NAT SIMONS

«Pregúntale a Sarah Connor» es la consolidación de la artista Nat Simons. Una obra en la que se muestra directa, melódica y contagiosa, todo tras unos años en los que «Felinas» le ha regalado muchas alegrías.

Nat se convierte ahora en una estrella del rock ambiciosa y natural, que la sitúa como una de las grandes de la escena. Acompañada de un elenco de músicos de alto nivel, y moviéndose entre la nostalgia sonora que otorga grabar en Nashville y unas composiciones tan adictivas como guerreras, Nat Simons vive su mejor momento musical, y nosotros somos testigos de ello.

No hace falta preguntarle a Sarah Connor porque ya está Nat para dar respuesta a este nuevo paso adelante de su aplaudida carrera.

‘Pregúntale a Sarah Connor’, un título que tiene mucho de nostálgico.

Sí, y lo que me gusta es que recoge muy bien el disco. Aparte de nostalgia hay bastante preocupación por un presente y un futuro bastante distópico en el que estamos entrando.

Es un álbum complicado de resumir porque sí que hay nostalgia pero hay muchas cosas, y pensé que la figura de Sarah Connor la definía muy bien, especialmente viniendo de «Felinas» que fue un disco con una figura bastante potente de la mujer, el rock y la resiliencia.

¿Qué tal resultó la experiencia de «Felinas»?

Ha sido algo increíble. Quería hacer un disco que yo escucharía, grabar con Víctor de Rufus T. Firefly que es un grupo que me gusta muchísimo, con Marina de Repion o llamar a Anni B. Sweet para cantar Luz Casal, fue algo como capricho de fan de la música.

Una cosa que iba a ser presentada una vez ha terminado siendo la gira más larga de mi vida, me ha llevado por mogollón de escenarios, por un montón de sitios, festivales, hemos estado girando sin parar desde el 2024.

También ha hecho que pudiera asumir grabar dos discos en directo, en la sala del Movistar Arena, encima poder componer este nuevo disco, seguir en la carretera, o sea, realmente es un disco que me ha permitido seguir. Todo lo que he vivido encima del escenario me ha hecho aprender de esta experiencia, y que ahora mismo no sea la misma Nat Simons de «Lights».

La IA en la música, ¿cuánto os aporta y cuánto os preocupa?

A ver, a día de hoy me parece buena idea usar la IA como una herramienta, pero no cuando sustituya a un humano. A mí eso sí me da más miedo, y sobre todo cuando hablamos de arte. Sustituir el arte, que es lo que realmente nos hace humanos, es el fallo. Incluso yo, por ejemplo, cuando veo un concierto, no me gusta ver el mismo concierto, me gusta ver la emoción, que a lo mejor alguien le sobrecoja una canción y la misma artista se ponga a llorar, eso no lo va a poder hacer una IA. Incluso el error es bello a veces.

Yo lo comparo mucho con hacer el amor. Si una IA puede hacer el amor, realmente, no sé si va a poder llegar a querer o a tener sentimientos. Eso ya me parece como más complejo. Podría imitarlo, pero nunca podrá ser de verdad. Y creo que el arte al final es como hacer el amor. Tengo esperanza de que no lo sustituya en ese sentido, porque da bastante miedito.

Como una herramienta sí, por ejemplo, para la producción, que la IA te pueda ayudar a limpiar unas pistas o que pueda ayudarte a buscar un sonido que tú quieras, pero como herramienta, no como sustitución de ti mismo, porque eso ya no me gusta tanto.

Pr eso también me hace gracia el título de disco, porque al final es un trabajo totalmente orgánico, ha sido tocado todo, no hay nada programado y me hacía gracia esa ironía.

nat simons
Nat Simons

Viendo la portada del álbum, se ve que cuidas mucho la imagen.

Sí, yo eso lo cuido muchísimo, quiero que tenga una coherencia y que no esté hecho todo por la cara. Está pensado y cada cosa que hago tiene su porqué. Pero también me gusta involucrar a gente y nuevos artistas, por ejemplo, la diseñadora que me hizo el traje es una de mis mejores amigas de toda la vida de la Alameda de Osuna, es una vecina que nos conocemos desde los siete o ocho años y al final ella ha acabado siendo diseñadora de trajes y de ropa de novias y tal, ha hecho trajes para músicos como Juancho de Sidecars.

Quería que el traje de la portada fuera especial, que tuviera un valor sentimental también detrás y que comunicara mucho lo que soy ahora. Es una mezcla de glam, una mezcla de country, pero no country de Nashville, o sea, es un country más llevado a California, pero también tiene ese toque un poco latino con el dibujo por detrás, así psicodélico.

Al final hay un equipo de trabajo detrás de todo que lo hace más bonito, es como una familia. Y luego los colores, todo comunica algo, incluso el mismo azul es como una nueva etapa y el rojo es lo de Felinas, lo que se ha quedado. Luego la portada en blanco también comunica mucho una nueva etapa, una nueva era, todo está pensado en ese sentido, a mí me gusta que todo tenga una coherencia.

¿Qué suponen en tu carrera las redes sociales? ¿Te agobian?

