Noches del Botánico, Madrid
06/07/2026
Pocas veces tiene uno la oportunidad de viajar por los rincones cinematográficos más oscuros y bellos de algunas de las películas más representativas de los 80 y los 90. La visita de Danny Elfman durante dos días consecutivos a las Noches del Botánico era un brindis al celuloide como referente compositivo del mundo particular y gótico de Tim Burton. Y con brindis comenzamos nosotros la noche por cortesía de las bodegas Ramón Bilbao dentro de la zona de restauración y vinoteca con la cuenta el Botánico, el otro gran reclamo donde esperar cómodamente antes de cada concierto.
El compositor angelino forma parte de la vida de millones de espectadores ligados a un universo cinematográfico que ha marcado a grandes y pequeños.
Ese mundo se plasmaba en una noche nuevamente sofocante en Madrid, curiosamente bañada por la música original de una película mítica cuyo envoltorio hace referencia al invierno con Jack Skellington en Pesadilla Antes de Navidad.
Lo generacional se convertía en protagonista de una noche de cine con un Danny Elfman cuya música iba a devolvernos a algunos de los momentos más icónicos de la adolescencia en lo cinematográfico. Una noche en la que dotar del aire sinfónico necesario de la mano de la Orquesta y coro de RTVE.
UNA NOCHE DE CINE (Y DE CALOR) EN EL BOTÁNICO
El reputado músico es conocido por poner música a películas que han marcado a generaciones diversas en obras de Tim Burton de la talla de Pesadilla antes de Navidad, Batman, Frankenweenie, La novia cadáver o Eduardo Manostijeras. El sonido de las chicharras acompañaba una noche de canícula en la capital, amortiguada algún grado por la privilegiada ubicación del Botánico, ese pequeño oasis vegetal que ayuda, aunque sea un poco, a sobrellevar el calor de estas semanas.
BEETLEJUICE Y SLEEPY HOLLOW, EL ARRANQUE MÁS GÓTICO
La orquesta sinfónica y coro de RTVE iba cogiendo su lugar sobre el escenario mientras por megafonía avisaban del inicio inminente del concierto. «La gran aventura de Pee-wee» y el inconfundible tema de «Beetlejuice», de aquella película de los 80, abría fuego al ritmo de las ilustraciones e imágenes del film proyectadas en pantalla, dándole el caché más burtoniano posible desde el primer minuto.
Le seguía «Sleepy Hollow», que entraba también acompañada de imágenes del film, en un tramo musical del acto en el que, por fin, iba cayendo la noche sobre el Botánico aunque sin amortiguar el calor.
MARS Attacks! , BIG FISH Y UN MURCIÉLAGO SOBREVOLANDO LAS GRADAS
«Mars Attacks!» nos recordaba la locura imaginativa de su compositor y, por ende, del propio directo, un momento en el que un murciélago aparecía sobrevolando las gradas, añadiendo un punto todavía más grandilocuente al acto musical, como si el propio Botánico quisiera sumarse hubiera reparado en todos los detalles.
BATMAN, EL PARÓN DE 25 MINUTOS Y EL GUIÑO A «MIÉRCOLES»
«Batman» entraba ya de lleno en la noche, como mandan los cánones cinematográficos, con la tentación de mirar hacia el cielo de Madrid por si la Batseñal aparecía en lo alto del firmamento del Botánico, acompañado todo ello de bocetos del film proyectados en pantalla.
Llegaba entonces un parón de casi 25 minutos, «visiten nuestro bar», como se estilaba en las salas de cine de antaño, para volver después con la música original de la serie «Miércoles», el reciente éxito de Tim Burton para Netflix, prueba de que la conexión entre compositor y director sigue viva generación tras generación.
LA NOVIA CADÁVER, DARK SHADOWS Y UN CUENTO DE INVIERNO EN VERANO
«La Novia Cadáver» aportaba ese ritmo lento y bello que tan bien define a la película, antes de pasar por «Dark Shadows», esa cinta menor en su filmografía como es más bien su cine reciente, y que ya representa a un Burton menos inspirado, no tanto a un Elfman que sigue estando a la altura. «Frankenweenie» y la magia del buen corazón de «Eduardo Manostijeras» nos adentraban en un auténtico cuento de invierno en pleno verano madrileño.
Cruzábamos después a través del espejo para adentrarnos, por unos minutos, en el mundo de «Alicia en el País de las Maravillas», ese universo también tocado por la batuta compositiva de Elfman.
EL TRAMO FINAL: RTVE, LA LETRA PEQUEÑA Y LA LLEGADA DE JACK SKELLINGTON
Es aquí, en el esperado tramo final, cuando uno piensa en la letra pequeña de un concierto de estas características, propio de Auditorio o de la reinterpretación de las bandas sonoras de John Williams. Un coro y una sinfónica de RTVE sin presentaciones, donde para ver al creador de todo toca esperar a este último acto, el de la imaginería gótica de Henry Selick y Burton que fue «Pesadilla antes de Navidad», para que el compositor Danny Elfman entrara por fin en escena.
Ovación mayúscula para disfrutar de la voz que hay detrás de Jack Skellington. Sin duda, un viaje generacional para todos los asistentes, con imágenes e ilustraciones del film de fondo mientras disfrutábamos de canciones míticas como «What’s This», «Poor Jack» o el tema de Oogie Boogie, que ponía el broche final ante un público completamente enfervorecido.
Es aquí donde el juego de la nostalgia hace de las suyas, tras más de dos horas y media de concierto, con descanso mediante cuando te das cuenta de que, en una interpretación de los clásicos de Burton, la única voz del creador original queda reservada a los últimos 20 minutos del concierto, como la letra pequeña de los contratos del banco. Poco tiempo para muchos, igual suficiente para otros, algo habitual en asuntos nostálgicos, pero que dan cuenta de un directo de Elfman sin Elfman.
Si puedes dejar eso de lado, y ya es mucho decir, seguramente estés ante la banda sonora que inspira algunos de los momentos más oscuros y bellos del cine.
Texto: Miguel Rivera








