La hora de… Carlos Sadness

No es casualidad que, en un año tan difícil emocionalmente para muchos, en mi caso y sin pretenderlo, Carlos Sadness se haya convertido en el artista que más he escuchado en todo 2020. Sí, esas listas que los medios y periodistas solemos hacer, que suelo esquivar pero que este año, por las circunstancias, me ha dado por realizar.
Las plataformas de streaming sirven de cómplice y chivato, así que en el mes de diciembre, en el resumen de lo más escuchado por un servidor aparecía el artista catalán, justo cuando pensaba que Dua Lipa y su disco “Physical” podría ser el más oído, dado que fue, tanto en confinamiento como cuando volví a correr, el álbum que me dio las energías necesarios tanto en casa como fuera de ella cuando se pudo salir.

Entonces llegó junio, entonces llegó el Carlos Alberto, que para quien no lo sepa, es el verdadero nombre de un Carlos “Jesús” convertido en tropical, es decir, Tropical Jesus, ese cuarto disco que, sin saberlo, seis meses después, se elevaría a los altares de mi streaming particular.

Carlos es un tipo tan agradable como curioso, una personalidad que te gana en las distancias cortas, siempre afable, cercano, campechano, con dejes a veces mexicanos, ese gusto y nexo que le mantiene a medio camino entre ambos continentes, porque él es “El gringo” un tipo que no es de aquí ni de allá.

Un ilustrador de pura cepa, como dejan ver sus diseños (con galardón incluído por “Diferentes tipos de luz” ) tanto en disco como en su libro ilustrado de 2016 “Anatomías íntimas” excusa que sirvió realmente para conocerle en persona, en una mañana que recuerdo en la cafetería del Hotel de las Letras, indagando en su particular forma de escribir y dibujar en la que él mismo consideró “una entrevista intensa” para amanecer.
Una década musical que ha dado como resultado una carrera de lo más exitosa y veloz, como su “Sputnik” porque es un tipo que en su cabeza dibuja historias como pocos, que luego plasma en letras y conceptos totalmente personales, muy reconocibles, en unos títulos que son santo y seña del artista.

Es Carlos un músico que marca todo a fuego de corazón, desde lo íntimo y poético de “Ciencias celestes” (2012) al fantástico “La idea salvaje” ese viaje espacial que venía a ser un distanciamiento entre dos personas, contado como pocos, con su imaginario Sadness, ese que mezcla tristeza onírica con canciones muy vivas y sabores más frescos que adereza con ritmos más tranquilos.

Su éxito no es cosa del pasado, colgando sold out y siendo cabeza de cartel, quiso dar luz musical con “Diferentes tipos de luz” iluminando su carrera, que para algo ganaba el Grammy Latino por el arte del disco, habiendo tocado ya en el Vive Latino y colocándose en la palestra musical como gran referente indie, siendo ya todo un personaje de éxito con miles de corazones «robados» en Latinoamérica.


Y así nos situamos en 2020, el año de las complicaciones, del cuasi silencio de la música en vivo, para un verano, que en cualquier caso, Carlos tuvo el privilegio de poder aprovechar con diversos conciertos y ciclos musicales. “Tropical Jesus” ahondaba en su estilo indie tropical para la que considero su obra más completa y exquisita.
Con un listado de “hitazos” muy amplio, “Tropical Jesus” es el legado y viaje musical exquisito para brindar en un 2020 de altibajos y mantenernos en alto. Todos los temas tienen su espacio y lógica y es así como vuelvo al principio.


La forma de hablar del amor y, especialmente, el desamor con todo tipo de luz y brillo, me elevan en un verano a medio gas donde “Me desamaste” y “Cuando todo estaba bien” se convierten en los temas más “quemados” de mi streaming musical en “el año que vivimos peligrosamente” de penurias para mucho y de Sadness para otros.

Un Jesús Tropical cuya plegaria es siempre bienvenida en un reclamo del que busca disfrutar con su música, con su “chapa” divertida sobre el escenario y el buen rollo emocionante que despierta sobre el escenario. Pocos artistas consiguen acercarnos de manera tan sencilla con su verborrea musical, esa que volvemos a disfrutar (si todo va bien) en varios directos por España y por su México lindo, y a la de ya. Amén.

Miguel Rivera

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