JULIÁN LÓPEZ

LA EDUCACIÓN DE UN GRAN CÓMICO

A estas alturas ya conocemos muy bien a Julián López, un reconocido actor y cómico nacido en El Provencio, Cuenca, que a lo largo de películas, series y programas nos ha hecho reír, todo a través de un mundo cómico que le ha llevado a juntarse con otros humoristas que han creado un legado y forjado amistad entre ellos, véase Ernesto Sevilla o Joaquín Reyes, entre otros.

Julián es muy conocido a través de la pequeña y gran pantalla, pero quizás lo es menos en su persona, esa en la que he tratado de profundizar un poco más en torno a un tipo sumamente educado, que tiene respuestas elegantes y bien pensadas independientemente del aspecto profesional o personal que toquemos.

En el cara a cara muestra simpatía y calma, esa que transmite profundidad en sus respuestas, para hablar de cine, humor y mucho de vida.

Estrena este viernes «Descarrilados», una comedia alocada junto a Ernesto Sevilla y Arturo Valls, que refleja la historia de unos amigos de la juventud, separados por una mala experiencia en un interrail el cual volverá a unirles a la edad de los 40.

El artista comenta que no hizo ese viaje que representa la película «ni yo ni muchos de mi entorno, estaría a otras cosas».

Hablamos de la edad, de si hay crisis o no de los 40, comentando que la tuvo más a los 30 y asegurando «no me gusta usar el término “peterpanesco” pero sí es cierto y te confieso que sigo ligándome a ciertas cosas que conectan con mi yo de los 20, de intentar divertirme, de llevar una vida que no se ciña a hacer lo mismo cada día» y eso se nota en su trabajo y forma de ver la vida.

Mantiene amigos de la juventud, pero también ha forjado amistades a lo largo de esta etapa, porque considera «algo natural», mientras que reconoce «echar de menos la fiesta, viajar, hacer cosas de la vida de antes».

La madurez llega de distintas maneras, y también hablamos de vivir la vida según el trabajo y forma de entenderla que tengas. Sobre si hay presión social sobre todo ello reconoce que sí: «he sentido esa presión y no solo en mi, en gente cercana a la que le dicen “qué pasa con tu vida, no te casas, no vas a tener hijos” eso es una cosa que creo vivimos todos y considero algo totalmente absurdo, cada uno lleva la vida que elige o como puede» y razón no le falta.

Ese discurso profundo se muestra de principio a fin para conocer un poco más al profesional pero especialmente a la gran persona que refleja Julián López de cerca, un buen tipo que además lanzará en septiembre su primera novela, muy musical por cierto, «Planetario» y de la que hablaremos para entonces. De momento, nos juntamos en la sala de proyecciones de Sony Pictures Spain para traeros una muy agradable conversación con reportaje fotográfico completo.

Para comenzar, Julián, cuéntanos como ha sido tu año. Estrenas este viernes nueva película “Descarrilados” y hace poco lo hacías con “Operación Camarón”, que se retraso más de un año por la pandemia, lo que hace parezca que has empalmado proyectos.

Pues empezando por lo personal, he de agradecer que por suerte toda la gente de mi alrededor ha tenido buena salud y yo soy de los privilegiados que han podido llevar bien tanto el confinamiento como el resto de la pandemia, adaptándome y ya está.

Sufrí desde el punto de vista profesional como dices el retraso de más de un año del estreno de “Operación Camarón” y bueno, el destino quiso que mientras rodara “Descarrilados” y que casi coincidieran en el tiempo dos entrenos en cines en poco más de mes y medio. De ahí esa frase que dicen “no paras tío” pero es una sensación desde fuera, porque desde dentro pasan muchas cosas de por medio.

El rodaje de “Descarrilados” es el primero que hago en pandemia, con todo el protocolo de burbujas, mascarillas, tests… fue bastante raro al principio, pensando en volver a la vida anterior pero al final ves que te tienes que adaptar porque es lo que toca.

