Noches del Botánico, Madrid
21/07/2026
Hay bandas que entienden el rock como contraste, ese pulso entre la rabia y la ternura que muy pocas saben manejar con la misma solvencia en una sola noche, algo que volvió a demostrar Biffy Clyro anoche en Madrid, dentro del cartel de Noches del Botánico, para dejar bien claro por qué siguen siendo una de las bandas de referencia del rock alternativo actual.
Los escoceses ofrecían todo un reflejo de lo que son: energía envalentonada, momentos cálidos y algunas canciones emocionales como «Goodbye» o la preciosa «Machines», que brillaban en una calurosa noche en Madrid, , con un Simon Neil que se maneja igual de bien en esas partes más románticas que en el rock desgañitado y épico que también sabe ofrecer.
ENTRE LA RABIA Y LA TERNURA DE SIMON NEIL
Fue una noche en la que sonaron temas de la talla de «That Golden Rule», «Who’s Got a Match» o la pegadiza «Mountains», con un recinto repleto y volcado en cada estribillo. El juego con el público, muy coral, llegaba con cortes de la envergadura de «Biblical», todo con esa áurea grandilocuente que bien podría recordar a la de 30 Seconds to Mars en su manera de jugar con el respetable.
A ese empaque contribuían también dos violinistas que acompañaban buena parte de la actuación, sobre un escenario en el que por momentos se daban cita siete músicos, dando mayor cuerpo a un directo vestido además por un juego de pantallas de luces traseras poderoso.
UNA NOCHE CALUROSA, ENTRE «A LITTLE LOVE» Y EL DESGARRO DE «A HUNGER IN YOUR HAUNT»
Era ya de por sí una noche ardiente la que se vivía en Madrid, y esa temperatura se encendía todavía más con «A Little Love», mientras que lo desgarrado y distorsionado de un temazo como «A Hunger In Your Haunt» dejaba ver todos sus giros instrumentales sobre el escenario.
Al frente de todo, el liderazgo vocal y musical de Simon Neil, con vestimenta acorde a los más de 34 grados de la noche: pantalón corto deportivo de Adidas en rojo y poco más, dejando ver su inmensa colección de tatuajes. Parco en palabras durante la actuación, el escocés sí se mostró agradecido en algún momento por estar de vuelta en Madrid después de haber pasado por la ciudad a comienzos de año, aprovechando también para felicitar al público por la victoria en el Mundial antes de atacar con el tramo final del concierto.
FUEGO EN EL CUERPO
Ese recorrido final venía comandado por verdadero fuego musical con «Wolves Of Winter» y «Bubbles» para algarabía del respetable, que ya no paraba de saltar y corear cada canción, hasta llegar a «Many Of Horror», ese corte in crescendo con el que Biffy Clyro dejó el recinto en lo alto tras hora y tres cuartos de concierto.
Una noche que confirmó, una vez más, que pocas bandas manejan con tanta naturalidad el paso de la épica más desatada a la emoción más desnuda, y que Biffy Clyro sigue siendo, concierto tras concierto, una de esas citas imprescindibles del rock alternativo cuando llegan a tu ciudad.
Texto: Miguel Rivera
Fotos: Javi García










