Movistar Arena, Madrid
22/10/2026
Fontaines D.C. son una de esas bandas que han sabido crecer sin perder su esencia. Los irlandeses han pasado de ser una de las grandes promesas del post-punk a convertirse en una formación capaz de mirar mucho más allá de sus propios límites, ampliando su sonido y encontrando nuevos caminos sin renunciar a unas canciones que siguen teniendo la personalidad de sus inicios.
Tras el éxito de «Romance», volvían al Movistar Arena con «Dopamine Chamber», un nuevo trabajo de aplaudida acogida tanto entre la crítica como entre el público.
La expectación estaba ahí, aunque el recinto madrileño no llegaba a estar completamente lleno para una de las bandas alternativas del momento.
Una banda llamada a marcar generaciones
Los ecos de Editors, Depeche Mode e incluso The Cure sobrevuelan buena parte de su propuesta, pero Fontaines D.C. han conseguido que esas influencias funcionen como parte de un lenguaje propio. La voz de Grian Chatten, profunda y reconocible, actúa como hilo conductor de una música que sabe moverse entre la oscuridad, la melodía y una épica que atrapa.
Las nuevas canciones encuentran su espacio junto al repertorio anterior sin que se perciba ruptura alguna en su evolución notable. «Marianne» nos introduce en ese universo, mientras «Where Is Gone?» deja uno de los momentos más emocionales de la noche. Una canción que sin duda echa de menos la voz de Rosalía del disco, cuya colaboración dimensiona la misma.
En «Mimesis» aparecen con claridad esos guiños a Depeche Mode, con una construcción de nueva ola que encaja perfectamente en la evolución sonora del grupo. «Tongue» mantiene el pulso, mientras «You Miss Me» juega con una oscuridad que contrasta con un estribillo más luminoso y arreglado. Son canciones que muestran a una banda dispuesta a explorar otras texturas sin perder la tensión que siempre ha acompañado a su música.
Y es que Fontaines D.C. tienen algo que no todas las bandas de su generación consiguen: canciones que funcionan más allá de la etiqueta. Hay post-punk, sí, pero también melodía, atmósfera y una capacidad compositiva que les permite saltar de un registro a otro sin que el conjunto se resienta.
Grian Chatten tiene presencia, se mueve por la pasarela y sabe ocupar el espacio, aunque por momentos echo de menos ese punto de carisma que diferencian a un buen cantante directo en un auténtico frontman.
No hace falta convertir un concierto en un espectáculo de animación ni llenar cada pausa de discursos. Pero tampoco está de más buscar una conexión que vaya más allá de ejecutar las canciones. En este sentido, Fontaines D.C. siguen apoyándose principalmente en la fortaleza de su repertorio, con una interpretación sólida y una banda que sabe perfectamente lo que hace, aunque echamos de menos algún gesto que rompa esa sensación de frialdad.
Por suerte, cuando las canciones toman el mando, poco cabe decir, y menos si suena un tema como «In the Modern World» convertido en uno de esos himnos que explican por qué el grupo ha alcanzado su estatus. Su desarrollo, su carga emocional y esa forma de crecer envuelve a un público entregado sin ningún artificio mediante.
También aparece «I Love You», perteneciente al excelente «Skinty Fia», un tema que nos lleva a una dimensión más profunda de los irlandeses. Hay una sensibilidad particular en sus composiciones, una manera de combinar tensión y belleza que hace que sus mejores canciones se queden con nosotros.
La recta final está bien escogida. «Starburster» vuelve a elevar la temperatura y demuestra el poder de una banda que, cuando encuentra el tema adecuado, puede llevarse por delante cualquier distancia con el público. «Six Shot Morning» completa un tramo final que deja un buen sabor de boca y confirma que el repertorio es, hoy por hoy, su mejor argumento.
El concierto se va hasta la hora y cuarenta minutos, duración que ya casi resulta extraña en un recinto como el Movistar Arena, pero no hay necesidad de más, porque su directo avanza de forma bastante parca en palabras, enlazando temas y dejando que la música haga el trabajo.
Fontaines D.C. son una banda de canciones, de esas que pueden sostener un concierto gracias a la calidad de lo que han compuesto sin una gran producción. Su directo tiene algo de los ochenta, de aquella mezcla de oscuridad, guitarras y sintetizadores que hoy vuelve a brillar con una producción contemporánea, sin que el resultado suene a simple ejercicio de nostalgia.
Tienen una voz reconocible, una identidad sonora cada vez más amplia y un puñado de canciones que justifican por sí solas su posición actual. Fontaines D.C. volvíana Madrid demostrando que su crecimiento es resultado de una discografía que gana peso a cada lanzamiento.
Texto: Miguel Rivera



