Los 50 le han sentado sumamente bien a Rubén Pozo, y es que el encuentro con el conocido músico nos deja claro que se encuentra en un momento muy dulce, ese en el que sus palabras fluyen con inspiración y la seguridad que también te da el cumplir años.
«50town» es como bien dice su «autorregalo» que también sirve de ofrecimiento a sus seguidores, esos que aplauden una obra sincera y personal, la cual recoge la mejor esencia del madrileño. Repasamos de su mano el momento actual, hablamos también del pasado mirado desde la perspectiva del tiempo o del éxito, entre muchas otras cosas, todo mientras sigue con su gira con su banda «Los chicos de la curva».
¿Cómo se vive en esa ciudad de ’50town’?
Pues se vive muy bien. Sobre todo porque estoy en un momento muy agradable. Tengo un equipo de trabajo inmejorable, una banda increíble, ‘Los chicos de la curva’, y un disco del que estoy enamorado «50town»
Es como que todo está saliendo bien, y al principio me mosqueaba, pero ahora ya me dejo llevar, porque también un poco me lo merezco, el que todo fluya.
El origen del disco nace de cumplir 50 años.
Todo nace cuando tenía 48 años, es decir, hace un par de años. En casa ya me venía barruntando la idea de los 50, pero una tarde me acuerdo que pensaba «te vas a convertir en un cincuentón», y me sonaba fatal la palabra. Dije, voy a convertirme en cincuentón, digo «50town»‘, o sea, voy a llegar a la ciudad de los cincuentones. Y eso ya me hizo gracia, lo escribí en un cuaderno, cogí la guitarra y me sirvió la canción.
El tema fue una especie de alivió, me quité la crisis de los cincuenta, ¿sabes? Algo que no había tenido con los cuarenta ni con los treinta, pero lo había tenido con los cincuenta, por lo que sea. Y en ese momento me gustó tanto que decidí que mi próximo disco se iba a llamar «50town», que iba a ser la estrella del disco y que me iba a autorregalar ese trabajo.
«50town» es un disco para mí, un álbum que solo he pensado en que me guste a mí. Curiosamente, hay gente que me dice que se había desenganchado de mi música y que lo ha retomado con este trabajo.
Es curioso que cuando he hecho una cosa solo pensando en mí, he vuelto a conectar con una gente que se había ido un poco de mi rollo y me tiene un poco desconcertado, pero bueno, también saco conclusiones. Al final creo que las cosas artísticas en este plan hay que hacerlas sin pensar en qué va a pensar el público, hay que jugársela, esto es para mí, lo he hecho para mí y es mi autorregalo de cincuenta años. Pero de repente está funcionando con otra gente, de mi generación pero también incluso más jóvenes. La vida es extraña.
A la hora de llorarle a algo, ¿es la guitarra una buena compañera?
Bueno, yo le lloro a muchas cosas, pero si no tengo un amigo cerca o un psicólogo, lo que sea, sí que tengo a mi vieja compañera la guitarra, que me acompaña. Hay muchas veces que estoy tocando la guitarra no para hacer una canción ni nada, estoy punteando, estoy improvisando, sin más, dejándome llevar, y eso ya me acuna a mí mismo.
Hay veces que de ese devaneo, de ese divagar con la guitarra, me empieza a salir algo y digo, ‘ey, esto está bien’, y empiezo una canción. Hay veces que simplemente estoy ahí y me lo tomo como una conversación con la guitarra, ¿sabes? Hay una canción en ’50town’ que se llama «Los que ya no están», en la que hablo un poco de eso, hablo de los guitarristas que me han influido y que ya no están vivos, pero han quedado sus grabaciones: Jimi Hendrix, Robe Iniesta, Antonio Vega, Chuck Berry, ya no están aquí, pero me siguen hablando a través de sus grabaciones.
Para mí la guitarra es mi instrumento, es algo que me cayó en las manos con 13 años y estoy agradecido, mi vida sería infinitamente peor sin tener ese cacho de madera y pelos de metal a quien contarle las cosas cuando no hay nadie más cerca.
Parece que hay más nostalgia si cabe ahora con Pereza y cariño que antaño.
Bueno, hay veces que los contemporáneos no saben ver lo que tienen delante. Pasan los años y entonces lo ven con la perspectiva. Pero bueno, también pienso que está como, entre comillas, de moda la nostalgia.
