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EL DÍA EN EL QUE TODOS PERDIMOS ALGO

El 11-M será recordado por todos durante mucho tiempo, seguramente para el resto de nuestras vidas y es que sin duda, ese día todos sufrimos la crudeza del terrorismo, unos más de cerca que otros, aunque pasará a la historia por ser el mayor ataque terrorista de la historia de nuestro país, aquel día será recordado como el día en el que desgraciadamente nos levantamos para ver escenas que nunca olvidaremos, el sufrimiento y el horror plasmados en tres estaciones que nadie conseguirá olvidar.

A las siete de la mañana y como cada día un servidor se levantaba para comenzar un nuevo día, pero todo cambiaría minutos después para mucha gente. A eso de las ocho me enteraba por un agente de seguridad del Metro, de que en Atocha había estallado una bomba, todavía con la confusión de los primeros minutos, y sin saber que dos bombas más habían explotado en otros dos trenes de RENFE, la conmoción se apoderaba del Metro, con carteles electrónicos donde por circunstancias ajenas a Metro se obligaba a cortar las comunicaciones de Cercanías y algunos trayectos del suburbano. Nadie que estuviera en las calles lejanas a la tragedia podía imaginar lo que se produciendo. Algo antes de las diez de la mañana llegaba a casa para rápidamente poner las noticias, y ahí es donde realmente pude observar la masacre que se había producido, lejos aun de conocer todos los detalles y el número de muertos que poco a poco aumentarían. Atocha, Santa Eugenia y El Pozo serían las estaciones castigadas, “trenes de la muerte” que comenzarían su trágica andadura en Alcalá de Henares, lugar donde los terroristas colocarían sus artefactos y mochilas-bomba, esperando ser detonadas por los teléfonos móviles de su interior.

A medida que avanzaba la mañana se conocían más detalles, veíamos más imágenes del horror, mientras ninguno de nosotros dábamos crédito, bajo las llamadas de familiares, amigos, gente de fuera por saber que era de nosotros, para conocer si habíamos sufrido algún daño. Afortunadamente, nadie cercano a mi sufrió la fatalidad aquella trágica mañana, pero a diferencia del que escribe, mucha gente ha visto como las vidas de familiares, amigos o compañeros de trabajo han perdido sus vidas sin tener culpa de nada, víctimas inocentes que en un momento han sido sesgadas destrozando a otro abrumador número de gente, que debe vivir con la tragedia en su cabeza, en sus ojos, en unas personas que aquel día miraban perdidas al horizonte.

El 11-M será recordado como el día del terror, en el que unos desalmados si es que se les puede considerar algo, rompieron la vida de tantos ciudadanos humildes que tan solo iban trabajar o a estudiar, el día en el que al menos 200 personas perdieron la vida, y en el que más de 1500 resultaron heridas, sufriendo las consecuencias de unos actos cobardes e inhumanos, todo como una supuesta venganza por nuestra participación en una guerra ilegal a la que más del 90% de la población se opuso.

Esa mañana pudimos ver también la solidaridad y empeño de la gente por sacar adelante el mayor número de vidas posible, y es que los mismos heridos leves y gente de a pie, ayudaron mientras los servicios de emergencia iban llegando a los lugares siniestrados, policía, Samur, ambulancias, Protección Civil, bomberos, trabajadores, estudiantes se coordinaron de la mejor manera posible para salvar el mayor número de vidas. El caos que se pudo vivir lo veíamos muchos por la televisión sin dar crédito y con lágrimas en los ojos, mientras otros muchos se dedicaban a saber por sus familiares y amigos. Las cámaras mostraban el horror de gente sumida en la tragedia, de heridos graves y leves, de muertos esparcidos por los vagones, mientras los servicios de emergencia hacían todo lo posible por tapar a los muertos, mientras autobuses, taxis y coches particulares ayudaban en tan ardua y desagradable tarea con la que muchos sufrirán con el paso del tiempo, recordando lo que fue la mayor tragedia terrorista de nuestro país.

Tras el “día de la muerte”, llegaba el momento de dar explicaciones y de la consabida respuesta de un país democrático, que aun desconocía la autoría de los atentados, y es que aunque en un principio se responsabilizó a ETA, diferentes hallazgos y comunicados hacían presagiar lo que muchos evitaban pensar, que un grupo islámico fuera el posible causante del horror y la muerte, ante la indignación de un pueblo altamente afectado.

El viernes 12 era el día elegido para llevar a cabo la mayor manifestación de la historia no solo de Madrid, sino de España, de ver escenas insólitas, con todos los líderes políticos en piña, ofreciendo su faceta más solidaria con las víctimas. El País Vasco, Cataluña, Andalucía, y así todas y cada una de las comunidades se unieron con Madrid, y el dolor de un país, que conmovió y conmocionó a Europa y al mundo entero, que poco a poco se sumó al dolor de las víctimas con minutos de silencio y numerosas manifestaciones en contra del terrorismo.

Sin duda alguna, el horror de la tragedia influyó en un momento de alta actividad política, a tres días de celebrar elecciones. Tras el supuesto intento del gobierno por ocultar la autoría de los atentados, llevando a la confusión de los ciudadanos, manifestaciones espontáneas se levantaron por todo el país, en espera de un domingo caliente en las urnas. Y así fue, tristemente hemos tenido que esperar a que ocurriese un echo tan deleznable y trágico como el del día 11 en Madrid, para que la ciudadanía castigase a un partido político que si bien en su primera legislatura, a mi modo de ver y le pese a quien le pese, supo llevar a España por el buen camino, en su último mandato y especialmente en estos dos últimos años, la mayoría absoluta ha inundado a un PP autoritario, que dejaba de lado el dialogo para imponer sus ideas, bajo catástrofes como la del Prestige, polémicas como el trasvase, una huelga general, el decretazo y por supuesto la guerra ilegal de Irak, contra la que se manifestó todo el pueblo pero de la que hizo caso omiso el señor Aznar aliándonos con el peor país de todos, y en espera de lo que trágicamente ha sucedido. Parece que todas esta cosas aun con las quejas y manifestaciones que todos hemos visto, no eran suficientes para acabar con la tiranía de los populares y que el 11-M haya sido la única manera de hacer abrir los ojos a muchos, para darse cuenta de que, independientemente de los hechos acaecidos, el gobierno popular zozobraba, es algo que me entristece.

Si el 11-M será recordado como día de la infamia, el 15-M será aquel día en el que se produjo un cambio esperanzador, del que no son pocos los que esperan cosas. El 11-M creo que fue un día en el que todos olvidamos rivalidades, en el que independientemente de banderas e ideales políticos, todo nos unimos contra lo mismo, fue el día en el que a todos nos robaron un poco de nuestras vidas, en el que acabaron con la esperanza de muchos, el día en el que vi llorar a demasiada gente, el día más triste de nuestra democracia, un día en el que Madrid lloró la perdida de muchos humildes ciudadanos. A pesar de llegar a conocer quienes fueron finalmente los autores del atentado, creo que lo realmente triste y llamativo es que nadie podrá ser el mismo tras un día tan negro como el 11-M, sin duda alguna, el día en el que todos perdimos algo.

Miguel rivera

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