Ahora que nos encontramos en plena época de celebración de festivales, y siendo España uno de los referentes a nivel nacional e internacional en la organización de los mismos, con grandes macrofestivales al estilo Primavera Sound o Mad Cool Festival (que arranca mañana jueves 10 de julio), hay que destacar cómo los eventos al aire libre se han ido convirtiendo no solo en ese lugar de encuentro con los amigos para ver a grandes artistas, también como experiencia y, a su vez, en un modo de entender esa propia experiencia como parte de las vacaciones, ocio y estilo de vida del festivalero.
Con el paso del tiempo, los festivales han pasado a ser un punto importante dentro del plan vacacional de muchos, poniendo en el mapa ciudades por el hecho de contar con grandes eventos en su propuesta de ocio Hemos pasado a entender festivales y viajes de una manera, en la que aprovechar para disfrutar de los artistas y la experiencia que nos ofrecen marcas y patrocinadores dentro del propio evento.
Ya no es un stand o un sitio donde llevarte una bolsita con cosas, las marcas apuestan por una conectividad con el público, un feedback que deje poso e integre al espectador y empresa como mini experiencia dentro de la experiencia festivalera.
Ahí las empresas de viaje tienen mucho que decir, entendiendo que un festival es un lugar en el que poder compartir mensajes y ofrecer al espectador un entretenimiento dentro del propio evento. La personalización de un viaje, la experiencia como marca, el cómo hacer llegar el mensaje o el recuerdo de marca son elementos que hemos querido conocer de primera mano todo ello contando con la ayuda de Ana García, directora de marketing de W2M.
En un momento de gran éxito para la música y los festivales, ¿qué tienen que ofrecer las empresas de viaje al usuario-espectador?
Desde Azulmarino ofrecemos mucho más que un trayecto: ofrecemos un viaje al ritmo de la música. Hoy, la música es una de las formas más potentes de vivir un destino, y los festivales son una excusa perfecta para conectar cultura, territorio y emoción. Lo que proponemos es una experiencia completa, donde el festival es parte de un viaje transformador que comienza desde el primer clic.
Dentro de lo que ahora llamamos experiencias en un evento musical por parte de una marca, ¿cómo se hace llegar ese mensaje al asistente?
Con autenticidad y coherencia. En nuestro caso, lo hacemos a través de activaciones que integran música, cultura y destino. Espacios sensoriales, acciones participativas y propuestas dentro del festival que despiertan el deseo de viajar.
Todo se articula desde un storytelling claro: no llegamos solo con un logo, llegamos con una propuesta emocional, atractiva y diferencial que la gente quiere vivir y recordar
No ser meros patrocinadores y sí crear experiencias dentro de un evento musical hace que, como espectadores, tengamos un mejor sentimiento hacia las marcas. Viajes y festivales, ¿van más que nunca de la mano?
Van al mismo ritmo, literalmente. Los festivales son hoy un nuevo tipo de destino turístico. En Azulmarino no queremos ser patrocinadores al uso, sino formar parte de la experiencia. Por eso diseñamos microacciones dentro del festival que invitan a soñar con nuevos destinos. Porque el viaje ya no se mide en kilómetros, sino en emociones.
Con una presencia continua y mayor en los grandes festivales nacionales, las activaciones de marca con el asistente creo que son una buena forma de hacer llegar ese mensaje de manera dinámica y que quede el recuerdo de marca en el espectador. ¿Es la idea?
Exactamente. Cada presencia de Azulmarino en un festival se construye con mimo y coherencia, cuidando la estética, el contenido y la interacción. Creamos espacios donde se puede descubrir nuevos sonidos, compartir momentos y conectar con el destino a través de sus ritmos. No buscamos ser recordados por un stand, sino por una experiencia que se integra con lo que te gusta y te emociona
Un regalo o un sorteo, es una forma de acercarse más aún en eventos musicales, ¿la gente se muestra activa y participa?
Sí, y mucho más cuando el regalo conecta con sus intereses. En nuestro caso, los sorteos no son genéricos: pueden suponer la oportunidad de vivir una experiencia única en otro lugar del mundo. La música es una de las pasiones más transversales, y eso se traduce en una participación activa, sensorial y muy compartible. No solo es marketing, es comunidad.
Viajes y música van de la mano, ¿se busca apoyar la música de esa manera, en la que el turismo, la experiencia y las vacaciones se entiendan como un conjunto?
Totalmente, es una línea que nos interesa explorar cada vez más.
La música puede ser una poderosa forma de enriquecer el viaje: conocer un destino a través de sus sonidos, sus ritmos, sus eventos o sus artistas es una manera muy auténtica de conectar con el lugar. Proponemos una forma de viajar más emocional, más cultural, más viva. Y estamos trabajando para que esa relación entre turismo, cultura y emoción esté cada vez más presente en nuestras propuestas.
Un gran festival busca en los grandes nombres y artistas su músculo y el gran incentivo. En el caso de los viajes, ¿cómo se hace llegar una experiencia inolvidable y distinguible sobre el resto de las propuestas existentes?
La clave está en cómo se cuenta. Cualquier agencia puede ofrecer un destino, pero no todas pueden darle sentido y emoción. En Azulmarino creemos que cada lugar tiene una historia propia, y nuestro objetivo es convertirla en una experiencia que se sienta, que se viva con todos los sentidos. Escuchar música te conecta con el lugar incluso antes de llegar a él, y muchos de nuestros recuerdos tienen banda sonora. Porque quienes viajan con nosotros no buscan solo desconectar, buscan conectar: con una cultura, con una comunidad, con una forma distinta de estar en el mundo.