Hay veces que cuando estoy melancólico me acuerdo del instituto y esos amigos del barrio, dónde estarán, y me dejo acunar por ese sentimiento. A mí me gusta mucho la tristeza, ¿sabes? Por ejemplo, cuando tengo una tarde triste no trato de huir de ella, me parece un sentimiento humano, la tristeza, la melancolía, pero la nostalgia no guía mi vida.
Lo que decía al principio, hay gente que en el momento le tocaba odiar a Pereza, por lo que podía representar, porque salía en los 40 Principales, los singles y todo esto, y le gustaba a las chicas que, no sé, que te gustaban y que pasaban de ti, pero ahora esas chicas son madres, y tú ahora lo puedes ver con perspectiva y dices, «oye, esta peña rockeaba y hacía canciones con guitarras y tocaban los instrumentos». Quizá será eso, con el paso del tiempo hay cosas que las entiendes mejor.
Yo hay cosas de los 80 que me parecía que sonaban horribles y, ahora, el que suene ochentera y con sintetizadores le encuentro el punto.
¿El alcohol está ligado a la vida del artista?
Yo creo que no necesariamente, creo que en la vida, sobre todo adulta, uno empieza a buscar muletas que le ayuden a caminar, y creo que no es exclusivo del artista.
Creo que hay mucha droga en este mismo sitio, en un Vips, o en un congreso de dentistas, está en todas las partes. Quien no bebe de joven a lo mejor de mayor sí que aprecia la copa de vino o la copita crepuscular cuando llega a casa para relajarse, o el canuto de marihuana, yo no es que haga fuerza por la marihuana, pero no entiendo este mundo donde es ilegal la marihuana y es legal el alcohol, porque me parece una droga más devastadora.
No sé por qué, no sé si es que en la Biblia Jesús dijo que ‘el vino es la sangre de mi sangre’, y no dijo ‘la marihuana es el humo de mi espíritu’. Sospecho que a las farmacéuticas no les interesa que haya una planta ahí que te quita el estrés, porque a ver si vas a tener una planta en tu casa, te relaja y ya no compras la pastillita, pero no lo sé, está mi idea de un cincuentón que tiene el cerebro medio frito.
¿Cómo viviste el momento de volver a tocar con Leiva en el WiZink Center? .
Pues con nervios, no nervios malos, excitación buena. Y bueno, sucedió el clamor con una canción que no fue single, pero de alguna manera, ‘Madrid’ se ha convertido en una especie de himno para la gente, pero ha sido como con los años, porque en su día no fue uno de los singles del disco. O sea, al final el público es el que elige, y esta canción que es la número 11 del disco «Animales» de Pereza, mucha gente la ha convertido en una de sus favoritas y no estaba en los planes. Y bueno, a mí la parte que más me gusta de esto fue el reencuentro con Leiva, y luego la parte en la que me invita a tocar con la banda canciones de la época de Pereza.
Tanto él como yo vimos que para el público era bonito y para nosotros también, fue como un bonito al cubo. Y ahí se quedó y fue maravilloso tal y como fue.
Leiva comenta en su documental que era parar o poner en riesgo una amistad. ¿Es así?
Sí, claro. Nosotros principalmente éramos amigos, y montamos un juguete entre los dos que de repente se hizo muy famoso, pero nunca dejó de ser un juguete, un juguete que montamos para divertirnos nosotros. Y de rebote nos divertíamos tanto que se empezó a divertir mucha gente. Entonces, cuando empezó a peligrar ese juguete, empezamos a ver que podía terminar roto.
Lo dejamos ahí. También lo dejamos en un momento muy bonito, en un momento álgido, sin decadencia, sin discos malos o sin éxito. Fue como una carrera que cae más para arriba.
Lo dejamos en el momento en que vimos que podía peligrar nuestra relación personal. Entonces igual en el momento no se entendió muy bien, igual nosotros tampoco lo terminamos de entender entonces, pero ahora con la perspectiva de los años, nos damos cuenta de que hicimos lo correcto. Y esto nos permite seguir teniendo una relación, que podamos seguir recordando cosas, ponernos al día y partirnos el culo sin que se entere nadie de que nos hemos juntado, gracias a que salvaguardamos el juguete que nació y que construimos por puro disfrute nuestro.
Además de arrugas y algún tema de salud, ¿qué es lo que te aporta la edad?
