La creatividad, unas letras íntimas y muy universales definen la carrera de Carlos Sadness, un músico ha conseguido colarse en los oídos y corazones de cientos de miles de fans. Lo ha logrado con un modo de interpretar propio, ese que le ha llevado a cifras astronómicas con más de cien millones de reproducciones en Spotify.
Desde Barcelona ha creado un mundo lleno de creatividad, amén de su vena de ilustrador, junto a una música que bebe de lo tropical para forjar un mundo emocionante y reflexivo a su vez, donde el amor, la nostalgia y la búsqueda de la belleza van de la mano.
Su último libro, «El ruido de las estrellas» (Lunwerg) ofrece una mirada creativa que supone también un recorrido inconsciente por momentos de su vida en el que encontramos aspectos totalmente desconocidos para el público. De ello quisimos hablar con él en una charla que, como es habitual, dejó mucho poso.
¿Es «El ruido de las estrellas» un libro en el que bucear en tu vida?
Bueno, en realidad intento evitar que sea puramente autobiográfico, aunque utiliza la historia para desarrollar ciertas cosas que hay en la cabeza. La historia es a veces un contexto, una excusa para hablar de otra cosa, que es lo que me interesa más que contar una anécdota mía. La creatividad es un gran eje, aunque no siempre es el centro.
Pero yo no lo veo autobiográfico. De hecho, hay muchas cosas que no se cuentan, y todo lo que se cuenta es porque tiene una consecuencia que me interesa más que el propio contexto. Ahí sí que hay una parte de Carlos Sadness que se desconoce y toda la historia que hay detrás se plasma un poco. El recorrido de mi carrera y todo lo que ha ido pasando, no de disco a disco, pero sí por etapas. Sí ha pasado que me han dicho que aunque te escucho desde siempre, veo que eres un gran desconocido para mí, te estoy descubriendo a través del libro. Es curioso porque siento que dejo mucho de mí en las canciones, pero claro, el libro es algo que es transparente totalmente.
Ahí ya no hay misterio, no hay metáfora. Y creo que esa transparencia puede que impacte a la gente que me conoce a través de la música.
¿Qué nace antes, la canción o el libro?
La canción nace del libro, no viceversa. Y la hice en la época en la que estaba corrigiéndolo un poco y dándole forma, ordenándolo, porque el libro no está escrito en el mismo orden que luego lo lees, que también es divertido.
Tiene un orden cronológico basado en el paso del tiempo, pero no está escrito en ese orden. Hubo esos días que tenía tanto el libro en la cabeza que salió, la canción nació de manera natural y espontánea. Me gustaba la idea de sacarla a la vez con ponerle una banda sonora.
Están vinculadas y dicen cosas que se tratan en el libro. Obviamente, 200 páginas VS tres minutos da para diferente cantidad de dosis.
En el libro hay momentos complicados derivados de la industria musical.
Fue parte del camino, así como muchas veces está otro camino que es el de las dudas. Las dudas sobre ti mismo, a veces causadas por situaciones y a veces infundadas un poco también por comentarios de terceras personas. Y es algo que se enquista un poco.
De alguna manera, yo no soy una persona que se cabree ni soy rencoroso, y de hecho, a veces quizá debería haberme cabreado más para sacarme situaciones de encima antes, pero sí que es verdad que era como una sensación fea. Y en el libro empecé a escribir sobre esas cosas más bonitas y como aferrándome a ellas, decirme «he vivido esto bonito y me quiero agarrar porque no lo quiero olvidar», pero luego me di cuenta de que había muchas cosas que no eran nada bonitas y que las estaba recordando también. Y entonces pensé, bueno, hay que hacer las paces, hay que entender por qué esto me senté mal, si participó otra persona, pues por qué lo hizo, ¿no? Entender también un poco a la otra persona, su inseguridad y entenderlo como algo humano también, pensando que quizás no siempre es un acto de mala fe consciente, aunque a veces también puede haber un mal hecho, pero no vivir como con el enfado y con eso, porque pienso que es importante liberarse de esos lastres, y todo ese pensamiento negativo en la cabeza no suma a nada.
Obviamente hay un aprendizaje, una vez aprendido ya no vale la pena seguir dejándolo arder, apagar todos esos fuegos también fue uno de los objetivos del libro, pero un objetivo inconsciente, que nace luego en el proceso de escritura.