Ya que hablas de grabar en estos tiempos, y siendo vosotros tan de contacto, ¿cómo ha sido la experiencia?

En nuestro caso, con Descarrilados, Ernesto, Arturo Valls y yo estuvimos juntos desde los primeros ensayos, así que formamos una pequeña comunidad de tres, que además era sencilla porque nos conocemos hace mucho y somos amigos. Nos hicimos una pequeña comandita junto al directo pero era solitaria en cualquier caso.

Los rodajes son algo muy especial, donde se crea una gran familia, se mezclan muchos departamentos, a algunos de la parte técnica ya les conocía de coincidir otras veces y te quedan esas ganas de compartir un rato después, de poder cenar con ellos, que haya un poco más de mezcla, eso se echó de menos, porque acababas la jornada y cada uno se tenía que ir a su núcleo, pero el ambiente fue muy bueno, hubo buen rollo y a mi personalmente me gusta el contacto, los abrazos y besos.

La película va de tres amigos haciendo un interrail a los cuarenta, ¿lo llegaste a hacer a los 20?

Pues no, la verdad, y no conozco mucha gente de mi entorno que lo haya hecho. Yo escuché hablar del interrail pero me pilló lejos, nunca me planteé hacerlo, estaría a otras cosas.

¿Se sigue siendo muy infantil incluso cumpliendo los 40?

Yo creo que al final a cada uno le va curtiendo la vida que va llevando, la profesión a la que se dedica, con quién se rodea… Creo que habrá gente que se sienta identificada diciendo que tienes gente de tu misma edad que parecen 20 años mayor que yo y al revés, que parecen chavales.

No me gusta usar el término “peterpanesco” pero sí es cierto y te confieso que sigo ligándome a ciertas cosas que conectan con mi yo de los 20, de intentar divertirme, de llevar una vida que no se ciña a hacer lo mismo cada día.

Hay gremios también en los que se nota más y menos la edad, en el mío también los hay con una vida muy estructurada, jóvenes ordenados con matrimonio o hijos, yo no tengo esa estructura pero tampoco pienso qué es lo más acertado o qué no, soy una persona que procura no juzgar lo que hay que hacer en la vida porque no nos han dejado un libro con las pautas exactas, creo que hay que hacer caso a lo que uno siente realmente que quiere hacer, yo por suerte lo estoy haciendo, y estoy muy feliz ahora mismo.

¿Mantienes amigos de la juventud?

Creo que a todos mas o menos nos pasa, que tengo muy buena relación y conexión con gente de los 20 o incluso de más pequeño. Puede que la palabra no sea “muchos”, más bien “unos cuantos”, porque en la vida es algo inevitable, vas creciendo, cumpliendo años y vas conociendo a más personas con las que empiezas a tener más cosas en común, te relacionas más y es algo natural, ocupan más tu espacio actual que con otras, que pueden haberse quedado atrás por lo que sea.

Yo he conocido gente en los últimos años que empieza a formar parte de tu vida especialmente porque ya no tienes esas cosas de teenagers de llevar una carpeta y poner “juntos para siempre”, sabiendo ahora que lo más normal es que no ocurra. A los 40, si con una persona has conectado dos años atrás, sabes que es de verdad, tengo una mezcla de eso y del ancla de amistades de toda la vida, de jugar en la calle con una conexión muy fuerte, que son unas cuantas, y aunque estés mucho tiempo sin verte cuando lo haces conectas y te dices “que guay, seguimos siendo los de siempre” y eso es algo muy bonito de experimentar.

Joaquín y Ernesto, ¿los incluiríais como amigos de juventud?

Pues sí, en esa etapa de amistades, especialmente Ernesto, porque a Joaquín le conocí algo más tarde, porque es algo mayor que nosotros e iba a otra promoción. Luego ya trabajando juntos y tal hicimos más relación, pero con Ernesto por quinta, de coincidir y de darnos cuenta de lo colegas que éramos fue más pronto, porque conectábamos, nos gustan las mismas cosas, nos encanta hacer el payaso, tenemos muchas cosas en común, y porque tener una amistad y trabajar juntos en la vida es una cosa muy especial, de lo mejor que me ha tocado. Hemos experimentado eso, aunque luego hemos estado un tiempo sin coincidir en proyectos hasta “Descarrilados”.

