CATALINA SOPELANA

No siempre es fácil que una artista se sincere y sea tan franca a la hora de hablar de trabajo y vida, pero con Catalina Sopelana podemos decir eso de «reto superado». La talentosa actriz se muestra tal y como es a las primeras de cambio, desde un saludo cercano pasando por un discurso tan bien construido como natural, algo que se agradece y mucho como entrevistador.

La actriz se dio a conocer en la serie «El Vecino» de Netflix, pero su legado ya cuenta con mucho cine en papeles «pequeños» pero de gran calado, de esos que después guardas un recuerdo principal, véase ‘Modelo 77’ o ‘Las leyes de la frontera’ pero también ha participado en series como ‘El inmortal’.

Ahora, Catalina tiene por estrenar ‘El jardinero‘, una nueva serie para Netflix junto a Álvaro Rico y Cecilia Suárez. Con la ilusión en la cara de un proyecto que ha vivido desde dentro como ella quería en Galicia, buceamos de su mano por su llegada al mundo de la interpretación, que vino a raíz de una ruptura sentimental, un punto de inflexión en su vida para estar donde está gracias también a que ella misma se lo propuso como una especie de nuevo comienzo.

Gracias a su generosidad e inteligente discurso, lleno de naturalidad como ella, profundizamos en el mundo de la interpretación, de las dificultades pero ante todo del privilegio de un oficio que ama. Nos servimos de lo hecho y aprendido en este camino para una estrella con mucho recorrido por delante, hablando de castings, de internet, del consumo cinematográfico actual, de la vida también, y ese punto «reset» en su vida que nos trae hasta aquí.

Una nueva invitada de «Rostros» para conocer mejor a la actriz pero especialmente a la persona que hay detrás del conocido rostro.

Empecemos por lo importante, ¿en qué momento estás?

Pues acabo de terminar de grabar una serie titulada «El jardinero» para Netflix. Estuvimos rodando en Galicia hasta hace poco más de un mes y ha sido como mi primer proyecto en el que he tenido un personaje más protagonista. Es verdad que en ‘El Vecino’ tuve también un papel importante pero era más un secundario, y aquí ha sido muy guay porque he podido vivir el proceso creativo de un personaje que tiene un arco tan grande, cómo evoluciona y articula otras tramas, ha sido increíble, y lo que realmente quería.

Me apetecía mucho meterme en todo el rodaje, comerme todos los ensayos, ir a rodar todos los días en Galicia que es como un sueño. Vengo de hacer proyectos muy chulos y he tenido mucha suerte, pero cosas mucho más cortas como en ‘Modelo 77’, un rodaje muy guay pero tres días, es una oportunidad pero a mí me apetecía la pre. Y ahora, después de muchos años, estoy en un parón, aunque con proyectos a la vista que si salen genial pero de momento a corto plazo sé que esto es lo normal así que estoy aprovechando el tiempo, me he tomado una semana de vacaciones y también para reciclarme y formarme.

catalina sopelana
© Arturo de Lucas / RockTotal

Ese momento en el que no hay nada a la vista, ¿genera nervios o hay que relativizar?

Creo que hay que saber ubicarse, sabiendo que enlazar proyectos como ha sido mi caso no es lo normal, es un privilegio y lo he vivido así, sin darlo nunca por sentado. Da algo de vértigo, a nivel económico tengo pasta ahorrada y eso ayuda. Me propusieron también un proyecto que no me cuadraba y supe decir que no, lo que también es un aprendizaje y una suerte poder hacerlo también. Pero a la vez estoy tranquila y confío en mí y en mi carrera, lo enfoco desde un punto de vista constructivo.

Ahora vienes de un papel principal pero antes has rodado mucho secundario, ¿se aprende?

Sí, de todos, además he tenido la suerte de que los secundarios que he hecho han sido súper especiales. ‘La estrella azul’ está rodeado de misterio, lo ves como un segundo pero requiere un trabajo y de un entendimiento. ‘Modelo 77’, ‘Mantícora’ o ‘Las leyes de la frontera’, son proyectos increíbles en los que merece mucho la pena estar y aprendes todo el rato. Para empezar aprendes a ubicarte, te da como humildad y ganas de trabajar. Yo he afrontado ahora ‘El jardinero’ con muchas ganas porque veía a otros compañeros con un proceso tan largo por delante y sabía que yo quería eso, aprendes y lo disfrutas igual, sintiéndome muy afortunada también. He aprendido qué tipo de actriz quiero ser y qué no.

¿«El Vecino» fue la serie que cambió un poco tu vida o no fue el «boom» que pensaste?

Pues era una serie que prometía ser un mega boom pero cuando se estrenó Netflix no era lo que es ahora, que produce mogollón de series y pelis. En ese momento estaban ‘Élite’, ‘La casa de papel’ y ‘Altamar’, cosas muy puntuales y cuando me cogieron mucha gente me decía «te va a cambiar la vida» y yo, que tengo los pies en la Tierra en eso me decía «o no, calma».

