En una escena musical en la que muchas veces se echa en falta personalidad y riesgo, es de agradecer que existan bandas como Henko y discos como su nuevo «Espacio Sináptico».
La banda nos ofrece un refugio de sonidos experimentales, por momentos evocadores y pasajes en los que encontramos un viaje intenso y una conexión con un mundo muchas veces desconectado. Electrónica, rock, guitarras ambientales y una concepción tan personal como gratificante para un «trayecto largo» del que hablamos con Jesús Arroyo.
En el single “Aparato” se escucha la frase “ha sido un trayecto largo”, ¿lo ha sido hasta llegar a “Espacio sináptico”?
Ha sido un camino muy largo, diría que de toda una vida. Pienso que el último disco que haces es el resultado de todo lo que has ido aprendiendo a lo largo de muchos años en la música, de bandas por las que has pasado y lo que te ha tocado vivir.
Un nuevo álbum emocional, intenso, con su lógica electrónica. ¿Cómo de claro tenías la temática y sonido?
En este disco teníamos muy claro el sonido ya desde las maquetas. En nuestro anterior álbum “Mar de Terciopelo”, nos presentamos a los ensayos con 30 canciones y cada una tenía una temática diferente y un sonido propio, tuvimos que hacer mucha criba y trabajar en el estudio para que el disco fuera coherente.
En “Espacio sináptico” hemos trabajado de una forma muy diferente. Compusimos 8 canciones y todas ellas están en el disco, esto nos permitió centrarnos en el sonido y temática de las canciones y llegar al estudio con el disco prácticamente terminado.
Habéis contado con Manuel Cabezalí y Víctor Cabezuelo, ¿qué tal resulta trabajar con ellos? ¿Son de los que aportan ideas sobre lo que presentáis?
Estamos muy agradecidos de contar con Manu y Víctor, son dos referentes muy importantes para nosotros en lo musical y en lo personal. Trabajar con ellos siempre es divertidísimo, nos reímos mucho. Ambos aportan ideas, como si fueran uno más de la banda y entre todos tomamos decisiones. Es curioso porque se crea un clima de confianza mutua entre todos los que estamos presentes. Todo el mundo opina y si alguien lo ve clarísimo, le seguimos con mucha fe
Un disco de conexiones humanas, justo en el momento de mayor conexión digital donde muchas veces estamos desconectados, ¿qué piensas?
Es paradójico que vivamos tan interconectados entre nosotros y que aun así a veces nos sintamos tan solos. Creo que las redes sociales, WhatsApp y todas estas aplicaciones fomentan una interacción muy superficial con los demás y que no nos permite empatizar del todo con la persona que está al otro lado.
En ese juego de la conexión-desconexión, el mundo digital nos ha llevado de alguna forma a ser más individualistas y prestar menor atención a las cosas.
Creo que lo más valioso que tenemos es nuestro tiempo y que lo único que podemos hacer con él es decidir en qué poner nuestra atención. Es complicado poner atención en las cosas importantes porque vivimos en un bombardeo constante de estímulos, publicidad y estrés.
Es complicado conectar con la persona que tienes en frente si tú o ella no deja el móvil. Es muy difícil prestar atención a tus emociones si tienes que estar apagando fuegos en el trabajo durante 8 horas al día. Creo que la clave es prestar atención al presente, a lo que te rodea, a la persona que tienes delante y a tu propio cuerpo.
Tenemos que conectar con todo lo que nos rodea y experimentar más allá de un mundo digital que realmente no existe.
Sobre prestar atención, dado que estamos llenos de impulsos y lanzamientos, ¿preocupa a la hora de sacar un disco (con todo lo que conlleva) que el oyente pase por encima de algunas de las canciones?
No nos preocupa para nada. Entendemos perfectamente que el oyente pueda prestarle más atención a una canción que a otra y eso no desvirtúa nada la canción. «El jardín de nuestras almas» y «Mercurio» son dos canciones progresivas con intros muy largas y un desarrollo muy lento. Es normal que pasen la canción si no hay estímulos nuevos que te enganchen cada diez segundos, pero también nos gusta hacer canciones así y mostrar a nuestro público que eso también forma parte de nuestra identidad.
Lanzasteis un crowdfunding para la edición, ¿ha resultado como esperabais?
