MAD COOL (Miércoles 8)

Espacio Iberdrola Music, Madrid

08/07/2026

Mad Cool Festival se ha convertido, con el paso de los años, en una verdadera tradición ya de la época estival. No es ir a la playa ni a la piscina, es más bien pasar calor en pleno polígono de Villaverde pero no es menoos cierto que al final es es lugar de los encuentros y reencuentros.

Una fecha fijada en el calendario donde un grupo de periodistas y amigos acudimos casi de la mano como quien escapa cuatro días a la costa pero en dirección a los calores asfálticos de Madrid. La música a veces es dura, y eso es lo que tiene Mad Cool, un lugar con césped donde reencontrarse con gente que forma de tu año musical, todo con noria de fondo y el rock muchas veces por bandera que, para nosotros, comenzaba de la mano de Aperol Spritz, agradecidos por su invitación y el brindis con el que iniciar nuestra travesía.

EL RITUAL DE FOO FIGHTERS

Igual que Mad Cool ya una especie de ritual, no lo es menos ver a una de las grandes bandas del rock. La formación liderada por un Dave Grohl completamente de negro, con la melena en la cara y la camiseta empapada es ya símbolo de un festival que sumaba casi 57.000 personas en su primera jornada para devolver al rock a una posición privilegiada.

Gargantas en alto y muchos cuernos levantados para recibir un repertorio que miraba a toda la carrera de Foo Fighters. Casi dos horas y media de rock desgañitado recordando 31 años de trayectoria y preparando al respetable para un auténtico vendaval de guitarras comandado por un maestro de ceremonias único como es Dave Grohl.

dave gorhl
Foo Fighters comandados por Dave Grohl

FOO FIGHTERS, CLASE MAGISTRAL DE ROCK EN MAD COOL 2026

Inicio descomunal tirando ya de clásicos como «All My Life» o «The Pretender», para locura del personal, seguidos de «Times Like These» o «My Hero». Todo en su sitio, feroz y voraz, porque los norteamericanos son una máquina perfecta en estas lides. Nada es grande para ellos, lo hacen pequeño a base de hits como «Learn to Fly» o «These Days», mientras Grohl preguntaba al público si estaba preparado para su apisonadora sonora y arremetía contra Trump.

Hubo tiempo también para bucear en la música de las bandas del resto de componentes antes de sumergirse en la propia historia de los Fighters. Nos entregamos en cuerpo y alma en una vibrante «Monkey Wrench» y, por supuesto, en la emoción rockera que suponen «Best of You» o «Exhausted», pero aún exhaustos tras más de dos horas, «Everlong» ponía el grito en el cielo para volver a comulgar todos juntos en una oda al rock descomunal que, aun así, quizá se hubiera beneficiado de recortar 20 minutos cuando transitamos por algunos momentos valle.

En cualquier caso, buen sonido, tanto en volumen como en esencia, en un recinto que acumulaba aplausos para los norteamericanos, aunque el solape de la edición tuvo como sacrificado para muchos a Moby. Tocaba elegir.

Actuando en el segundo escenario, ahora colocado donde antaño había un tercero, daba la sensación de que, desde ese espacio algo encajonado, uno se comía el sonido del escenario principal si no te encontrabas en primera línea.

the last dinner party
The Last Dinner Party

THE WARNING Y THE LAST DINNER PARTY, ROCK CON MALA LECHE BAJO EL SOL

De por medio, y con 40 grados acuciantes, el rock efusivo y con mala leche de unas The Warning que, como Foo Fighters, son valor seguro. El sonido contundente de temas como «S!ck» o «Money» convencía a los valientes que, allí, bajo el sol, aguantábamos el chaparrón de calor. Cayeron también «Kerosene» y «Hell You Call a Dream», que calentaban aún más un ambiente que iba a vivir después lo bonito y emocionante de unas brillantes The Last Dinner Party.

Una actuación tan corta como soberbia. Hay tanta calidad en sus composiciones, en su forma de interpretar y en la visión clásica que desprenden sobre el escenario, que bien valdría verlas en un horario nocturno, como la gran banda que son. Se elevan en cortes como «Count the Ways» o «Second Best», y desprenden esa brillantez sonora tan característica en «Rifle» o «This Is the Killer Speaking». Una de esas actuaciones que, por lo temprano del horario y por caer en miércoles, muchos seguramente ni se plantearon ver. Craso error: fue de lo mejor del día, a pesar del soporífero calor.

wolf alice
Wolf Alice. Foto: Ricardo Rubio

WOLF ALICE, ARDE BOGOTÁ Y EL GUIÑO NOVENTERO DE DOGSTAR

Y, por supuesto, Wolf Alice, una de las bandas más aplaudidas y brillantes en lo musical de la jornada. Sobre el escenario más ‘glitter’, las canciones en voz de Ellie Rowsell suenan a todo y todo bien. Desde la belleza de los nuevos temas de «The Clearing» hasta la garra de «Bloom Baby Bloom» o la emocionante «Just Two Girls», pasando por el viaje enigmático y dulce de «How Can I Make It OK?» o «The Sofa». Todo funciona con ellos, esos bríos emocionantes que llegan a la descarga desgañitada, megáfono en mano, de «Play the Greatest Hits» a «Fuk You», porque en los ritmos más punk también suenan notables.

Hubo en la tarde tiempo también para la sorpresa, con Bigger Splash, seudónimo bajo el que se escondió Arde Bogotá para sorprender a unos miles de afortunados en una de las carpas, además de la oportunidad de ver al grupo Dogstar, de vuelta con Keanu Reeves, otra de las referencias noventeras de la jornada a la que tuvimos que sacrificar por las distancias para no ver desde posiciones imposibles a Grohl y compañía.

UNA PRIMERA JORNADA QUE MIRA YA A FLORENCE + THE MACHINE

Y así, con lo triste que resultó el solape de dos nombres como Foo Fighters y Moby, con un cierre que llegaba pronto y que hacía coincidir a miles de personas a la vez, nos plegábamos con la satisfacción de haber cumplido con el deber del rock de los norteamericanos, a la espera ya de una segunda jornada que tiene en Florence + The Machine su gran reclamo.

Texto: Miguel Rivera