Jared Leto, pacto con el diablo

La excentricidad es santo y seña de una de las caras más conocidas y exitosas del panorama cinematográfico internacional. Jared Leto es sin duda uno de los actores de Hollywood más extravagantes y diferentes del firmamento, y lo es con todas las consecuencias, ese artista capaz de sorprender en cada alfombra roja, con vestimentas, looks y aspecto que cambian con el tiempo, al igual que hace con sus radicales transformaciones en sus papeles de cine.

Jared Leto es ante todo un talentoso y polifacético actor, en una carrera que nos ha regalado grandes interpretaciones, dejando paso también a una faceta musical, la de su grupo Thirty Seconds to Mars, que ha conllevado otro éxito en paralelo dentro del music business.

Ha conseguido el éxito como actor pero también como músico con su banda Thirty Seconds to Mars, en la que comparte espacio con su hermano, Shannon Leto

El de Luisiana cuenta con 50 primaveras para un personaje que mantiene esa actitud rebelde, diferente y atrevida como si de un veinteañero se tratara, un pacto casi vampírico para quien estrena película del personaje de Marvel, Morbius (1 abril en cines) y para la que puedes llevarte merch y entradas. Lo hace además en un buen momento, con su última transformación visual en la gran pantalla en su papel en “La Casa Gucci”, la nueva cinta de Ridley Scott sobre el asesinato en 1995 de Maurizio Gucci, nieto del fundador del imperio de la moda.

Siempre directo en sus declaraciones y despreocupado con las opiniones hacia él, donde ha llegado a decir “si a alguien no le gusto, puede besarme el trasero”, ha conseguido sobresalir en una carrera tan particular como sus cambios. Un éxito como curioso actor “de método” capaz de sumergirse como pocos en los guiones para crear sus personajes, tanta como la teatralidad que maneja sobre el escenario desde finales de los noventa con su banda alternativa.

Como muchos otros actores, tuvo una juventud nómada, marcada por el abandono de su padre en la infancia y posterior suicidio cuando él tenía ocho años. El mundo laboral comenzaba como tantos otros en el “backstage” de un restaurante fregando platos y moviéndose por diversas ciudades hasta llegar a Los Ángeles, donde comenzaría a forjar su carrera de actor.

Cuatro películas clave

Si bien comenzó con algunos papeles menos reconocidos, sería con cuatro de sus películas a finales de los noventa y comienzos del 2000, en las que el actor se convertiría en uno de los artistas más aplaudidos del momento.

Por un lado en “El club de la lucha”, interpretando a Cara de Ángel, aquel chico rubio platino que era brutalmente atizado por Edward Norton, y en cuyo rodaje dice llegaron a recibir algunos golpes reales. En “American Psycho”, a pesar de que Christian Bale era el protagonista principal, Leto se llevaría el aplauso de público y crítica por su papel de Paul Allen.

Posteriormente, con “Réquiem por un sueño” (2000) de Darren Aronofsky, Leto conseguía despuntar en un papel de culto, haciendo uso de su metodología para un film donde hacía de joven drogadicto que quiere hacerse rico vendiendo sustancias. Un papel que le llevaba a perder casi 30 kilos y a dormir como un vagabundo en las calles de Nueva York para introducirse como pocos en su personaje, consiguiendo que su película marcara a una generación.  Y como aplauso unánime, el de su interpretación en el papel de Rayon, una mujer trans y drogadicta en “Dallas Buyers Club” con el que arrasó en 2014, consiguiendo el Globo de Oro, premio de la crítica y el Sindicato de Actores y Oscar el mejor actor secundario.

Por su estrambótica forma de ser, también ha sido muy cuestionado por algunos papeles, como su Joker de “Escuadrón Suicida” (repitiendo recientemente en un pequeño cameo en “La Liga de la Justicia” de Zack Snyder) que no convenció a muchos fans de los cómics, en un papel que siempre ha estado en el punto de mira tras la impresionante interpretación del difunto Heath Ledger en “El Caballero Oscuro” de Nolan.

Carrera musical con Thirty Seconds to Mars

Leto ha sabido compaginar su vida de actor con la de músico, además de empresario, porque ha creado todo un potencial negocio en torno a Thirty Seconds to Mars, la banda de la que es líder junto a su hermano, Shannon Leto.

La formación ha lanzado cinco discos, debutando en 2002 con su aplaudido disco homónimo, que el próximo año cumplirá veinte añitos. Junto a “A beautiful lie”, serían sus dos álbumes más aplaudidos, para ir distanciándose de ese rock alternativo inicial e ir dando más espacio a lo electrónico y la épica ampulosa en sus posteriores trabajos, con “America” de 2018 como su último disco hasta la fecha.

El actor se atrevió a dirigir el videoclip de su exitoso single “The kill”, con el que rendía tributo a la película El Resplandor, y cuya dirección ocultó en su momento bajo un pseudónimo para que el público disfrutara del mismo sin ideas preconcebidas.

Sus directos son sinónimo de éxito también, con un enorme club de fans por todo el mundo, pero también muchas críticas de la prensa especializada por la ampulosidad visual pero cierto vacío en lo musical sobre el escenario, donde la teatralidad de su líder y los juegos con el público marcan su repertorio.

El artista declaraba a comienzos de 2021 que tenía más de cien canciones escritas de cara a su próximo disco, para un 2022 que va a comenzar hincándonos el diente con un nuevo y particular papel en la citada «Morbius», en donde da vida a uno de los villanos más enigmáticos del cómic de Marvel, complementando un poco más una carrera artística llena de retos interpretativos. Por 50 años más.

Miguel Rivera