Viendo la película, te diría que lo que más echo de menos es la fiesta nocturna y los viajes. ¿Tienes esa sensación también tras más de un año sin todo ello?

Totalmente, en el rodaje había una gran labor de posproducción, no tiene nada que ver con lo que se ve y lo que nosotros vivíamos. En cualquier caso ya había mucha gente, con extras y tal pero no era lo que ves en pantalla. Cuando vine al pase me traje a un colega y salió con esa misma sensación que tú, la de las ganas de salir de vivir, de cachondeo, fiesta y viajar, de celebrar la vida al fin y al cabo. Igual no es la reflexión que se saca de la película pero todos estamos condicionados por las circunstancias que nos rodean, y te queda esa imagen, la de las ganas de hacer lo que uno quiera y pueda. Viendo la película es verdad que puede quedar esa añoranza de lo que era la vida anterior, habrá que seguir esperando un poco más.

¿Ha habido crisis de los 40?

Pues la verdad es que creo que tuve crisis de los 30, que no sé si existe, o se dice menos (risas). Lo comento mucho con los colegas, cuando cumplí los 30 me sentó fatal, lo de decir de 29 a 30 no me lo creía, me preguntaba “cómo puedo tener 30”. A ver, decir 40 también suena heavy, pero lo de los 30 fue una sensación que dura más o menos, luego ya cumplí 31 y se acabó (risas) pero con cuarenta aunque puede imponer saqué algo positivo, me sigo sintiendo joven pero las tonterías ya pocas, hay cosas de la vida que te han fortalecido y tienes un equilibrio muy guay, me agarré a eso y lo he llevado mejor.

Con la edad, ¿has sentido cierta presión social en lo que respecta a seguir unas «pautas»?

Sí, he sentido esa presión y no solo en mi, en gente cercana a la que le dicen “qué pasa con tu vida, no te casas, no vas a tener hijos” eso es una cosa que creo vivimos todos y considero algo totalmente absurdo, cada uno lleva la vida que elige o como puede, es más, hay mucha más frustración entre la gente que piensa en la vida que se supone que hay que llevar y no llegan a ella, al menos he observado eso muchas más veces que al otro lado, donde creo que si han decidido no tener hijos o no casarse, viven mejor.

Al final, cuando alguien lleva una vida que no es «lo habitual» es intachable, no se les puede decir nada. Yo he vivido alguna vez algo así lo de “cuándo vas a madurar” con una ex, y ella estaba trabajando, con una buena vida, de forma ordenada…

¿Se echan de menos las fiestas en casa de Ernesto?

Pues mira, se han juntado varias cosas, vas cumpliendo años y se dan las circunstancias actuales. Fíjate, yo soy una persona que no he sido gran amigo de las fiestas en casa, no ha sido mi fuerte. Las he hecho claro, y surgían muchas veces, pero me gusta más el aire libre, alternar… al final en una casa están lo que están, y no va a pasar nada, falta la sorpresa, en cambio lo otro es “jo, que noche”, salir por Madrid y encontrarte gente, que sucedan cosas, en una casa eso no suele darse.

¿Cómo llevas que te paren por la calle?

Ahora con la mascarilla hay más filtro (risas). En mi caso, como ha sido una cosa de muchos años, de ir construyendo todo poco a poco, he sido capaz de saber que es algo que no puedes controlar, que no depende de ti y cuanto antes lo aceptes mejor. A veces es extraño especialmente cuando eres más introvertido o que cuando eres cómico que parece que te exigen más que al resto, y el verbo exigir es algo que no debería usarse en esto porque tu pues exigir que si estás haciendo algo n tu trabajo lo hagas bien, pero fuera de todo esto no puedes pedirlo.