La edad hace que en un momento las cosas que te preocupaban mucho, te preocupen menos, sobre todo en lo referente al que dirán. Cuando eres muy chaval, estás muy preocupado con lo que piensan de ti, tu entorno, tus amigos, tu barrio… Estás con el que dirán, y no te digo que no te importe ahora, porque somos animales sociales, pero cada vez tienes menos miedo de reivindicarte como eres, y qué es lo que no puedes cambiar de ti.
Tienes tus cosas que te gustan mucho, las que te gustan menos y las que no te gustan nada, pero son parte de ti, son las que forjan tu personalidad, y es lo que te hacen ser como eres. Yo creo que con la edad hay una relajación en eso.
Al final, siendo como soy, hay gente que se ha quedado conmigo, y tú también con los otros, los y las, genéricamente. Al final nada es perfecto, tu mejor amigo, tu mejor amiga, tu pareja o tu parejo, tiene cosas que te gustan un montón, por eso lo es, y cosas que no te gustan tanto, pero también eso es lo que hace que sea así. La cerveza está rica, pero es amarga, el café también. También hay vicios adquiridos, nada es perfecto, pero hay cosas que se las quiere por cómo son, con sus luces y sombras, porque tú también las tienes, y te reconoces en las otras personas. Es que yo también tengo unas cosas que hasta yo mismo me digo «tienes huevos en esto, que no hay quien te aguante», pero son parte de ti.
La edad te da una cosa de aceptación de ese tipo de cosas. Todos queremos que nos quieran, pero bueno, al final, que se quede quien te quiera, incluso con tus sombras.
¿Te sientes libre a la hora de trabajar?
Yo soy «indie» ahora, discográficamente hablando, entonces me marco mis tiempos, y soy muy afortunado porque tengo un… público, no me gusta la palabra, me gusta decir que tengo unos amigos y amigas que no conozco, que han conectado con mi forma de escribir, con mi inspiración, que yo tampoco la manejo porque ella manda, yo quiero hacer una canción tipo tal, pero me sale tipo cual, pero si me gusta, para delante con esa canción, entonces me permiten, si bien no vivir en una mansión en la campiña inglesa, sí que me permiten pagar mis facturas, a mi banda, las grabaciones, pagar un estudio de grabación y una fabricación de vinilos y seguir haciendo esto.
Yo me he tenido que replantear qué es el éxito, el éxito para mí a día de hoy es poder seguir haciendo esto, y seguir programando una gira y que haya un público ahí. Yo marco mis tiempos, soy más indie que el viento, no dependo de nadie, pero sí que necesito que las cosas salgan bien, y que antes que yo que mi banda esté bien, y la gente que trabaja conmigo esté contenta, pero también cobre de ello, ¿lo puedo hacer? Sí, es un éxito para mí, que no pare, este es mi éxito, espero morirme y seguir haciendo esto.
¿Cuándo crees que llega el momento de un músico de decir hasta aquí hemos llegado?
Para mí con la muerte. Este oficio me apasiona, me encanta hacer canciones, cuando me sale una canción buena, con buena quiero decir que me gusta a mí, porque esto es muy subjetivo, esa sensación es única. Me dura tres o cuatro días, y al quinto día ya me noto muy vacío, me noto que no sé, que ojalá me vuelva a salir otra. Hago más canciones que nunca y tengo menos miedo de hacer canciones y tirarlas a la basura, porque a veces estoy una tarde entera haciendo una canción, y a los tres días la vuelvo a tocar, y digo, ‘uy, no era tan buena como pensaba’, pero yo he pasado una tarde maravillosa, en la que me he olvidado del reloj, en la que he estado obnubilado, embelesado en algo que me gustaba mucho y que creía que era muy bueno, y luego a lo mejor no lo era, o igual me equivoco.
Hay canciones que creía que eran una mierda, que me las ha salvado un colega, que dicen, esto está muy bien, y por eso las he echado adelante, y al revés también. Yo me fío y escucho a todo el mundo que tengo alrededor y hay sorpresas. Ahora, en la gira de ’50town’ hay una canción que no habíamos incluido en el repertorio que se llama «Cantar», no la habíamos metido, y de repente la hemos incluido porque me la ha dicho gente, «oye, esta está muy bien», y de repente ha sido la gran sorpresa en directo, es una canción en vivo que funciona increíble, que la canta todo el mundo, y me ha dado un sopapo.
