CORA YAKO

La banda Cora Yako está de regreso. Tres años después de su anterior obra, la banda comandada por Carlos y Luis tiene su mejor obra hasta la fecha «Mil pequeños cortes», esos momentos generacionales plasmados de manera brillante con energía, emoción y cierta melancolía.

El amor, la cuidad, las noches y las experiencias cantadas a pleno pulmón mientras pasan por nuestras mentes momentos de nuestras propias vidas. La banda ha dado cuenta del disco autoproduciéndolo y grabándolo en su propio estudio de Madrid a lo largo de dos años, un empuje que se nota en sonido y dedicación.

La banda continúa con su crecimiento imparable, saltando ya a la Joy Eslaba en Madrid con muy pocas entradas en el momento de esta entrevista. Cora Yako son nuestra banda sonora, esa que compartimos en su propio estudio para dar cuenta del resultado y lo que supone tener una banda.

Una banda con disco cada tres años, ¿es una especie de fórmula?

Carlos: No hay ninguna clase de fórmula. Esperemos que sea la entrada para que lancemos otro en dos años o incluso el próximo (risas).

¿En qué ha cambiado la banda desde que comenzasteis hasta ahora?

Carlos: En lo musical no creo que haya cambiado tanto. Ya teníamos bastantes inquietudes cuando empezamos, más de las que podíamos abarcar seguramente. A nivel de composición yo creo que sobre todo hemos mejorado bastante en todos los aspectos. A nivel compositivo, desde la movida más de origen como las letras y las melodías, y luego a producir, arreglar y todo eso, las producciones evidentemente suenan mejor con cada disco.

Luis: También en el tema personal yo creo que somos más seguros de nosotros mismos. Eso es lo que más ha cambiado, porque claro, han pasado tres dos y seis años. Tenemos menos tiempo para organizar cosas, la vida pasa y es más complicado organizar todo eso, porque con veinte años pues, no sé, uno salía de la universidad o de donde fuera y tenías toda la tarde. No teníais las responsabilidades.

¿Le prestáis mucha atención al sonido?

Luis: Muchísimo. Sí, sí, le damos muchas vueltas a temas y hacemos muchas versiones de cada canción.

Carlos: Yo creo que la producción es a lo que más vueltas le damos a la producción. Tampoco somos muy, muy frikis de sonidos, como de tirarnos dos horas con un sintetizador pero sí que le damos muchas vueltas al hacer otra versión a ver…

Hacemos las cosas rápido todo el rato, lo que pasa es que hacemos muchas en el sentido de que probamos todo tipo de historias, este instrumental, a igual sacar otra estructura de la canción, empezar por aquí, por allá, ¿sabes?

Hay veces que tenemos una primera grabación, una primera versión de un tema, hacemos cinco más para luego quedarnos con la primera de todas, en plan «esta estaba bien». Pero bueno, incluso para eso sirve como para estar seguro de que ha quedado como queríamos.

Con los discos en la mano, ¿alguna vez pensáis «hubiera cambiado esto»?

Carlos: Pues hilándolo con lo anterior, cuanto más atrás te vas más cosas cambiarías, pero es algo normal, porque cada vez sabes más, cada vez aprendes a darle más vueltas, a estar más seguro, lo que te mola, lo que no,

Luis: Ha pasado con este, con el anterior y con el siguiente.

cora yako
Cora Yako

Hay una canción llamada Barcelona, ¿qué supone junto a Madrid y Palma de Mallorca?

Carlos: Pues a ver, tengo que decir que, por mucho que quiera Barcelona, tengo muchísimos amigos ahí pero es la que menos supone de las tres. En Madrid llevamos ya doce años viviendo, la mitad de nuestra vida y claro, es directamente importante.

Barcelona representaba más cosas buenas antes de empezar a tocar porque yo soy culé y he ido mucho a Barcelona. Antes de venir a Madrid me llamaba más la atención y me gustaba más, además que tengo muchos amigos allí. Y bueno, fuimos en 2015 los dos al Primavera Sound a ver a The Strokes, hermandad musical (risas).

Luis: Quizás Barcelona lo que más supone es que está lejísimos, es algo de lo que damos cuenta en furgoneta, parece que no pero está muy lejos de aquí.

Madrid tiene unos precios de locura en la vivienda, como Mallorca o Barcelona.

Carlos: Sí, me imagino que también está jodidísimo. Mallorca lo sabemos por nuestros amigos, y Madrid es sin duda una locura. Nos han subido los precios de alquiler a un ritmo mucho mayor que los sueldos. Eso es un verdadero problema.

Luis: Recuperando lo que hablábamos antes, ahora nos tenemos que preocupar por pagar el alquiler, de las facturas.

Las redes sociales, ¿qué implican para vosotros?

Luis: Yo las veo como un poco de todo, y sí que hay parte de eso que me parece que tengo un poco de complejo. Me parece que anteriormente era más guay, la verdad porque el artista tenía un poco más de misticismo, ahora pues todo el mundo sabe todo. Se premia que lo sepan todo, sin término medio, todo el rato.

Carlos: Yo, como Luis, personalmente no subo muchas cosas a redes sociales casi nunca. ¿Qué suponen las redes sociales? Históricamente, el mayor grano en el culo de la historia. Pero no de decir «yo soy compositor y este no es mi trabajo y esto es indigno para mí». Para nada, pero da casualidad de que somos dos chavales de la generación de las redes sociales que nunca las han utilizado mucho. Ninguno de los dos ha tenido mucha red social.

