo bien, el miedo sin duda llegó cuando entramos en la zona de acampada, conocida por muchos como ‘el solar’, un terreno arenoso, donde ni a kilómetros podíamos divisar un mísero árbol, con cuarenta grados cayendo sobre nuestras cabezas y la arena comiéndonos vivos, y con unas ráfagas de viento insulsas. He aquí el error más grave de un festival que intenta sobresalir como uno de los más importantes del viejo continente. Mi intención era dormir en hotel, pero causas inesperadas hicieron de ello algo imposible, así que uno tuvo que echar mano de los amigos y “dormir” durante tres días en un camping, que como todos es algo incómodo, pero es que eso señores, no es ni camping ni nada, vamos a ver, un sitio sin un árbol, sin fuentes, arenoso, donde para clavar la tienda necesitas una taladradora, no es un lugar donde vivir durante tres o cuatro días, con un calor estremecedor, y la Mephisto pegada al lado para evitar que el que quisiera pudiera echar un pequeño sueño. Razón tenían muchos que decían que lo íbamos a pasar realmente mal en un sitio así para realizar una acampada en pleno julio y causalmente con una ola de calor en medio. En fin, cuando uno va a entrar comienzan los problemas, y es que supuestamente a todos debían ponernos un precinto para evitar quitarnos las pulseras y dejársela a alguien, pero a un servidor no se lo pusieron con el consiguiente problema con los de seguridad, algo que qué rápidamente y para mi satisfacción se solucionó.
Una vez dentro, y después de tirar nuestras queridas y necesarias botellas de agua, empieza el saqueo, precios que como era de suponer son abusivos, donde los minis de kalimotxo no son tal, señores, especifiquemos en la lista de precios, si son 75 cl pónganlo y no intenten engañar a la gente, que ese mismo público paga de sus ahorros 90 eurazos, más el consabido desembolso del desplazamiento, más el beber, el comer, del que necesitamos y del que nos privan en la entrada, obligarnos a consumir en el recinto. Sin duda alguna, del día que mejor recuerdo poseo fue el viernes, donde todo salió mucho mejor, tanto los conciertos (gozaron del mejor sonido de los tres días) como el trato por parte de la gente que estaba trabajando allí. No se si sería el cansancio, o que, pero ya bien entrada la noche del primer día, pude ver como siempre y por parte del jefe de seguridad un trato bastante poco amable por decirlo de alguna forma, vamos a ver, la prensa no somos bichos raros, si bien no podemos entrar en zona de backstage, con decirlo educadamente es suficiente, pero jode ver como uno va a realizar su trabajo con todas las ganas, ilusionado, intentando llegar hasta la médula del festival y poder traer todo de primera mano a la gente (en mi caso para otro medio esta vez) para que luego allí no hagan más que ponerte problemas, decir que no puedes usar unos baños que acabas usando porque están para ello, o que cada vez que vas a la zona de prensa se te tire uno a decirte algo que ya sabes, un poco de respeto, que no somos tontos, y todos queremos que esto funcione.
En cuanto a los baños de la acampada, pocas veces he visto unos tan decentes, otra cosa es dentro del recinto, que más valía no entrar, y las duchas, uno no llegó a visitarlas,( prefirió buscarse la vida) pero las colas para ello eran de escándalo.
No todo son quejas, está claro que la organización reaccionó bien, especialmente con el tema de Stray y Apocalyptica, que lejos de suspender sus conciertos, optaron por retrasarlos hasta el final evitando que mucha gente se quedara sin poder ver el que a mi gusto fue una de las mejores actuaciones del evento, la de unos chicos que violonchelo en mano, y a pesar de las horas (cinco de la mañna) supieron dar todo y meterse a los presentes en el bolsillo.
Si bien el viernes fue un gran día, el sábado tocaba huir de la “zona de acampada” o solar como prefiráis, para marchar hacia los pocos parques del pueblo y cobijarse hasta la hora de apertura de puertas. Calor insufrible que había que aguantar, para a la tarde volver, poca gente eso si, y escuchar las bandas del segundo y tercer día, a hora poco recomendables como las cuatro de la tarde, donde los techos de las zonas de comida se convertían en los mejores aliados. Si con el tema de la seguridad había tenido problemas, la risa me entró cuando después de día y medio entrando por la zona general me dicen que tengo que dar la vuelta al maldito recinto, y entrar por un supuesto acceso a prensa que daba risa, es decir, en vez de facilitarte las cosas, te las complican, con lo que llego un momento en el que preferí no tener que salir salvo contadas excepciones. Sonido bastante pobre el que tuvimos que soportar durante los dos últimos días, sobre todo con las primeras bandas, y es que si algo se cumplió fue la máxima de Manowar, cuanto más volumen mejor, sin importar la calidad del sonido, y sino preguntar a Stratovarius, o Masterplan... ensordecedores, y totalmente cargados, haciendo casi imposible escuchar algo nítidamente.
Entiendo que como todo primer festival tenga sus fallo, es imposible bordarlo a la primera, porque más que otra cosa, la primera vez viene a ser algo de prueba, y en algunas cosas funcionó bastante bien, pero también hay que comprender que se pagan 90 euros por entrada, más lo que te obligan a gastarte allí, que tenemos un festival llamado Wacken (aunque sea en Alemania) en el que la entrada resulta más barata y donde tenemos oportunidad de ver cerca de cien bandas, a pesar de no contar con unos Iron Maiden, que en todo caso habían estado de gira hace nada por nuestro país, pero señores, hay muchas cosas que han de mejorarse, y ante todo, yo me pregunto, ¿no hay un sitio más adecuado y para realizar un evento de tales características?, al menos un lugar donde cobijarse no sea un trabajo de chinos, ¿una acampada algo más cuidada donde realmente poder estar? Son preguntas que surgen al asistir al que quiere convertirse en el mejor festival del país, y ser clara referencia para nuestros hermanos europeos.
En fin, sin duda alguna, ir a un festival siempre es algo divertido y una experiencia inolvidable, pero en el caso de este año, y aun guardando buenos recuerdos, el volver el año que viene, será algo que me pensaré varias veces.
Agradecer desde aquí a toda la gente que hizo que el evento fuera algo grato, y en especial a mis amigos y compañeros de fatigas, Pablo y Otzpi, los cuales amablemente me hicieron un hueco en su pequeña tienda, y a Eicca Toppinen de Apocalyptica por su amabilidad y buen trato, (con el cual Rocktotal quedó en realizar una entrevista próximamente) y por ofrecernos un concierto de tal envergadura, algo diferente que hizo que esa noche todos vibráramos con una música que por encima del metal, es puro arte.
Para cualquier sugerencia, critica, opinión o cuantas cosas queráis mi dirección es miguel@rocktotal.com
Miguel Rivera
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