El pasado mes de noviembre la actriz Ana Jara cumplía los 30 años en un final de año meteórico. Acaba de estrenar, en el plazo de dos semanas, dos nuevas películas, por un lado «Me has robado el corazón» junto a Óscar Casas y, por otro, «Coartadas», comedias con la que afrontar con una sonrisa la recta final de año.
La valenciana se dio a conocer con tan solo 19 años en lo que podríamos definir como «chica Disney» en la exitosa serie «Soy Luna», una producción argentina que la convirtió, junto a su elenco, en una especie de «rock star»: «Fue una locura, teníamos equipo de seguridad, viajamos con slepper cuatro meses como estrellas del rock por Europa».
Acaba de volver de Buenos Aires de una boda donde también se ha reencontrado con parte del elenco «han rodado este año la cuarta temporada diez años después, un reencuentro para el que llamaron a los locales» comenta. Por entonces tuvo claro que era una experiencia que no podía desaprovechar. Ahora, con la cabeza más asentada y habiendo vivido ese éxito, dice que llevaría bien el peso de la exposición, si bien asegura vive muy tranquila, donde puede salir a la calle sin problemas.
Una década después de la experiencia argentina vive un momento dulce y divertido, dos comedias en un espacio corto de tiempo con un 2026 en el que vienen más cosas y en el que debutará en el mundo del doblaje «me hace mucha ilusión» asegura.
En este camino se ha cruzado con uno de los actores de moda, Óscar Casas, al que define como «súper humilde y familiar». El teatro y la música sirven de refugio para una actriz que ahora mismo se ha enganchado a la cerámica como hobby que nunca dice que no a un concierto y a la que le gusta mucho Supersubmarina.
Nos juntamos con ella en ssspresso de Madrid para invitarla a un nuevo Rostros en el que conocer mejor su momento. Invitados estáis a descubrirla.
Acabas de estrenar dos películas en un intervalo de dos semanas, ¿cómo lo estás viviendo?
Pues a ver, yo prefiero que vaya poco a poco, que esté más espaciado, pero también es como una seña de que está todo bien, cómo que de pronto hay mucha abundancia de la que sentirse muy agradecida y de que vengan proyectos así.
Lo que igual sí siento es que si se espacia parece que estoy trabajando todo el año, y de este modo da la impresión de que solo he trabajado dos meses, como un momento puntual, pero en realidad he estado ocupada todo 2025, así que feliz.
Así que ha habido más trabajo.
Sí, sí. Para 2026 tengo más estrenos en el camino, y con muchas ganas. Además, me voy a embarcar en una nueva aventura entrando en el mundo del doblaje que es algo que siempre me ha interesado mucho, y me ha llegado una propuesta de doblaje de animación. Estoy muy contenta, porque hacer cosas nuevas me emociona siempre mucho.
¿Qué son para ti la música, el teatro y el cine?
Pues mira, para mí la música es algo terapéutico, ir a un concierto es un salvavidas. Me encanta ir a conciertos o festivales con amigos. Cuando alguien me dice de ir a ver a un artista aunque igual no lo conozca nunca digo que no.
El teatro también me sirve de refugio, como espectadora y como actriz. Y en cuanto al cine, no sé, es como un capricho, yo vivo cerca de unos cines y me parece todo un ritual ir a ver una película, salir y volver comentando lo que hemos visto de camino a casa, es verdaderamente una liturgia.
Por tanto y aunque vienes de la era del streaming, eres de las que defiende el cine como concepto.
Sin duda, yo creo que hay que defender el cine en pantalla grande, hay películas que se tienen que ver sí o sí en salas. Creo que hay apostar por el cine en pantalla grande, y me parece que hay películas que se tienen que ver ahí. Es verdad que podría ser quizá más accesible para que vaya todo el mundo, para que sea una cosa más popular, pero sí, lo defiendo a muerte.
¿Cómo ha sido trabajar con Óscar Casas?
