LOS VINAGRES

Nueva etapa y nuevas ilusiones. Así podríamos definir la vuelta de la banda canaria Los Vinagres, comandada por Abel Lorenzo (Voz, guitarra) y Rober Gómez (batería, voces). Tras la pandemia y la erupción del volcán en La Palma, la formación se tomó un descanso que ha servido para resetear, volver a divertirse y encontrar el camino que nos lleva hasta «Amores de verbena».

Con su nueva andadura musical los de La Palma regresan con su «pogo y bachata» mezclando el baile, el rock y la ‘sabrosura’ de unas canciones cuya fusión latina hacer que brillen como nunca. Optimistas, vivos y alegres como su música, así nos encontramos con ellos y su nuevo compañero musical, Garri al bajo para sacarnos de nuevo a bailar con su energía palmera. Aprovechando su paso por Madrid en una pequeña presentación del disco en Café La Palma de Madrid, nos juntamos con ellos para recorrer su nuevo camino.

¿Qué hay detrás de los ‘Amores de Verbena’?

Roberto: Pues mira, a nosotros siempre nos gusta trabajar los discos partiendo de un concepto. Primero tenemos el concepto y sobre el mismo creamos el universo Vinagre. Llevábamos un tiempo parados, tuvimos un pequeño bache por la pandemia, luego se fue un miembro del grupo, y Abel y yo vivimos un tiempo de recomposición de la banda.

Fue entonces cuando nos dimos cuenta de que muchas veces no pasa nada por reconocer que hay épocas mejores y peores, es la realidad de las bandas. Dijimos «tío, si tocas fondo, ya solo queda ir para arriba otra vez»

Siempre tratamos de tener nuestro estilo propio y «Amores de Verbena» es como un homenaje a nuestras verbenas de todo lo que hemos hecho este año, que básicamente gracias a ellas hemos tenido el reconocimiento que hemos tenido, pero también buscamos rehuir de ese amor de verbena, que es ese amor tan puntual, tan banal de una noche, queremos algo que sea para siempre. La canción al final tiene una frase que justo dice: «Amores de verbena son amores perdidos, amor sin ilusiones son amores vacíos».

Hemos querido decir que estamos aquí, mejor que nunca y para siempre. Lo que nos gusta mucho en este disco es que todas las letras están hechas con una mayor madurez, porque también tenemos muchos años ya de trayectoria. Y también tienen entre todas un poco de hilo conductor, que aunque siempre tengan esa temática de amor, porque es nuestra forma de escribir muy latina, todas tienen un mensaje más aspiracional, de aquí estoy yo.

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Justo habláis de amores de larga duración en tiempos donde casi todo es efímero.

Abel: Sí, yo opino completamente lo mismo. También vengo de la época en la que los artistas sacaban disco cada dos o tres años, lo esperabas ilusionado, y cuando salías decías, «vale, ahora voy a dedicar el tiempo a escuchar el disco que llevo esperando».

Pero ahora, en los tiempos que vivimos, si tú no sacas un disco en un año, ya para la gente estás muerto, has desaparecido o algo pasa. Esa inmediatez me parece que también va directamente relacionada a la falta de mucha calidad, sobre todo, no te digo que en alguna canción puntual, sino en que haya un trabajo con un concepto currado, porque es imposible hacer eso en un año, ¿sabes? O el que lo haga es un genio, habrá quien lo consiga, pero esa es mi opinión, que un poco todo se hace por el estar ahí, quiero generar, que la gente no se olvide de mí, y por ese miedo se te crea una prisa que siempre repercute en las obras finales.

El que haya habido un silencio desde vuestro anterior trabajo ¿estaba pensado o ha sido por causas mayores?

Abel: Un poco todo, como comentaba Rober, se fue el bajista anterior, tuvimos un parón bastante abrupto en la pandemia con un disco bajo el brazo, que nos costó mover por el parón obligado por la situación. Tuvimos que tomarnos ese tiempo para poder macerar la cabeza, ver qué es lo que queríamos hacer, y al final nos dimos cuenta de que si no hacíamos música, no hacíamos nada en la vida. Yo necesito hacer música, me da igual si la escuchan dos personas o lo escuchan 20 millones, siempre lo voy a hacer porque es lo que amo en la vida.

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Los Vinagres y sus «Amores de verbena»

¿Desde dónde se crea mejor, desde el amor o el desamor?

Pues tío, hace poco justo nos preguntaron, ¿hay que estar triste para hacer buenas canciones? Realmente estar triste lo único que te da es un momento de soledad contigo mismo, un momento que, de pensar tanto en las cosas, te puede inspirar a la hora de soltarlo de alguna manera escribiendo. Pero al final, las canciones lo que siempre digo es que tienen que ser genuinas y auténticas. O sea, si tú lo que cantas es real, da igual que cantes una tontería, una chorrada, algo positivo o negativo, o lo que sea, que si tú lo cantas y te lo crees, la gente se lo va a comer.