Leo Jiménez me dijo que la voz hay que cuidarla, ¿es tu caso?
Leo Jiménez es un cantante de raza, un gran vocalista. Esas son sus carreras y suerte, en gran parte están basadas en lo buenos que son cantando.
Yo vengo de otra escuela, mi voz son mis canciones. A mí me gusta mucho Sabina, Bob Dylan, Robe, Ramone, me gustan los que son compositores antes que cantantes o antes que guitarristas, ¿sabes? La guitarra para mí es algo que me permite hacer canciones, darme una base, pero a mí lo que me gusta son las canciones.
Yo no soy Leo Jiménez, ni Freddie Mercury, mi arte no se basa en lo buen cantante que soy, mi voz son mis letras. Los amigos desconocidos que se han acercado a mi música, a mis canciones, no lo hacen por la voz bonita que tengo, es por una voz que es perfecta para cantar en las canciones que canto, ¿sabes? Dicho esto, sí que creo que hay unos mínimos de afinación, de ritmo, pero a mí me gustan lo que dice mi amigo Benjamín Prado: «A mí me gustan los que son cantantes a su pesar»
En un mundo tan conectado, ¿las redes pueden convertirse en algo adictivo?
Yo estoy en un trabajo de desintoxicación de redes. He podido permitirme que alguien se ocupe de mi Instagram. Me dice, vamos a publicar esto para este concierto, escríbete cuatro líneas y las escribo yo, pero yo no contesto a la gente, porque me di cuenta que me tiraba cuatro horas haciendo scroll. Me tiro veinte minutos en que sí veo amigos, algo interesante, mira esto, no sé qué, pero luego me tiro tres horas y media más, que me he enganchado, porque tengo personalidad adictiva.
Y entonces me he atrapado en la pantalla y dejo de tocar. Me pongo de mala hostia, no sé por qué, de repente tengo mal humor, he estado tres horas mirando esto y contesto mal a mi pareja, a mi hijo.
Hay cosas buenas que me pierdo, pero me entra tanta mierda por ver lo que realmente me gusta que no me compensa. Yo defiendo mucho el no hacer nada y el perder el tiempo, porque me da mucha alergia la cosa esta de que hay que ser productivo y todo tiene que valerte. Levántate a las cuatro de la mañana, date una ducha fría, vete a correr… Chico, chica, relaja.
Tenemos una vida, se va a acabar. Creo que la vida no va de esto. Es cierto que hay que cuidarse mínimamente, mantener una mínima higiene. Todos tenemos épocas, se nos sube el pavo y salimos a correr, al gym y todo esto, pero relaja. Yo soy muy fan de perder el tiempo y de hacer cosas improductivas.
Yo a las cuatro de la mañana lo último que me apetece es coger la guitarra y hacer una canción. Pero te juro que si empiezo a hacer una canción a las seis de la tarde, igual me tiro hasta las dos de la mañana escribiendo. A las cuatro de la mañana solo me apetece cortarme las venas.
¿Estamos como queremos o nos gustaría estar mejor?
Estamos como queremos, como podemos y nos dejan. Pero bueno, me gusta el título y me gusta la canción, funciona muy bien en directo. Estamos como queremos es una cosa que dijo mi chica una vez que estaba con tres amigos en casa. Ella no estaba en ese momento, estaba atardeciendo en verano y llevábamos ya tres cervezas y de repente llegó Lauri, vio a los colegas y dijo ‘joder, estáis guapos, estáis como queréis’ Dije, estamos como queremos, estáis guapos, todos estamos guapos.
A veces pones el radar y un estribillo te lo da alguien por la calle, a veces no se te ocurre a ti. El rock y el pop es música popular, esto no es Mozart, no es Beethoven. Esto es música popular para el pueblo, hecha por el pueblo.
De esos pequeños conocimientos a veces surge la magia, que no se sabe muy bien por qué, por eso es magia. Pero es así, hay veces que la frase te la da alguien aquí en el Vips, que dice algo y tú tienes que estar atento y piensas «hay algo aquí» que te hace tirar del hilo. Yo por lo menos lo pienso así.
Pero bueno, allá cada cual. Ante todo que sea porque lo penséis vosotros, no porque lo hayáis visto en un reel sobre qué es lo que tienes que hacer para ser un triunfador en la vida.









