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Tim Burton venía de vivir el aplauso de Bitelchús y de la más reciente Batman un año antes para cuando abordó la mágica fábula que es Eduardo Manostijeras.
El cineasta plasmaba su imaginación gótica en un cuento con mucho mensaje, el de los valores reales por encima de cualquier apariencia y para eso se valió de Edward, personaje interpretado por su actor fetiche Johnny Deep dando vida a un joven creado por El Inventor (Vincent Price) diferente a todos los demás porque por manos tenía con tijeras.
Un joven que se cobija en un castillo gótico hasta que conoce a Pep Boogs, una comercial de un vecindario Suburbia que decide acogerlo en su casa, encontrándose así dos almas de buen corazón. Su marido e hijo no entenderán muy bien su decisión y una seductora vecina, Joyce Munroe (Kathy Baker) empezará a interesarse por él, pero Edward verá cambiar su vida cuando se encuentra con la hija de Pep, Kim, interpretada por otra joven Winona Ryder, y enamorándose de ella, ternura y bondad que ambos comparten.
Pronto Edward deja ver su gran talento con a jardinería, pero no todo será bonito en una historia de fantasía que pone sobre la mesa los valores reales por encima de las apariencias y de juicios superficiales hacia las personas por su aspecto, todo en una sociedad llena de prejuicios, intolerante y tóxica con las diferencias humanas, la vida real muchas veces.
Este gran regalo de Burton además del mensaje que nos deja nos regala a su vez algunas de las escenas más bonitas del cine de los 90, un mundo fantástico, oscuro pero ante todo con luz por lo que esconde con grandes interpretaciones y la mágica música de su colaborador habitual, Danny Elfman.
Que mejor que recuperarla ahora para las próximas navidades gracias a Divisa en formato 4K para que luzcan sus decorados en todo su esplendor en alta definición y sonido 5.1 para enamorarnos nuevamente de sus personajes bajo la conocida partitura de Elfman.
Pocos añadidos eso sí en contenido extra, con audiocomentario de Tim Burton, del compositor y documental, pero ya solo la película merece todo nuestro cariño porque es de lo mejor del cine de la época y del propio director. Un cuento eterno sin duda.