Pues mira, súper guay, porque no lo conocía y ha sido una grata sorpresa. Tampoco tenía una expectativa de nada, pero es súper humilde, muy generoso, natural y familiar. No conozco a los hermanos pero estoy segura de que son exactamente igual todos.
Los ha nombrado mucho y tiene como unos valores muy fuertes con el tema de la familia y eso creo que hace mejor a la gente. Yo también soy muy familiar y me gusta que la gente sea así, porque eso ahonda en la generosidad, bondad y en la empatía.
¿Qué recuerdos tienes de tu etapa Disney con «Soy Luna»?
Pues le tengo mucho cariño, porque fue mi inicio, como mi catapulta para llevarme hasta aquí. Yo lo abrazo porque forma parte de mí, además de la experiencia, porque no solo fue proyecto con una serie, sino que fue una experiencia de vida ya que con 19 años me fui a vivir a Argentina cuatro años sola con esta serie.
Con ello me hago adulta, yo me hago una mujer allí, crezco profesional y personalmente y, bueno, pues supone un cambio radical en mi vida. Lo que más me dio Disney, lo que más cariño le tengo a lo que me dio fue un sitio en Argentina, es decir, yo cuando vuelvo a Buenos Aires siento que estoy en casa.
¿Tuviste dudas entonces?
No, tenía 19 recién cumplidos y era una oportunidad en la que no cabía el no. Con los años me he vuelto más consciente de las decisiones que puedo tomar y tal. Ahora tengo cosas que me atan a Madrid, pero en ese momento no las tenía.
¿Sabes lidiar con la fama?
Tengo la suerte de no estar en ese foco, al menos no todavía, no estoy tan expuesta. La gente me puede conocer mi trabajo, pero igual no le puede interesar lo que hay detrás de mí, aunque hay algunas cosillas por ahí que de repente salen y es como ¿en qué momento la gente ha querido hablar de mi vida?
No le doy mucha bola a eso, no me interesa y cuido mucho mi vida privada. Yo tengo mi novio, no lo saco en redes ni nada porque es cuidarlo a él, y no se dedica a nada de esto.
Defiendo la postura de que todo lo que no quieras que se hable de ti no lo muestres. Sí que es verdad, cuando era más chiquita, cuando estaba en Disney, que tuve una relación en la que sí que mostré que él también era del medio y no me hizo bien, y quizá por eso construí este discurso.
¿Qué sería para ti una red flag y una green flag?
En general me suele saltar una red flag con la gente que no se muestra tal y como es, la que lleva una careta. No me gusta eso porque además creo que hay gente que se le nota y queda fatal.
Y en el lado contrario me gusta la gente natural, la honestidad en una persona. Yo creo que es algo que todo el mundo debe tener.
Volviendo al nivel de exposición, ¿vives tranquila?
Sí, salgo tranquila a la calle. Yo soy muy empanada y no me fijo en cosas de esas, pero mi novio, por ejemplo, cuando vamos a algún sitio igual ha visto algo y me comenta ¿te has dado cuenta que no paraban de mirarte o no sé qué? Y yo no me he dado ni cuenta, es él quien me comenta esas cosas.
Sí que era algo que me pasaba en Argentina en la etapa Disney, ahí no podíamos meternos en un centro comercial a las cinco de la tarde. No podíamos pasar por la puerta de un colegio porque era una serie para Disney y entonces lo veían muchos adolescentes. Claramente, si íbamos en grupo no podíamos hacer nada porque rápidamente llamábamos la atención donde íbamos. Pero aquí, en España, con las cosas que he hecho, no ha sido para eso.
Podrías lidiar con la fama entonces.
Sí, con lo de Disney ya lo vivimos, éramos como los Rolling Stones de Disney, y eso era más peligroso por la edad en la que nos pilló, porque con veinte años, ese nivel de fama, te vuelves caprichoso. Teníamos equipo de seguridad, viajamos con slepper cuatro meses como estrellas del rock por Europa.
