RULO Y LA CONTRABANDA

RULO Y LA CONTRABANDA

30-12-2011

La Riviera, Madrid

Fotos: Miguel Rivera

Poesía “rulera” dícese de aquellas bonitas letras compuestas por uno de los más exitosos y agradables vocalistas del rock nacional, RULO. Al menos en mi humilde opinión éste cantante de Reinosa ha sabido tanto con su exbanda de toda la vida (La Fuga) como ahora en solitario (Rulo y la Contrabanda) forjar un nombre a base de tesón, esfuerzo y una voz muy personal y característica.

Sus letras de bares, noche y amores han conectado más que bien con miles de fans que le siguen por donde va, consiguiendo que con su primera obra como RULO Y LA CONTRABANDA hayan ofrecido más de 70 conciertos, cosa realmente complicada en los tiempos que corren.

Pero la dicha es buena y su momento es este, en el que una vez más regresaba a Madrid y más concretamente a La Riviera en lo que antaño era época de vacas flacas para conciertos, las Navidades, y que tras varios años con Fito y los Fitipaldis llenando parece que 2011 era tiempo de Rulo (y Marea un día después).

Buenos tiempos para una mala época que sirven como combustible para un grupo de trotamundos como RULO Y LA CONTRABANDA banda con la que ha conectado gracias a unos grandes músicos.

Así y con casi todo el “papel” vendido RULO hacía acto de presencia ante sus incondicionales sabedor del momento y de la casi despedida de año y gira. Entregado de principio a fin, gesticulando con cada tema y “posando” siempre, “No Sé” cual es su verdadero secreto pero imaginamos que el mismo que tendría una “Venecia sin Agua” esa en la que sus letras nos inundaban en un jueves frío que más de uno decidiría aprovechar para tomarse una “Baja por Diversión” de cara a la Nochevieja. Buen sonido y sus músicos disfrutando como el primer día, mientras que “Mi Cenicienta” servía para que todas sus jóvenes “cenis” suspiraran a base de gritar en alto.

Llamativo el hecho de haber conseguido cuajar cada día más en las féminas, cada vez más numerosas, verdadero regalo que sirve en bandeja “Por Verte Sonreir” para la cual Rulo contó con la colaboración a la guitarra de su mano derecha Mario. Un tema emotivo en su final, con armónica incluída y donde pudimos ver al vocalista profundamente encantado.

“Amor de Contenedor” fue ese tema perdido en su anterior actuación que quiso recuperar mientras nos enseñaba “El Manual” en acústico, con todos los miembros sentados mientras que “Miguel” entusiasmaba a todos para armar “Jaleo” seguidamente, todo bajo las palmas y entrega de sus seguidores, en una Riviera como en las mejores ocasiones, antes de ponerse serio para contarnos lo que duelen las “Heridas del Rock & Roll”.

Momento divertido el que quisieron ofrecer con gorros de papa Noel y Rulo ataviado con chaqueta, barba y gorro cual pequeño gran Noel de los sueños, para rencontrarnos con su “Fauna Rara” dejando claro que está algo “Majareta”. Llegábamos así a la parte final tras más de hora y 40 minutos invitando a una bonita voz, la de una “desconocida” Laura con la que nos invitó a vivir en una “ciudad hostil pero de gente agradable” como “Madrid” dejando ir “Tranqui por tu Camino”.

En pleno éxtasis nos movía “P’aquí, P’allá” con el apoyo de todo el público para después, “Buscando en la Basura”, nos encontráramos su “Cabecita loca”, esa con la que deja a todo su público cada vez que sale a escena.

Entrega y dedicación, humildad y buen hacer definen una carrera que en solitario no ha hecho más que comenzar, una nueva vida la de Rulo que no hace más que servir para seguir haciendo más grande su nombre, ese que despide el año a lo grande, con otra buena actuación en la que dejó un sabor de boca inconfundible en Madrid, ciudad hostil de gran público.

Miguel Rivera