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TRAS LAS PUERTAS DEL CEMENTERIO:
Dimebag Darrell: 1966 - 2004


Siempre he sentido admiración por los músicos, sea cual sea el género que practiquen o su calidad técnica. Creo que la música es el latir del Universo y que los músicos son intérpretes de esa pulsión, médiums de ese ancestral ritmo que mueve nuestros corazones al compás de una energía cósmica que nos atraviesa y nos llena de luz. Por eso creo que, si la muerte de un ser humano es una enorme tragedia, la muerte de un músico es una pérdida devastadora que nos empobrece y hace de este mundo un lugar más inhóspito, más frío y oscuro.

El pasado día 8 de diciembre (el aniversario del asesinato de John Lennon) la cruda realidad volvió a estremecer nuestros corazones y a confirmarnos que vivimos en una sociedad demente. “Dimebag” Darrell Abbott, guitarrista de la banda DAMAGEPLAN y miembro fundador junto con su hermano Vinnie Paul de PANTERA, una de las más influyentes bandas de Heavy Metal de la década de los 90, fue asesinado en Columbus (Ohio) cuando hacía lo que más le gustaba, aquello para lo que había nacido: hacer felices a los demás.

Dicen que él ni se enteró. Cuando Nathan Gale, ese psicópata asesino cuyo nombre propongo que sea borrado para siempre de nuestras memorias (no hay peor muerte que el olvido), cuando ese ex – marine ebrio de mediocridad subió al escenario del Alrosa Villa Club blandiendo una pistola, Dimebag se hallaba en otra dimensión, en otro nivel de la realidad. Frente a su público, armado con su ya legendaria guitarra, Dimebag generaba toneladas energía, furia y ganas de vivir cristalizadas en los monumentales riffs que salían de su instrumento y que transmitía a su público con el carisma y el talento que siempre le caracterizaron. No habían transcurrido ni dos minutos del comienzo de la actuación cuando la locura se desató. Y Dimebag, dicen los allí presentes, ni se enteró. Dicen que mientras caía, herido de muerte por los disparos de ese supuesto “fan” de PANTERA que le culpaba de la disolución del grupo, Dimebag seguía tocando entregando su alma en cada nota, dando su vida en cada acorde para llenar de fuerza y luz a todos los presentes. Su vida se apagó bajo las luces del escenario junto con las de Jeff Thompson (técnico de la banda), Erin Halk (un empleado de la sala) y el fan de la banda Nathan Bray Dos personas más , Chirs Paluska, tour-manager de DAMEGE PLAN, y John Brooks, técnico asistente de Vinnie Paul, fueron además gravemente heridos , víctimas inocentes todos ellos de la salvaje locura de una persona que nunca debió haber entrado armado en el Alrosa Villa aquella noche.

Jamás sabremos cuál fue la verdadera razón que impulsó a ese criminal a hacer lo que hizo. No habrá juicio justo para él porque un policía lo tuvo que abatir a tiros para evitar que siguiera disparando contra el público y los miembros de DAMAGEPLAN. Nunca podremos saber, pues, el motivo que le impulsó a quitarle la vida a uno de los más brillantes músicos de Heavy Metal de todos los tiempos..., pero da igual. Por mucho que pudiera argumentar en su favor, jamás podría aportar ni una sola razón que justifique lo que hizo porque la locura, la sinrazón de las armas y la violencia siempre se escaparán de los parámetros de la cordura humana.

La inmediata reacción de la comunidad Heavy mundial fue acorde al tamaño de la tragedia que nos sacudía y, así, las páginas-web de DAMAGEPLAN y PANTERA se veían colapsadas por los incontables mensajes de condolencia de los desolados fans y de los más ilustres compañeros de Dimebag. Dave Mustaine, Rob Halford, Tony Iommi, Ozzy Osbourne, Lars Ulrich, Gene Simmons, Nikki Sixx, Max Cavalera, Lemmy, Brian May, Scott Ian, Marty Friedman, Mike Portnoy... la lista de personalidades del mundo del Rock que han escrito elogiosos y sentidos obituarios en recuerdo de Dimebag es interminable. Todos, absolutamente todos, coincidían en señalar que su muerte no supone sólo una dramática pérdida para el mundo del Rock; es también la irreparable desaparición de una bellísima persona que vivía cada segundo con una enorme intensidad derrochando sentido del humor e iluminando a todos aquellos que tuvieron la suerte de compartir su amistad.