¿Cómo de importante ha sido la familia en tu carrera?
Esta pregunta es muy interesante, porque para mí hay una contradicción ahí, y es que a mí, en mi familia, es como que me diseñan para ser artista, es decir, no había otra opción, como que fabrican un artista desde el minuto uno, pero creo que lo hacen de una manera absolutamente inconsciente. Sin embargo, luego no siento que mi familia sea muy fan de lo que hago, no les interesa mucho, no vienen prácticamente a los conciertos o tardan mucho… Mi madre está por el capítulo 3 del libro, no siento que haya un seguimiento. Creo que tardaron mucho en tomarse en serio que yo me dedicaba y vivía de la música, hasta que no fue algo muy evidente, de llevar a mi madre al WiZink.
Sin embargo, contradice un poco esa idea de que me han criado totalmente para ser eso. A mí también me sorprende un poco esa parte como contradicción.
En el libro una persona te dice algo así como «te va a ir genial» al comienzo de tu carrera.
Sí, hubo dos personas. Por un lado una amiga que escucha «Qué electricidad», se la enseñe tímidamente, con miedo a pensar lo que pudiera decir, y me dijo «esto es lo que la gente necesita escuchar». Yo me quedé sorprendido, lo dijo como tan convencida que me impactó, y por un momento pensé, ¿y si es verdad?, como que no contemplaba la posibilidad de que esto fuera algo que la gente quisiera escuchar, me impactó mucho eso.
Y otro fue uno de las personas de Sony. Por eso comentaba las partes de la industria, donde ha habido momentos de desentendimiento con personas de la discográfica, pero también ha habido personas que han hecho muy buen match conmigo y que han entendido muy bien el proyecto, entonces no me gusta hablar de las discográficas como algo malo o bueno, al final son las personas con las que estás trabajando.
Recuerdo que uno de los AR me dijo algo como «es el mejor disco que podías haber hecho». Y como venía un poco de esa situación en la que todo eran dudas sobre lo que hacía y todo esto, que hubiera gente tan convencida de que eso molaba, pues ayudó. Creo que fue de las primeras veces como que respiré y pensé ¿y si esta persona tiene razón?
El disco que te cambia la vida es «La idea salvaje». ¿De ahí todo comienza a carburar?
En realidad sí, porque con «La idea salvaje» pensé, «guau, a ver qué hay después de esto». Y lo siguiente que vino también fue mejor. Y la compañía se implicó también de otra manera.
«La idea salvaje» fue una cosa como que pasó y nadie lo esperaba. Luego viene México, viene Latinoamérica, luego «Tropical Jesus», después de dos discos de «La idea salvaje» todo vuelve a superar un poco la expectativa y eso también era algo como que nadie esperábamos. Y va para arriba. La pandemia es verdad que es un momento un poco raro.
Y luego llegamos al momento actual, en el que dejas ya de ser una promesa o un artista emergente y entonces cambia un poco la manera de verlo todo. Y también te puedes tomar una calma muy necesaria. Y llega un momento en el que empiezo a desentenderme un poco con el equipo con el que trabajo y para mí hay un poco un punto de ruptura, me refiero sobre todo a la ilusión. Y ese fue como un momento muy peligroso, muy difícil para mí, en el que me pongo muy triste porque desconecto un poco de la vida musical. Fue doloroso.
¿Qué sensación te queda con tu último disco «Realismo Mágico»?
«Realismo Mágico» es un disco que la compañía no abraza igual. La idea es que tampoco es un disco en el que se invirtiera mucho. Pero claro, la exigencia con «Realismo Mágico» es diferente. Estamos en 2024 en el que hay miles de lanzamientos, en el que hay gira internacional, en el que tiene una presentación en México en un sitio de 10.000 personas. Y donde esperas un apoyo mayor y de pronto empiezas a notar esa ausencia de compañía o un desentendimiento grande con la persona de marketing.
Tienes la sensación de que cada lanzamiento va a definir mucho los siguientes años de tu vida y ver que no se está trabajando como quisieras… Bueno, pues es decepcionante. Y da pena, porque van tan rápido los discos y caducan tan pronto que te da la sensación de que eso en lo que has trabajado muchos años no ha tenido el trato que ha merecido.
