ITZIAR ATIENZA

La actriz Itziar Atienza es de las que encandilan cuando sonríen, y lo hace mucho, al menos en el tiempo que duró nuestro encuentro en una soleada mañana en el Parque de El Retiro de Madrid. Ese pulmón verde nos servía para respirar profundo y disfrutar durante un ratito de las cosas buenas que tiene la vida, como compartir charla con una actriz que, curiosamente, ha estado metida muy de lleno en papeles dramáticos, ahí tenemos «Caronte» o «Entrevías», un papel que tras cuatro temporadas «te expone más a nivel de popularidad».

Itziar saltó a la fama gracias al programa de humor «Vaya Semanita»: «Fue mi primer proyecto porque yo venía de otra cosa que no tenía absolutamente nada que ver». Para ella fue todo un aprendizaje porque «cada día era algo distinto, había mucha improvisación».

Su vida transcurre como la canción de Leiva, entre «San Sebastián – Madrid: y ese «tránsito» nómada entre ciudades le encanta: «es clave en mi vida, lo necesito».

Se muestra muy feliz en un «mood» de tranquilidad, sin agobios, justo cuando lleva unos meses sin trabajar aunque con proyectos, y después de volver de unas vacaciones en Islandia, momento ese sin llamadas con el que saber convivir: «en el oficio hay una incertidumbre muy heavy, pero yo estoy en un momento en el que vengo de trabajar mucho y estoy con la confianza, no lo vivo mal».

Acierta a decir que la mujer comienza a tener papeles profundos y de todo tipo donde la edad ya no es tanto freno: «afortunadamente las tías ya de más de 40 empezamos a tener lugar. Empieza a haber más directoras, más guionistas» y afronta lo que viene nuevamente con una sonrisa, la que acompaña a nuestro encuentro de principio a fin y cuya banda sonora podría haber sido la paz que ofrece «Hasiera Bat», el disco de la vuelta de Gorka Urbizu, un álbum que le «ha tocado la fibra». Con vosotros, Itziar Atienza.

Para comenzar, ¿en qué momento personal y profesional te encuentras?

Pues muy bien. Tanto en lo laboral como en lo personal, mejor que nunca te diría. En el aspecto personal acabo de volver de un viaje que era como personal, físico y emocional, ya que he ido a Islandia y he venido como muy alimentada, muy bien.

Llevaba mucho tiempo necesitándolo porque desde antes de la pandemia no había hecho ningún viaje tocho, sí viajecitos más tranquilos como han sido Portugal, Baleares, Canarias… Pero necesitaba un viaje de estos, de ir a explorar lo desconocido, y me he ido a lo más recóndito, así que he vuelto como muy guay, contenta. Creo que he saciado esa necesidad que me va muy bien.

En cuanto a lo profesional, pues estoy muy tranquila. He terminado un proyecto en el que he estado metida, así que digamos que llevo tres años sin parar.

He conseguido enganchar diferentes proyectos, algunos incluso solapándolos, disfrutando mucho de estar currando tanto, pero también con necesidad de tener tiempo para mí. Ahora que estoy en ese momento que no tengo nada, estoy en ese mood de disfrutar del tiempo.

itziar atienza
© Arturo de Lucas | RockTotal

Estás en Euskadi pero vienes mucho a Madrid.

Sí, yo estoy viviendo en Donosti, pero bueno, reparto el tiempo cuando estoy currando. Y a veces vengo también.

Ahora mi chico está trabajando aquí. Entonces como que Madrid y Donosti son los puntos entre los que me muevo normalmente. Y luego muchos rodajes que me han tocado últimamente pues han tenido parte en Alicante. Al Mediterráneo he ido a rodar también últimamente bastante.

¿Cómo se lleva la vida nómada del oficio?

Muy bien. Donosti es una ciudad adoptiva para mí. Yo soy de cerca de Bilbao, de Galdácano, así que Donosti es una ciudad en la que yo vivo por elección propia, en la que me siento súper en casa y me encanta.

Vivo en el monte, o sea, lo tengo todo. En el norte estoy muy contenta y luego están los míos cerca, mis amigas, mi familia. Pero venir a Madrid me oxigena mucho también, ¿sabes? Porque para mí la clave está en eso que te decía antes, en ese equilibrio entre ciudades, porque en Madrid viví seis años hasta justo antes de la pandemia y ya esos seis fueron bastante para mí de vivir de continuo.

Me parece maravilloso la gente que no puede vivir fuera de aquí, pero yo sí puedo y lo necesito, para mí la clave es eso. Porque cuando paso demasiado tiempo en Donosti de seguido es como que necesito más marcha, hay un balance ahí.

En cuanto a hacer televisión y cine, ¿se aprende de todos los papeles?

Sí, por supuesto. De todos los papeles y de todos los equipos. No es solo los personajes y tu trabajo individual sobre ellos, es mucho el ambiente que haya habido en el equipo, la voluntad que exista de sacar ese proyecto adelante, qué energía impregna todo el proyecto. A veces igual la indagación personal en el personaje o el desarrollo de tus actitudes como actriz en el personaje igual es más limitada, pero puede que el aprendizaje te venga de otro lado.

