TAME IMPALA «The slow rush»

TAME IMPALA – «The Slow rush»

Caroline

tame impala the slow rush

Lo bueno y lo malo de convertirse pronto en una estrella es que, con cada nuevo disco, las expectativas crecen. En el caso de TAME IMPALA o lo que es lo mismo, el compositor y multi instrumentista Kevin Parker, ha ocurrido eso mismo.

Convertido en una estrella de la música, y cuando han pasado cinco años desde su último disco «Currents», la cosa no podía ser otra que la de crear un imperio de intenciones a su alrededor, con todo el mundo mirando qué es lo que haría, algo que ha ido definiendo de algún modo en singles de adelanto y que, curiosamente, ha tenido a bien dejar fuera uno de sus mejores temas.

El caso es que aquí tenemos «The slow rush», ese disco que, como no podía ser menos en el mundo de la opinión y también de la critica por la critica, TAME IMPALA dibuja lo que esperábamos, un álbum de pop ensoñador, pasajes musicales atrevidos y psicodélicos, mirada a los setenta por momentos y aires rockeros extenuantemente intensos.

Su figura es ya reconocida, su forma de componer particular y explosiva, y con ello, sus horizontes vuelven a ser reconocibles a la par que personales, tocando diversos palos musicales. Hay un inicio electrónico de cacofonías y magia universal en «One more year». Tenemos ese rollo de viaje musical que comprende «Instant destiny» de indudable calidad, que sube y baja en un registro emocional en lo vocal, lleno de sintetizadores que nos llevan por un viaje casi espiritual a la par que ensoñador.

El single «Borderline» tiene esa música de baile cada vez más presente en el limbo de Parker y que maneja con ritmo y brillo, junto a esa voz a lo Bee Gees tan particular. De ese estilo de disco setentera pasamos a un rock suavizado y tamizado en «Posthmous forgiveness» con aires progresivos. La magia «Breathe deeper» uno de sus mejores temas de beat discotequero y adictiva línea melódica.

En «Tomorrow’s dust» volvemos a las cadencias rítmicas de los primeros temas de Tame Impala a lo sideral y contagioso de «Lost in yersterday» y el brillo discotequero a medio camino entre Duft Punk y Fiebre del sábado noche, ahí es nada y todo pasando por la electrónica chill de «Glimmer».

TAME IMPALA vuelve con un disco del que esperábamos mucho y que ofrece su dosis necesaria, esa que como una droga de nuevo diseño, interesa y, una vez probada, engancha de manera indefinida. Y todo ello faltando «Patience», single que debería haber entrado para hacer todo más redondo y que solo una estrella como Parker, se atreve a dejar fuera.

Miguel Rivera

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8/10Score