Una vez más un hecho luctuoso vuelve a añadir una nueva estrella prematura al Olimpo de los dioses del Metal. Otra vez, como nos pasó con las muerte de Hendrix, Rhoads u Oliva, nos quedaremos sin saber hasta donde hubiera llegado el talento creador de un genio de la guitarra que, en palabras de guitarristas tan reputados como Zakk Wylde, Tony Iommi o Marty Friedman, era un verdadero maestro de las seis cuerdas que innovó en sonido, técnica, puesta en escena y actitud. A Dimebag Darrell le debemos el orgullo de ver una banda de verdadero Metal en los Grammy (obtuvo cuatro nominaciones) por vender millones de discos y el entrar directamente al número uno en la prestigiosa lista “American Billboard” con ese fantástico disco que es “Far Beyond Driven”. Pero no sólo eso. En unos años en que el Heavy Metal languidecía acosado por el retorno del Rock setentero y la eclosión del efímero pero dañino Grunge, Dimebag Darrell y PANTERA reivindicaban para el gran público a los grandes iconos del Metal. No era en absoluto irrelevante que Dimebag concediera una entrevista a la MTV ataviado con una camiseta del “British Steel” de JUDAS PRIEST, mientras lucía sus tatuajes de KISS y hablaba de la enorme influencia que en su música tuvieron BLACK SABBATH. Muchos jóvenes que se iniciaban en el Metal gracias a PANTERA tuvieron motivos más que fundados para indagar en esas añejas raíces musicales de las que Dimebag se enorgullecía. El retorno del Metal en la segunda mitad de la década pasada y la resurrección de KISS y SABBATH tuvieron como innegable caldo de cultivo las elogiosas alabanzas de este genial guitarrista tejano que, pese a estar en la cima de la popularidad, jamás perdió de vista sus verdaderas raíces.

Y ahora ya no está. Cuesta hacerse a la idea de que alguien que ha significado tanto para tanta gente ya no se encuentre entre nosotros para maravillarnos con su música, para infundirnos la energía que nos haga seguir día a día, contra viento y marea, luchando por seguir siendo nosotros mismos y no perdernos en este laberinto demencial que es el mundo que nos ha tocado vivir. Un mundo en el que cualquier psicópata puede hacerse con un arma, subirse a un escenario y creerse capaz de matar a tiros a una leyenda buscando, tal vez, esos quince minutos de fama que de otra manera jamás habría logrado.

El pasado día 14 fue enterrado en Arlington (Texas) rodeado por familiares, amigos y los miles de fans que momentos antes habían abarrotado el “Arlington Convention Center”, donde se realizó un emotivo acto de homenaje. En dicho acto sonó música de BLACK LABEL SOCIETY y la banda formada por Pat Lachman, Jerry Cantrell y Mike Inez interpretaron un pequeño concierto acústico en recuerdo de Dimebag. Anteriormente, Zakk Wylde, Rex Brown, Charlie Benante y Eddie Van Halen pronunciaron unas palabras de homenaje a Darrell y de consuelo para su familia. Eddie Van Halen, de quien Dimebag era un gran fan, donó además una guitarra Charvel de su colección autografiada que, junto con algunos otros objetos donados por fans y amigos de otras bandas fueron metidos en el ataúd del merchandising de KISS en el que fue enterrado. Tristemente, Phil Anselmo no fue invitado al sepelio, lo cual es señal de que la enemistad entre el carismático vocalista y el resto de PANTERA era aún demasiado grande.

Ya no importa el por qué, de nada sirve preguntarse la razón de tanta sinrazón. Dimebag Darrell es una víctima más de una sociedad desquiciada en la que el respeto por la vida humana pierde valor a pasos agigantados y en la que el embrutecimiento y la falta de sensibilidad puede ser tan abrumadora que lleve a un chico de 23 años a empuñar un arma en un concierto y acabar con la vida de cuatro personas, apagando así la luz de cuatro personas irrepetibles. Una de ellas era”Dimebag” Darrell Abbott, de 38 años. Un músico honesto y trabajador que se ganó el respeto y la simpatía de todo el mundo y cuyo legado pervivirá en nosotros para siempre. Descanse en paz.

Carlos Fernández

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