Es una herramienta promocional. O sea, a mí me da un poco por culo, pero no porque no quiera hacerlo, sino porque no se me da bien y porque yo creo que antes era más guay porque mola que nadie sepa nada de ti, pero ya no de mí, si es que yo no quiero saber nada de nadie, ¿sabes? (risas). Como que lo de saber de la vida de las personas no lo entiendo.

¿Qué feedback habéis tenido estas primeras semanas con el disco?

Carlos: Dioses absolutos (risas). No, la verdad es que, joder, está encantando. También es lo de siempre, nadie te va a venir a decir «oye, por cierto, que tu nuevo disco me parece una puta mierda».

Luis: El feedback que nos llega es buenísimo. Después me imagino estará filtrado por eso mismo porque la gente no suele decir todo a la cara a menos que tenga mucha confianza o vaya muy borracho.

Ahora vais a Joy Eslava en Madrid, ¿se va buscando aumentar aforo?

Carlos: A ver, nosotros tenemos la ambición de hacer una sala más grande, de hacer conciertos más chulos cada vez y más trabajados. Los conciertos más trabajados suponen más inversión, y también se espera un retorno mayor. Yo creo que es una mezcla. Pero es bastante natural, es decir, a mí me encantaría hacer una Riviera, pero sé que no la voy a llenar, entonces no la hago. O sea, primero hicimos una Sol y fue muy guay, y sacamos un disco que crecimos, y entonces era como, vale, ahora hay más gente que sigue el grupo, más gente que nos escucha y venir a un concierto del grupo, si volvemos a hacer una Sol, se va a quedar mucha gente fuera.

Hicimos la Copérnico y se llenó entera también. Si te va bien en esa sala, lo llenas, luego sacas un disco, como acaba de pasar, creces y tal, pues decides hacer algo más grande.

Es natural, pero tú también esperas que pase y deseas que pase. Yo creo que el problema es cuando no conseguir cada vez una sala más grande supone un fracaso, que no creo que sea así. O sea, si tu banda no toca en el Movistar Arena no es un fracaso.

Cuando sales a tocar, siempre empiezas en negativo.

Carlos: Ahora mismo menos 1.200 euros. Sin contar los alquileres de las salas. Nosotros salimos de aquí del estudio con menos 1.200, más el alquiler de la sala.

¿Y cómo se afronta eso?

Carlos: Bocata, pollo, lechuga, tomate, mayonesa. Eso es lo que se come, niño, el menú para todo el mundo (risas).

Luis: Se afronta con menos 1.200. También tienes ingresos de otras partes. Y dependiendo de los bolos, en Madrid saldrá algo positivo. Hay más gastos a medida que creces sabes que vas a llenar más, pillas más equipo, pillas más equipo de personal, de gente.

También el merchandising es importante aunque que también no se suele contar como un ingreso fijo porque es totalmente variable. No sabes la razón por la que de repente un día todo el mundo compra la camiseta y otro día no.

¿Se va con cuidado a la hora de hacer gira y elegir ciudades?

Carlos: Vas un poco con cabeza pero también con la idea de intentar llevar el disco a los máximos sitios posibles. Y luego, pues a lo mejor, de primeras a Salamanca de momento no sale pero estamos atentos y nuestro manager y nuestro equipo de a ver si encontramos una buena oportunidad porque sabemos que hay gente que nos quiere ver.

Que no palmemos muchos, que salga bien. La idea es intentar llevarlo a casi todos los sitios.

cora yako

Cuando comenzasteis, ¿os veíais en este punto?

Carlos: Nos veíamos llenando el Madison Square Garden. Había eso, 16 o17 años. Veías que, joder, que es muy difícil, en cuanto te metes un poco… Los primeros 10 años nos pararon los pies. En cuanto te metes en la movida de la industria, conoces un poco cómo funciona y tal. Cuando eres chaval, o por lo menos en nuestro caso, todo lo que sabes de la música son los documentales y las películas.

Luis: Cuando teníamos 15 años lo teníamos clarísimo. Luego ya vas siendo más consciente. Es un viaje de expectativas. El objetivo, más allá de hacer buena música, es poder vivir de ella y es algo es muy difícil.

¿Cómo es vuestro día a día?

Luis: Pues cambia bastante. Depende de la semana. A veces trabajamos aquí grabando a otra gente y tal. Y bueno, pues una sesión de grabación que a lo mejor tenemos la mitad de semanas. Y después hay trabajos random.

Carlos: Luis toca con Karavana también, yo trabajo en una galería de arte por Lavapiés. Últimamente tenemos más rutina porque gracias a Dios se está yendo de locos la producción, nos llaman muchas bandas y estamos teniendo muchísimo curro de eso.

¿Qué pensáis del negocio del streaming?

Carlos: A ver, está claro que ese es un sistema que beneficia a todo el mundo menos al artista. Los dueños sacan la pasta, pero es obvio que para el público es guay. Todos cuando llegó Spotify nos alegramos. Yo me alegré porque no sabía todo lo que había detrás, no sabía lo que suponía, pero el artista palma.

Luis: Sí, yo recuerdo hablar con un artista que tuvo algo de éxito en los años 90, pero éxito moderado, no había llenado unas Ventas o algo así. Y me dijo que los años 90 le dio para vivir muy holgadamente.

Pero la cosa es que ahora la balanza está totalmente descompensada. Pero bueno, eso y por ejemplo lo del alquiler de las salas. Es algo que normalmente ahora es mucho mayor que antes

Para cerrar, ¿satisfechos con el resultado?

Carlos: Sí, muchísimo. La vez que más. A medida que pasa el tiempo es un momento que le empiezas a ver igual no cosas malas pero igual cosas que hubieses hecho diferente o tal, pero de verdad que muy contentos.

Miguel Rivera