Lo viví con muchísima ilusión y donde más aprendí porque venía de rodar cosas pequeñitas en ‘Quién te cantará’ que fue un día de rodaje, fue un boom a nivel trabajo y como exposición fue bastante nicho, a mí me sigue parando por lo que hice en ‘El Vecino’ porque les encantó, algo que no me pasa con otras cosas, y hay gente que pensó que era una fumada y que nunca entró en ella. Es una serie a la que guardo mucho cariño y que me parece maravillosa. Cuando haces algo así no ves los frutos en el momento pero después sí ves las cosas de haber hecho algo así. Para el punto personal en el que estaba fue perfecto.

Rompes con una pareja estudiando Psicología y de pronto la actuación, ¿ese momento supuso un reset en tu vida?

Sin duda. Yo amo el cine y siempre ha sido una parte muy importante en mi vida. De pequeña hice algo de publicidad pero muy por inercia. Lo dejé con mi pareja y me apunté a teatro como el que se apunta a cocina, pensé «voy a hacer algo por y para mí» porque estaba muy jodida, llevábamos muy poco, yo quería estar con él y rompimos, luego fuimos novios seis años y ahora es muy amigo y bromeamos con esto. Pero gracias a ello las clases de teatro me hicieron enamorarme de esto, la única cosa del mundo que me hace olvidarme de todo lo que me rodea es actuar. En un rodaje no tengo noción del tiempo ni de mis problemas, es un espacio súper sagrado, y la psicología, que me encantaba y me iba bien, no me lo daba, entonces ahí me dije «no puedo dejar pasar esto».

catalina sopelana
© Arturo de Lucas / RockTotal

Todo pasa por una ruptura, porque puede que de no haberse dado así ahora fueras la psicóloga Cata pasando consulta. ¿Son cosas del destino?

Pues puede que sí, e igual hubiera sido muy feliz. Hay gente que cree que eligiendo otra cosa estaría en el mismo punto pero yo pienso que no, se puede ser feliz de muchas formas. Igual que puedes estar enamorado locamente de una persona lo puedes estar de mil personas, no pasa nada, está bien. Pero que fue un punto de inflexión está claro, y si coges mi vida para ver los highlights, ese fue sin duda uno de ellos. Me lo debo primero a mí, que fui la que decidí hacer eso en aquel momento y no emborracharse con sus colegas por ruptura, cosa que también hice, pero también se lo debo a él y a nuestra historia, y creo que es bonito.

Cuando sales de un rodaje de dos o tres meses intensos, imagino se crea una cierta burbuja, después ¿es fácil volver recuperar la vida normal?

Es complicado. Por un lado es fácil porque somos unos privilegiados y tenemos un curro de puta madre que si te va bien te pagan guay y es estupendo. Pero por otro es muy raro, porque ahora que ha sido cuando más tiempo he estado rodando sin parar, te tienes como que reorganizar la vida. Después de hacer vida unos meses en Galicia vuelves a tu casa, a tu cuarto, a tus amigos, y el proceso de estar ahí no terminas de desconectar de lo otro. Estando allí pensaba que cuando terminara el rodaje iba a estar mega deprimida, hay que integrar los dos mundos, buscar formas de no estar mega disociada y entregarte a un rodaje y a la vida, tienes que saber integrarlo y que cuando estás rodando no solo importa eso. Es complicado pero es parte de un trabajo increíble.

¿Se generan amigos de verdad en los rodajes?

Pasa una cosa muy loca, es un Gran Hermano, una especie de campamento. Cuando estuve rodando en Galicia me quise quedar allí, quería vivirme el rodaje completo. Los findes te vas de fiesta con gente del equipo que acabas de conocer, y en este rodaje había mucha gente joven. ¿Es real o no? Pues es real en el momento pero luego la vida es otra cosa. No todos viven aquí, no todos salís por los mismos sitios, es gente a la que tienes cariño y de pronto contestas a un story, pero amigos de rodajes puedo decir que alguno, personas a la que tengo cariño, muchísima, y si te reencuentras en un rodaje con alguna gente te vuelves a emocionar. Al final tenemos un trabajo que consiste en conocer a mucha gente todo el tiempo y hay que tener claro que no es del todo real, hay gente con la que vives algo en un momento pero cuando vuelvo a Madrid lo que me apetece es irme de caña con mis colegas.

¿Cine, televisión o teatro?

Cine, amo las pelis. Yo quiero ser actriz porque es la manera que he encontrado de formar parte de una película, podría ser de otra cosa dentro de un rodaje pero a mi lo que me fascinan son las pelis. El teatro voy a verlo, lo adoro y me encantaría hacerlo. Se hacen muchas series y me gustan, sí, pero no es lo mismo.