Así que sí, yo en todos los proyectos aprendo.

itziar atienza
© Arturo de Lucas | RockTotal

¿Qué recuerdos te trae tu trabajo en «Vaya Semanita»?

A ver, fue el primer proyecto que yo hice porque yo venía de trabajar en algo que no tenía absolutamente nada que ver. Fue con lo que yo rompí y empecé a sentirme actriz y a experimentar con lo que es esto. Imagínate entonces, fue como un nacimiento, y luego era un programa que te exigía mogollón porque había muchísima improvisación, existía la necesidad de preparar cosas rápido, de un día para otro te decían, «venga, mañana tienes que hacer de Belén Esteban o tienes que crear un personaje que es una choni». Era de despertarte cada día con una cosa.

Era algo ultra estimulante. Estuve tres temporadas en las que los recuerdos que tengo son de levantarme todas las mañanas y decir qué guay, que voy a hacer algo que me gusta, de tener muchas ganas de levantarme para ir a currar, que era algo de lo que yo no venía. Yo estaba haciendo un trabajo que no me gustaba, entonces fue increíble, eso te cambia toda la vida.

¿Vives tranquila en cuanto a nivel de popularidad?

Sí, bien. Noté más eso con «Entrevías», porque además es que hay gente de todas las nacionalidades que te conoce. Pero es un nivel muy aceptable, no molesto en absoluto y la gente siempre es maja, siempre te vienen diciendo cosas chulas.

El otro día, justo en el aeropuerto en el viaje a Islandia, un chico me reconoció, me dijo que me había conocido por la voz. No sé si sería verdad o mentira, pero nos regaló una excursión a la cueva de hielo, él lo expresó de esa manera. Dijo: «Yo quiero agradecerte los buenos ratos que he pasado viendo el trabajo que habéis hecho». Fue muy guay, como un intercambio.

¿Sabes desconectar de un personaje tras el trabajo?

Sí, me parece como un juego, disfruto mucho metiéndome, y me resulta fácil salir. No tengo la necesidad ni de estar arrastrándolo previamente mucho, ni de llevármelo encima. Algo sí que me pasó con la serie «Caronte», en el que hacía de una mujer que era víctima de malos tratos, que sí que hubo algo dentro ahí que me tocó, te remueve un poco desde otro sitio, ¿sabes? Porque empecé a pensar en actitudes que reconocía cercanas, entonces eso sí te toca más a nivel emocional.

Con eso ya empiezas a implicarte más en aspectos de tu vida, a relacionar también cosas y a tener una visión diferente de ciertos sucesos de tu vida. Entonces eso sí me afectó más, pero no era el personaje en sí, como que el personaje me abrió una visión diferente de ciertas cosas. Y ahí se me costó más, pero normalmente no me ocurre.

itziar atienza
© Arturo de Lucas | RockTotal

¿Cómo se lidia en tiempos en los que no hay llamadas de trabajo?

¿Cómo se lidia con eso? Pues como ahora estoy en un momento muy zen… A ver, es una ansiedad brutal, porque nunca sabes lo que va a venir o si va a venir, una incertidumbre muy heavy. Y sobre todo porque en lo nuestro no hay nada garantizado. Tú puedes tener un carrerón impresionante y de repente de la noche a la mañana empiezas a interesar menos o coinciden cosas que hacen que no estés presente y ya está. Pero yo estoy en un momento en el que vengo de trabajar mucho y entonces estoy con la confianza.

Llevo sin currar tres meses, y pienso ¿de qué me tengo que quejar? Pues esto es un regalo. Y es un regalo también en el aspecto de trabajar esa confianza y decir «bueno, ahora mismo mi presente es este, no trabajo».

Hay rachas que igual empalmas un montón de cosas como que te tiras meses o un año sin hacer absolutamente nada. No lo vivo mal.

Pero es verdad que yo hasta ahora no he pasado un año sin currar. Entonces igual si me haces esta entrevista dentro de un año igual estoy subiéndome por las paredes, pero ahora mismo estoy como zen y es como guay.

Y hay que ahorrar.

Bueno, he conseguido ahorrar gracias a que trabajo un montón, porque yo soy una derrochona.

Yo hago una cosa y es que cuando no tengo trabajo gasto dinero. Como un viaje a Islandia, como comprarme un secador de 200 euros. Las cosas absurdas que son como una llamada al universo de decir, «confío, va a venir, no importa, yo gasto.»

¿Se hacen amigos en el cine?

Sí, yo los tengo. Es cierto que hay gente que desaparece y que te dices, a ver, ¿cuándo nos vemos? Y sabes en ese momento que no te vas a volver a ver.