Yo amo a la gente, y especialmente a la gente educada, porque para mi la educación es vital, y si vienes con educación te voy a responder con la misma educación multiplicada por siete y ceo que así lo he demostrado, es algo lógico. En todo caso no me obsesiono mucho, es la vida que toca con momentos puntuales que pueden ser algo más incómodos.

De no vivir en Madrid, ¿dónde crees que te hubiera gustado asentarte?

Pues mira, París, que sale en la película, es una ciudad que me llama mucho la atención a pesar de ser muy cara, porque tiene mucho arte, es muy grande y está llena de belleza. Podría decirte también Londres, que me parece una ciudad genial, si pudiera experimentar eso te diría grandes capitales europeas donde vivir otra vida y época, donde aprender y disfrutar de experiencias.

¿Crees que la gente se animará a seguir yendo al cine o se cobijará en el streaming?

Me encantaría saberlo, pero es una reflexión que me hago muchas veces en casa, hacia dónde va el modelo de consumo cinematográfico. Cada vez lo tenemos más fácil, porque ahora hay acceso por todos lados, pero anteriormente como en mi caso, donde teníamos un videoclub, eso era casi un lujo. Quienes tenían el VHS y podían alquilar ya eran para mi unos privilegiados, mientras yo esperaba a ver algo en la tele, pero como he crecido con eso también intento saborear la manera de evadirme y ahora las plataformas son algo que casi todo el mundo puede tener, se ha normalizado y no es un lujo, es algo casi de base.

Yo quiero seguir teniendo eso pero siempre con opción de ir al cine, me manejo bien en casa, con buen equipo pero quiero seguir viendo películas donde el foco esté centrado absolutamente en la película, y eso en casa se pierde porque puedes pararla y hay otros focos que te desvían la atención. Eso es lo que diferencia una cosa y otra, el cine quiero seguir pensando que ofrecerá siempre cosas que no tendrás en tu casa, el estar oscuras y consiguiendo evadirte durante un par de horas. He ido mucho al cine en pandemia y he estado muy tranquilo y a gusto.

¿Has hecho amigos de verdad en el cine?

Pues voy a tratar de contestar desde la lógica y la naturalidad, porque una compañera y tu sois los primeros que me han preguntado esto. La lógica te dice que vas a tener muchos, en mi caso al menos que he trabajado en muchos proyectos, he hecho amistades muy buenas y son unas cuantas, de esas que te siguen en la vida, porque la lógica es así porque con la edad no pueden caber un millón de amigos ni cien, hablando de amigos buenos y cercanos.

Cuando era algo más joven me decía “debería haber sido más amigos de estos” y te metes en otra peli y vuelves a pensar lo mismo y al final dices, “Julián, tranquilo, tiene que ser algo natural” y eso ha ocurrido, y son unos cuantos, tanto actores como actrices o periodistas, pero luego con otros es muy guay como compañeros, pero después puedes tirarte meses sin verte, hasta que coincides pero hay que verlo desde lo natural, porque es algo que le pasa a todo el mundo.

Dime una peli, una serie y un disco.

He estado muy liado y he visto poco, pero como en tu caso Mare of Easttown, aunque me quedan los dos últimos capítulos para terminarla. De película te diría “Otra ronda”, un film muy duro, mucho más de lo que pueda pensarse ya que trata el tema del alcoholismo pero con un mensaje esperanzador hacia la sociedad. Y en cuanto a un disco, me ha gustado mucho “Las montañas” de Delaporte, hubo días en los que lo escuchaba todo el rato y eso que era un sonido al que me acerco de vez en cuando, pero descubrí cosas muy interesantes en su propuesta.

Para terminar, un deseo.

Todo el mundo te diría que se acabe esto ya, así que por cambiar, aprovecho que en septiembre lanzo mi primera novela “Planetario” y desearía, por un lado, que la película “Descarrilados” guste y, por supuesto, que el libro también porque es lo más personal que he hecho hasta ahora. No he sido nunca padre y esta novela es lo más cercano a ello.

Entrevista: Miguel Rivera

Fotos: Arturo de Lucas