Ahora más mayor, te puede cansar, puedes decir, «joder», pero creo que se me volviera a pasar algo así lo llevaría bien.
¿Se hacen amigos de verdad en el cine?
Depende también de muchísimas cosas de los proyectos. Creo que haces amigos de verdad durante los meses que dura un rodaje, pero tú lo sientes de verdad y dices, luego vas a seguir siendo amigos y después se diluye porque esa persona está en otro proyecto y se va a rodar, tú te vas también y conoces otra gente y la sustituyes de alguna forma.
Es tan nómada esto que es muy complicado. A mí me da mucha pena eso porque los lazos fuertes son relaciones que por ahí quizá no se sostienen demasiado tiempo, pero en su momento de verdad se sienten muy fuertes., porque es muy intenso, está todo compilado en muy poco tiempo.
Pero yo sí que me he hecho amigos que a día de hoy son de proyectos pasados y sigo teniendo relación.
¿Te ha pasado al contrario?
Sí, siempre hay. Yo creo que en cualquier trabajo te puedes encontrar con gente que tal. Pienso que en cualquier sitio hay gente que es más afín a ti y gente que no.
¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre?
Pues me he apuntado a un curso de cerámica, me abrí un Instagram incluso. El profe te deja por libre y vas haciendo cosas. La verdad, hoy le he llamado y le he dicho «creo que no es lo mío pero me encanta». Lo digo porque las figuras que estoy haciendo son horribles porque no me salen bien pero me gusta mucho.
Es algo terapéutico también, por ejemplo, a mí me encantan los puzles. Desde pequeña los hago con mi madre y me calma mucho la ansiedad. Todo lo que sea trabajo manual me gusta. Y bueno, tengo hobbies como… Pues yo qué sé, de repente me da por el pádel, de repente me da por el fútbol, de repente me da por… Soy como medio caprichosilla en ese sentido. Como que engancho una cosa y le doy hasta que me canso.
¿Ha habido algún reencuentro en tu reciente viaje a Argentina?
Pues sí, me he reencontrado con algunos de mis compañeros, no con todos, porque algunos eran de otros países y no estaban o no habían venido a la boda.
Con «Soy Luna» hicimos tres temporadas, y han rodado este año la cuarta temporada diez años después, un reencuentro para el que llamaron a los locales. Verlos y que me cuenten todas esas cosas ha sido como muy especial.
Cuando estrenas películas, ¿estás atenta a cómo funciona una cinta en la taquilla o en streaming?
Sí, estoy atenta porque si son proyectos que me interesan y hay posibilidades de renovación como que me gusta estar atenta para saber si tienen recorrido.
Hice una serie para TVE donde estábamos enganchadas a las audiencias del día siguiente, porque necesitábamos hacer buenos datos y al final hicimos tres temporadas.
Tu familia, ¿te ha apoyado?
Sí, me han apoyado siempre. Nunca hubo un «no» pero siempre hubo un «bueno, pero tú por si acaso estudia también otra cosa». Yo entiendo el miedo, más que nada porque somos muchos en la industria y la mayoría luego no vive de ello.
Siendo de Valencia, ¿cómo viviste todo lo que sucedió con la Dana?
Pues tengo familiares de Paiporta, así que terrible, y la abuela de mi prima falleció en una residencia de Picanya. A mí me pilló encima en Tenerife con otro compañero valenciano, y lo vivimos rodando, no podíamos volvernos a Valencia.
Para terminar, dime una película, una serie, un libro y un disco.
Pues película te digo «La lengua de las mariposas» y como serie «This is us». En cuanto a un libro te digo «Cometierra» de Dolores Reyes. Es una novela como de realismo mágico increíble, de la que también han hecho la serie y no me gusta nada pero el libro es espectacular. Y como disco, «Viento de cara» de Supersubmarina.
Entrevista: Miguel Rivera
Fotografías: Arturo de Lucas
Ayudante de producción: Roberto Almendral
Localización y agradecimiento: ssspresso