Es la primera vez que financiamos nuestra edición física así y los resultados fueron mejor de lo que esperábamos. Después de grabar el disco, no teníamos presupuesto para fabricar los vinilos y esta era la única manera de conseguirlo. Lo hicimos con toda nuestra intención, pero con poca fe de llegar al objetivo. Podemos decir que esta edición ha sido posible gracias a nuestro público, a los amigos y a la familia. No se me ocurre una mejor manera de apoyo que esta, les estamos muy agradecidos.
¿Qué podemos esperar en directo? ¿Cómo se presenta la segunda mitad de año?
Esta gira está siendo un desafío a nivel técnico, principalmente porque tenemos muchos cacharritos conectados entre si vía MIDI, mucho sintetizador, cajas de ritmo y sonidos muy frikis. En directo veréis a cuatro personas tocando de verdad y dando todo lo que somos. No tenemos empresa de booking (si alguien sabe cómo conseguir que respondan los emails que nos diga cómo hacerlo) y todos los conciertos nos los buscamos nosotros y de cara a la segunda mitad del año de momento tenemos por delante conciertos en Tenerife, Almagro, Daimiel y Madrid.
Siempre digo que los músicos no hacéis piña, que vais a lo vuestro, ¿qué piensas?
Pienso que tienes toda la razón. Creo que sería muy beneficioso para la escena estatal que todos los grupos fuéramos más conscientes de que estamos en el mismo barco. Si remáramos en la misma dirección, muchas de las cosas que están mal podrían empezar a cambiar.
También creo que, dentro de la industria, es habitual encontrarse con malos tratos hacia artistas que aún no somos muy conocidos. Hay mucho ego, falta de humildad y una tendencia a competir en lugar de colaborar.
Por suerte, tengo la sensación de que algunas de estas dinámicas están empezando a cambiar, aunque todavía queda mucho por hacer.
Tras el anuncio de Wegow, ¿se hace patente la precariedad y puntos oscuros que esconde esta parte de la industria?
Una vez más se hace patente la precariedad y lo vulnerables que somos las bandas ante situaciones de este tipo. Por suerte para nosotros, no nos hemos visto afectados porque trabajamos con otra tiquetera, pero nos duele saber cómo esto está afectando económica y anímicamente a bandas de amigos.
¿Algún grupo o artista que recomendar de lo que escuchas últimamente?
Os recomiendo escuchar a una banda de Ciudad Real llamada Trazada. Hacen una música electrónica muy cuidada y con una sensibilidad muy especial. Creo que deberían tener más reconocimiento y que nos van a ofrecer mucha buena música en los próximos años.
¿En qué ha cambiado Henko desde el primer disco hasta hoy?
Creo que el cambio más significativo fue la entrada de mi hermano Raúl en la banda. Con él dentro, se abrió una abanico de posibilidades enorme. Fue cuando empezamos a incorporar sintetizadores a nuestras canciones y poco a poco hemos ido virando desde un sonido más clásico de guitarra, bajo y batería, hacía un sonido más electrónico donde los sintetizadores y cajas de ritmo son los protagonistas. Creo que con “Espacio sináptico” hemos alcanzado una personalidad sonora única, no creo que haya ninguna banda como nosotros en la escena española.
¿Sigue habiendo interés por lo físico en cuanto al formato CD yvinilo en la era del streaming?
Desde mi experiencia, sí. Sigue habiendo interés por lo físico. Nuestros seguidores siguen comprando vinilos y CDs, siguen queriendo que se lo dediques y tener algo real que poder tocar, abrir y disfrutar siempre que quieran.
Para quien monte ahora una banda, si te pidiera consejo, ¿qué es lo que le dirías?
Le aconsejaría que hiciera su música sin esperar nada a cambio y que disfrute todo lo que pueda.
Un buen y mal momento en la carrera de la banda.
Uno de los mejores momentos de la banda fue la grabación de “Mar de Terciopelo”. Nos alojamos tres semanas juntos en Madrid y fue divertidísimo, tanto en el estudio como fuera de él.
El peor momento de la banda fue a finales del 2024 debido a la salida de Cherra y Gaelle de la banda. Fue un periodo lleno de incertidumbre y dolor, en el que llegué a pensar en dejarlo por completo.
Un deseo.
La paz mundial.