Y un claro ejemplo, para mí es Diego de Carolina Durante. Tú dices, este tío está diciendo «Hamburguesas», no sé qué, pero es el trasfondo y cómo lo cuenta que te lo crees. Y eso, para mí es lo básico de una letra, que sea real, que no suene impuesto, ni suene a una época ni a un momento. No, tío, cuéntame lo que quieras, pero lo que me cuentes, házmelo creer.

El músico, ¿se ha convertido en una agencia de marketing?

Garry: Literal que ahora es lo que se espera un poco de toda persona que esté en una banda, o sea, tienes que venderte todo el rato, todos los días. Lo que te decían ellos, sino estás muerto, estás desaparecido, y esa presencia continuada a veces creo que cansa si no te has acostumbrado, que yo creo que nadie está acostumbrado a las redes y a la exposición tan brutal, ser influencer y ser músico, que también tiene lo suyo. Es algo con lo que hay que lidiar.

Rober: La culpa de eso, yo lo digo clarísimamente, la tiene la industria, porque al final te obliga a que tu única red sea Instagram, que es una empresa privada, que es un escaparate en el que tú tienes que seguir sus normas para mostrarte. Siempre te obligan a que le des caña a Instagram, o a TikTok… Que yo soy músico, que yo no tengo por qué subir tres redes al día contando tonterías en un trendy que esté de moda, ni hacer nada para que me muestren. La culpa la tiene la industria, deberían crear una plataforma o generar un medio de comunicación real para que le llegue a la gente que quiere escuchar música y no ponerte a lado de un influencer que hace comida, de otro que hace moda, de otro que hace maquillaje, y tú ahí, que al final lo que quieres decir es «escucha mi puta canción».

Abel: A lo mejor yo soy un tío raro, un tío tímido, pero soy el mejor músico de la historia y ya te quedas fuera de esa ecuación. Tienes que tener el requisito de ser influencer y ser músico, pero la mayoría de los músicos crack que yo conozco no tienen el aspecto influencer.

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Abel y Rober de Los Vinagres

Escuchando vuestro disco podemos decir que el Rock and roll no está reñido con el baile.

Rober: Nosotros venimos de una isla tan pequeñita que, especialmente cuando Abel y yo éramos pequeñitos, nunca venían grandes conciertos de grupos conocidos, y menos de rock. A lo mejor un año te venía La Oreja de Van Gogh, con suerte, en alguna fiesta, pero no te venían dentro del circuito. Nosotros somos rockeros porque crecimos tocando rock, pero de repente vimos que nuestra actitud, nuestra forma de comunicar y cómo entendíamos una fiesta, era igual que una verbena, que es lo que nosotros hemos visto siempre en los conciertos, que es la verbena del pueblo, las orquestas y tal.

Entonces al final dijimos, tenemos aquí como un huequito guapo, nos salía bien y tal. Empezamos a investigar y ha sido un camino largo de cómo meter toda esa cultura latina que tenemos dentro de nuestra energía y forma de tocar rockera, y combina súper bien además. Creo que este disco justo tiene todo eso.

Tenéis una versión de Juan Luis Guerra, ¿qué es para vosotros?

Abel: En Canarias siempre ha sido como una institución. Desde pequeño siempre he escuchado a Juan Luis Guerra, si no lo ponía mi padre, lo pinchaba el vecino, y lo bueno de él es que tiene guitarras eléctricas. Merengue y una guitarra eléctrica, que no es fácil de encontrar una agrupación de música que haga música latina, aparte de los boleros, pero una agrupación que tenga guitarras de merengue o de otra cosa es complicado. Y por eso nos ha servido un poco para poder adaptar todo ese género a un grupo como nosotros. Hemos investigado bastante su discografía para este disco.

¿Creéis que lo urbano se ha comido a las guitarras?

Rober: No, yo creo que al final es un género que, como todos, tuvo su subida y se está estabilizando. Al final también todo vuelve y, cuando todo empieza a sonar igual, lo distinto vuelve a ser otra vez lo que llama la atención.

Siendo de La Palma y tras lo ocurrido con el volcán, ¿no tenéis sensación como en otras catástrofes que luego la gente y, especialmente las administraciones, se olvidan?

Garry: Pues a mí me toco de forma directa, porque mi casa se la llevó justo el volcán. Así que literal lo que dices, creo que te lo puedo contar de cerca, aunque hay casos y casos. Con el tema de las escrituras y los seguros fue una historia, ya que mucha gente pues no tenían que si los papeles en regla, y las ayudas que les deberían haber llegado, pues no les llegaron también por esa movida.

La Palma veo que está resurgiendo bastante fuerte desde entonces Mucha gente sale fuera de allí a estudiar o lo que sea y, ahora cuando vuelvo, noto que después de el volcán hay como un pulso, como más fuerza de salir p’alante. Y creo que Los Palmeros en verdad son un ejemplo de eso.

Para cerrar, ¿qué encontrará quien vaya a veros en directo?

Pogo y perreo. Ese es el resumen.

Miguel Rivera