Pero creo que eso es ser realista también. Fíjate, ahora la gente está diciendo que el disco de Rosalía ya lleva mucho tiempo. Y ese disco está esperando una segunda y una tercera escucha. ¿Cómo vamos a hablar de una cosa caducada con el trabajo que tiene detrás? Y te hablo de Rosalía, porque es lo que todos conocemos, pero te podría hablar de cualquier grupo. Duele tratar a la música como algo tan de usar y tirar cuando está hecha con la materia prima que es nuestra propia vida y nuestra manera de sentir y entender el mundo.
La música ahora es algo efímero.
Sí, pero ¿quién eres como para decirle a la gente que te dedique más tiempo? ¿Entonces qué pasa? Que luchas también contra tu propio catálogo, cuando la gente escuchaba más la música y se enamoraba más de ella, yo no puedo competir contra eso.
No significa que las canciones de ahora sean peor o mejor, pero no tienen el tiempo para colarse y permear en la vida de la gente. Entonces están jugando con mucha desventaja respecto a canciones que sucedieron en otros momentos. Las reglas de juego cambian y se pasa mal con esta exigencia de la velocidad.
Yo hace unos días me di cuenta de que el último post que había publicado en Instagram llevaba una semana. Y pensé, ¿cómo ha podido pasar una semana y no he publicado nada? Y me sentí mal por no haber publicado en una semana.
Y luego pensé, ¿cómo puedo estar sintiéndome mal por no haber publicado en una semana? La verdad, no me da la vida. Tuve que poner un story, porque piensas que te estás diluyendo. Qué horrible tener esa sensación cuando trabajas en una cosa que depende tanto del pulso humano y que requiere de una respiración. Entonces, ¿qué hacemos? ¿Dejamos de trabajar con un ritmo humano para ser hiperproductivos y cumplir la exigencia de la velocidad del tiempo? Obviamente eso va a perjudicar la calidad de la obra. Es una situación delicada.
Viviste una relación tóxica, ¿tan difícil es poder darte cuenta de ello cuando estás dentro?
Yo creo que es un poco a veces este síndrome de Estocolmo. Es difícil de explicar cuando estás dentro y te puedes autoengañar.
A mí me iba muy bien en la música en aquel momento. Iba tan bien en la música que el hecho de que tuviera cosas a nivel emocional que me estuvieran dañando que pensaba «soy tan afortunado por lo que estoy viviendo que cómo puedo estar quejándome de esto». Igual esta persona está pasando un mal momento y se frustra y lo acaba pagando conmigo porque no tiene la suerte de estar viviendo algo y yo sí, y me siento mal pues porque igual ve que mi carrera va muy guay y esa persona está trabajando 10 horas y está enfadada.
Entonces buscas la manera de justificarlo pero a la larga va pesando sobre ti y sobre tu propio ánimo.
Ahora mismo, ¿qué tal vives?
Debo decirte que el libro ha sido muy sanador. Cuando acabé el libro y pensé ostras qué buen trabajo emocional, cómo me ha servido esto. Ojalá a cualquier persona de las que lo lean le pueda servir la mitad que a mí. Pero empecé a echar de menos escribir.
Hay como una vida antes y después del libro, porque aprendido mucho escribiéndolo y a vivir de una manera un poco más tranquila. Ahora tengo problemas, tengo que buscar una discográfica, una editorial… Problemas del privilegio en realidad, pero con un aprendizaje.
Entonces, aunque tenga ciertos problemas e inquietudes que a veces me quitan el sueño los estoy intentando gestionar de una manera bastante sana. No estoy en el momento más feliz de mi vida porque tengo muchas cosas que me preocupan pero no voy a dejar que ninguna me haga daño o sea un drama.
¿Cuándo tiempo ocupa la ilustración ahora en tu vida?
Pues tristemente muy poco porque no hay tiempo para todo, porque en el momento en el que ya no sólo eres músico tienes que ser creador de contenido porque si no existes como músico, pues de algún lado hay que quitar.
Siempre pienso que me encantaría hacer un libro de ilustraciones como «Anatomías Intimas», que es una cosa que me encantó hacer. Me parece que una cosa con la que me sentí muy realizado y siempre pienso, me encantaría hacerlo pero ¿cuándo me pongo a dibujar? Creo que la velocidad del tiempo va demasiado rápido.