Pero yo tengo grandes amigos que me los he llevado de proyecciones. A una de mis mejores amigas, Sara, la conocí en la primera peli que hice. También Laura Ramos de «Entrevías», somos súper íntimas. Carlos Serrano, que es otro amigo que para mí es mi hermano, lo conocí en «Presunto Culpable» en 2017 o por ahí.

Considero que tengo buenas amistades, de las que puedes contarte cosas y que están ahí.

itziar atienza
© Arturo de Lucas | RockTotal

¿Hay proyectos a la vista?

Estoy en un par de cosas que a lo mejor sí, a lo mejor no. En stand-by hasta que no se desarrolle. Pues tranquilidad, pero bueno, tengo pendientes de estreno tres cositas.

Estuve en verano rodando «Zoomers» con Óscar Pedraza, una serie juvenil. Estuve en «Mar Afuera», otra serie también juvenil. Y luego tengo pendiente otra que hicimos en dos idiomas, en euskera y castellano, que se llama «Desaparecido», que lo grabamos allí en Donosti y alrededores, y que va a ir para Netflix.

¿Cómo es lo de la edad en el cine para una mujer?

Afortunadamente está cambiando, aunque digamos que todavía hay mucho que hacer, es evidente, pero bueno, afortunadamente las tías ya de más de 40 empezamos a tener lugar. Empieza a haber más directoras, más guionistas.

Se empieza a tener a las mujeres como portavoces del relato, y de contar las historias desde otro sitio, no a través de un hombre, pero es cierto que estamos todavía maltratadas en el aspecto de que hay muchísima más presión estética sobre nosotras. Se nos exige muchísimo más, estar siempre bellas, es un delito envejecer. Aparentemente en el discurso está el que no pasa nada, que eso es así, que lo estamos aceptando como sociedad, pero luego en la realidad nos sigue lastrando, es así.

Que existan tantas plataformas ahora mismo es bueno, entiendo, para la profesión.

Sí, las producciones han aumentado una barbaridad, claro. Es más fácil que caigas en un proyecto. Luego, a veces también es cierto que este volumen de producción tan heavy está haciendo que las cosas se hagan más rápido, muchas veces con menos mimo, tiene su lado bueno y su lado malo, pero guay.

Si pudieras elegir un papel que no hayas interpretado, ¿qué sería?

Pues me gustaría salirme un poco de este personaje que me dan siempre de tipo con poder, autoritaria… Me apetece volver a la comedia que es con lo que empecé y no sé por qué ha desaparecido en mi vida profesional…

© Arturo de Lucas | RockTotal

¿Cuál es el proyecto más importante en el que has estado?

«Entrevías» y «Las largas sombras», especialmente la primera porque ha durado cuatro temporadas y es mucha visibilidad. El aprendizaje ha sido la leche y compañeros increíbles, gente de la que aprendes un montón… Y luego tener el lujo de tener un personaje durante varios años que va ganando capas, profundidad, le van sucediendo cosas…

También tienes el cariño de la gente y el reconocimiento me han venido mucho por «Entrevías» y con «Las largas sombras» ha sido un proyecto en el que ya hemos trabajado en otros niveles, con una directora como Clara Roquet que ya tiene una visión del personaje y de la historia más cinematográfica, digamos.

Y en cuanto a las plataformas, ¿cambia mucho el trabajo entre una y otra?

Yo no he percibido diferencia en eso. Hay productoras y productoras, eso es lo que marca cómo funcionan las cosas. Si hay pasta, hay más relajación, más tiempo para todo, más para cuidar… Y cuando no hay pasta, pues hay un corre-corre que al final sale la gente bastante desquiciada. Pero bueno, lo que mola de lo nuestro es que todo el mundo está como a lo mismo, todos tienen interés en que las cosas salgan bien, todos los equipos a una.

itziar atienza
© Arturo de Lucas | RockTotal

Para terminar, recomiéndanos una película, disco, serie y libro.

¡Guau! Esto es lo que yo no me preparo nunca. A ver, pues película «La Quimera», me encantó.

En cuanto a disco, últimamente he escuchado muchísimo «Hasiera bat» de Gorka Urbizu. Le vi en directo y estoy muy obsesionada con ese álbum, me ha tocado la fibra, me encanta.

De libros ahora me estoy leyendo tres, uno de Amélie Nothomb titulado «El libr de las hermanas», que es una de mis escritoras favoritas. Estoy leyendo también «Abel» de Alessandro Baricco, que me está pareciendo mega original y gustando mucho. Y el tercero es «Hamnet», novela publicada por Maggie O’Farrell. El que no lo haya leído tiene que leerlo, tuvo su momento álgido hace como dos años.

Y en cuanto a las series, hace poco he visto «Ripley», la he disfrutado un montón porque es súper oscuro, y luego tiene un formato en blanco y negro que es como muy refrescante porque no es lo habitual. Y también te digo «Normal people».

Entrevista: Miguel Rivera

Fotografías: Arturo de Lucas

Peluquería y maquillaje: Nadia Barrientos The Madroom

Look: Skfk