Sigo siendo además muy nostálgica, me encanta ir al cine y no quiero que se pierda eso. «La peor persona del mundo» que es la peli que mataría por hacer, la promocionas, va a los cines, te haces todo ese recorrido y luego la tienes en una plataforma, me gusta todo ese proceso.

Hablando de plataformas, ¿hay excesivo contenido?

Yo creo que se está produciendo muchísimo, y eso tiene cosas muy guays a nivel curro para mucha gente. A nivel más desde fuera como concepto cultural, pienso que se está convirtiendo un poco en reflejo del fast food, de la globalización, y cuando se produce mucho y muy rápido lo normal es que se pierda calidad.

A la hora de un casting y también de ligar, ¿presencial o virtual?

Presencial siempre, obvio (risas). En el mundo de los castings odio cuando me hacen hacer self tapes, se me da fatal. Tengo amigos que se compran aros de luz, mi hermana me graba, me da la réplica a la vez y a mí me encanta ir a los castings, improvisar, que me pidan cosas, llegar al sitio y que te vean, en lo otro nos ves eso. Y ligar, pues nunca lo he hecho por apps, se me daría muy mal, para eso soy muy poco tecnológica.

catalina sopelana
© Arturo de Lucas / RockTotal

Sobre redes sociales, ¿no crees que hay ciertos productos que buscan más seguidores que talento?

Eso a mí me da mucha pena, pero he de decir que también hay que asumir que ciertos productos quieren un número de seguidores también. Los directores que yo amo les importa una mierda mis seguidores. ¿Tú crees que a Alberto Rodríguez o Jonás Trueba le importan mis seguidores? Es otro perfil, hay que saber qué tipo de producto quieres hacer. Yo soy poco de eso, pero cuando no había hecho ni ‘El Vecino’ en un casting me preguntaron por los seguidores. Es un poco Black Mirror, pero tengo esperanza en que los directores y directoras que me gustan no se van a fijar en eso.

Participaste en ‘Quién te cantará’ y ‘Mantícora’ de Carlos Vermut, y hace unos meses fue denunciando por violencia sexual. ¿Cómo se recibe una noticia?

Yo a nivel profesional no tengo nada malo que decir en su trato, fue muy profesional, creo que su cine es incuestionable, te guste más o menos. Cuando sale una noticia así y lees los testimonios hay que condenarlo absolutamente. Lo vives también con sorpresa al ser una persona con la que has trabajado, pero que saliera todo esto está muy bien para que caiga la gente que corresponda, porque no es un caso aislado, hay que condenar este tipo de hechos porque tienen que cambiar las cosas.

¿Te has sentido discriminada por ser mujer?

Yo sí he sentido que me han infravalorado por ser joven, por tener poca experiencia y por ser mujer. Menos en ‘El Vecino’, que me dirigieron dos chicas, la gran mayoría de directores con los que he trabajado han sido hombres, y me parece muy fuerte. Creo que hay mucho trabajo por hacer.

La música, ¿forma parte de tu vida?

Sin duda, llevo escuchando música como una friki desde muy pequeña. Yo siempre quería hacer videoclips, era la forma de aunar dos pasiones, voy mucho a conciertos, es algo muy importante en mi vida.

Uno de los videoclips que rodaste fue «Noche estelar» de Cora Yako. ¿Es muy diferente actuar ahí a hacerlo en serie o cine?

Es muy divertido, no tienes guion, es un sí a todo. Después de ‘El Vecino’ grabé dos videoclips con Los Planetas y otro con La Bien Querida, que me dijo que le encantaba en la serie, y bueno, no sé ni cómo pude rodar, y conocer a Jota de Los Planetas fue increíble. Siempre me presto a esas cosas porque me encanta, y creo que se hacen vídeos muy top de gente muy talentosa.

Para terminar, dinos un disco, un libro, una serie y una peli.

Pues de discos te voy a decir «Tú nunca morirás» de McEnroe, que me encanta, y como curiosidad he de decir que de muy pequeña llevé las arras a Ricardo (cantante) en su boda, porque estuvo casado con una muy amiga de mi madre y mi tía, y llegué a su música de preadolescente. Ese disco me marcó mucho.

Un libro que me encantó fue «Cambiar de idea» de Aixa de la Cruz y, recientemente, «El libro de los vertebrados». En cuanto a peli siempre digo ‘París, Texas’,. El otro día vi «Civil War» que no es para nada mi favorita pero me encantó. Y como serie «Las chicas Gilmore» de hace mil años que me encanta, tiene referencias increíbles y es muy cute, y dado que soy cero de series te digo esa, junto a «Sexo en Nueva York», que ambas son mi zona de confort.

Entrevista y producción: Miguel Rivera

Fotografía y concepto visual: Arturo de Lucas