THE SMASHING PUMPKINS – “Monuments to an elegy”

THE SMASHING PUMPKINS – “Monuments to an elegy”

BMG

Puntuación: 8/10


En la actualidad, en donde la  música es efímera por la alta oferta y consumismo musical que ofrece internet y las nuevas tecnologías, que una banda como THE SMASHING PUMPKINS siga en activo ofreciendo buenos discos es digno de alabar.

La banda liderada por el particular Billy Corgan lleva ya mucho en esto y siempre han intentado ir caminando hacia adelante, sin estancarse, aun con cambios de formación varios, la banda quiere seguir atrapando a viejos y también nuevos oyentes.

Ese símbolo de modernidad vino en 2012 con nuevo disco tras años de silencia, un “Oceanía” más que interesante para ahora, dar nuevas muestras de su potencial creando una doble obra que como bien conocedor de este mundo es Corgan, ha querido dividir en dos por eso de los tiempos del negocio.

El resultado es más que notable, un primer disco “Monuments to an elegy” al que le seguirá su segunda parte en 2015. Su proyecto “Teargarden” tiene continuidad en un álbum llamativo, donde cuenta con nuevo bajista y batería (Killers, Rage Against the Machine y Motley Crue, entre sus filas).

Lo bueno si es breve dos veces bueno y eso es lo que ha debido pensar Corgan a la hora de elaborar este primer disco. “Monuments to an elegy” se resume en tan solo 30 minutos, conciso, breve, directo y un sonido más vivo que antaño sin dejar de lado sus formas psicodélicas y atractivas bañadas en buenos estribillos y por supuesto la característica y gran voz de su frontman.

Toques electrónicos bien conjuntados de fondo con brillo musical donde deja destellos de rock gigante psicodélico “Tiberius” o “Being beige”. Mucho gancho y facilidad sonora la belleza melódica de “Anaise!” suave y particular al rollo más enérgico que adelantaba en “One and all” con esas guitarras más sufridas y el toque moderno de “Run2me”. La magia Smashing se presenta en “Monuments” que bien podríamos decir se divide en dos partes, estrofa y estribillo, los primeros más rockeros, densos y el estribillo más emocional y aterciopelado bajo la voz sentida de Billy. Y aún queda descubrir la genialidad comercial de “Dorian” ese toque llamativo del grupo, sintes y un estribillo tan repetitivo como adictivo.

Nueve temas en tan solo 30 minutos nos dibujan y ofrecen un disco realmente gustoso, muy bien ejecutado y sin rellenos, que sería delito. El conjunto es notable y hace obligada su escucha repetidas veces, dejando alto el pabellón de cara a su segunda parte. Una gran vuelta.

Miguel Rivera