El cine de mi vida

A estas alturas de la película, todos tenemos una que nos ha marcado de alguna manera. No sé si será por la historia, por sus personajes, por lo que vivimos cuando la vimos o simplemente porque llegó en el momento adecuado, pero hay películas que se quedan con nosotros para siempre. Igual que sucede con la música, basta escuchar una canción o recordar una escena para volver a una época de nuestra vida.

¿Quién no recuerda aquella película que vio por primera vez con su pareja, una tarde de cine con amigos o ese momento de terror en la oscuridad de una sala que nos hizo agarrarnos a la butaca? El cine tiene esa magia, la de acompañarnos sin que nos demos cuenta, poniendo imágenes a nuestros recuerdos y regalándonos historias que, de una manera u otra, terminan siendo también nuestras.

De todo ello va El cine de mi vida, el libro ilustrado de Esther Gili que nos trae Lunwerg en una preciosa edición de tapa dura, de esas que apetece tener en la estantería y abrir una y otra vez.

Desde La vida de Brian hasta Cazafantasmas, pasando por Entrevista con el vampiro, Grease, Harry Potter o Parque Jurásico, encontramos un imaginario cinematográfico que atraviesa generaciones y géneros, demostrando que el cine es mucho más que sentarse delante de una pantalla durante dos horas. Es reír, emocionarse, pasar miedo, viajar a mundos imposibles y, sobre todo, compartir experiencias que permanecen en nuestra memoria.

Esther Gili pone su particular sello a este recorrido suyo por el cine con unas ilustraciones preciosas que aportan personalidad y encanto a una obra que se disfruta con calma, deteniéndose en cada detalle y dejando que los recuerdos hagan el resto. Porque, al final, cada uno tiene su propia historia con el cine, sus clásicos imprescindibles y esas películas que, aunque hayamos visto decenas de veces, nunca nos cansamos de recuperar.

Y ahí está precisamente el encanto de este libro. En recordarnos que las películas no solo pertenecen a quienes las escribieron o dirigieron, sino también a quienes las hemos vivido. A quienes crecimos con ellas, las compartimos o las descubrimos cuando más las necesitábamos.

Un precioso viaje por el cine de Esther Gili, pero también por el nuestro. Porque son muchas las películas que vemos y olvidamos, pero otras se quedan a vivir con nosotros para siempre.

Miguel Rivera