A mí me agobian hasta un momento que dije, no me voy a condicionar esto, o sea, yo voy a contar algo en el momento que me apetezca y que pueda.

Me parecen un lastre cuando se convierte en un trabajo en el que tienes que estar sí o sí, como si fuera un canal, y al final no somos influencers ni somos presentadores de un canal. Yo cuento lo que tengo que contar en el momento. Ahora que acabo de sacar un disco te voy contando un poco la historia, lo que va pasando pero sin presión, y desde el momento que lo hago así, de esa manera, ya no me agobio tanto, pero sí que hubo una época que era como, «es que si no estoy, desaparezco», pero ahora no.

La gente que quiera seguirme que me siga, porque si no al final nos convertimos en esclavos de nosotros mismos, tío.

Nos hemos acostumbrado a consumir convirtiendo todo en efímero.

Sí, da un poco de miedo. Lo de que nos condicione tanto el estar todo el rato sacando cosas porque si no desapareces, esa cultura de lo efímero es lo que a mí me hace ser nostálgica, porque antes teníamos paciencia, nos gustaba esperar porque salía el disco de nuestro artista favorito, esperábamos en la radio pacientemente para grabar la canción que nos gustaba, y ahora parece que si no estás todo el rato ahí… y además tiene que ser corto, breve y conciso.

Nos estamos haciendo un producto de nosotros mismos, y eso no me gusta nada, es como joder, yo no quiero en el segundo uno captar tu atención, yo quiero que tengas más paciencia y eso también lo veo en las nuevas generaciones. Es algo que observo en mis sobrinos, que son muy pequeños, y veo que no tienen absolutamente nada de paciencia, ponen un vídeo de Youtube y al segundo si no les ha enganchado lo cambian, y es como «guau», hacia dónde vamos.

¿Qué es lo que se va a encontrar la gente en esta nueva gira?

Pues algo diferente. Obviamente siempre se queda lo que he aprendido del pasado pero ya no soy la misma que hace cinco o seis años. La gira de «Felinas» ha sido brutal, yo he aprendido mucho a quitarme la guitarra, que para mí era como un escudo estar detrás de ella, y eso me ha dado a pie a ser una frontwoman, que no es nada fácil.

Quiero que cambie respecto a la gira anterior, que no sea lo mismo, van a venir diferentes músicos, obviamente siempre los músicos titulares y en alguna ocasión vendrá el productor, Álex Muñoz. Pero a nivel escénico, sí que intentaré que no sea igual que «Felinas». Las canciones no son las mismas, sí que metemos parte del repertorio anterior pero mi idea es presentar el disco al completo y que la gente las escuche intentando ser fiel al disco de alguna manera, aunque obviamente con mucha instrumentación, y en alguna ocasión sí que me va a llevar a tener saxo, violines… pero bueno, en lo que pueda.

Lo que quiero es que el público vea un pedazo de show, que lo disfrute, porque a mí es lo que me gusta, ver música en directo.

nat simons
Nat Simons

En la época de la música urbana, con una Super Bowl con Bad Bunny, ¿qué momento vive el rock?

A ver, el rock siempre está ahí de alguna manera, yo creo que hay una vuelta del rock interesante en nuevas generaciones. Si hablamos de 14 años para acá, más o menos, hay como una vuelta. Antes, de repente, se puso mucho de moda la electrónica dentro del rock, y como que parecía que iban a desaparecer las guitarras y que se iba a acabar todo y, de pronto, hace tres o dos años, hay un montón de nuevos grupos de gente joven que cogen guitarras y que dan una nueva esperanza.

Creo que el rock nunca va a morir, es una filosofía, es algo que a lo mejor dentro de diez años nace un niño o niña, y como que se siente identificado o identificada con ese mensaje, con ese modo de vida, esa pulsión. Creo que no va a morir nunca por eso mismo, porque siempre va a haber gente que se va a sentir identificada con el rock.

¿Has conocido muchos ‘Alain Delon’ en esta vida?

Desgraciadamente sí, yo creo que todo el mundo.

Estoy acordándome ahora mismo de una anécdota. Estaba colaborando con un artista internacional, entonces me bajé entre el público y me vino un señor a decirme «me ha gustado pero…» Y eso me ha pasado muchas veces, el «me ha gustado pero…», es brutal, es como ya va a venir un señor a explicarme qué es lo que tengo que hacer. «Toca que te cagas pero es muy seria», siempre hay un señor que te dice «oye tocas increíble pero por qué estás tan seria» y es como «¿tú crees que le dirías eso a Slash?» o a cualquier guitarrista. Ahora me río, me lo tomo con humor, pero joder.

¿En qué has cambiado desde que comenzaste hasta ahora?

Pues he cambiado es las tablas, porque no paro de girar y eso me ha hecho crecer, porque yo siempre he sido muy tímida y el escenario me ha hecho curarme la timidez de una manera bestial, ha sido como una terapia de choque. Mi madre me decía lo mismo, mi madre era una niña muy tímida y ella se lo quitó a base de hacer cosas que le daban vergüenza, de colarse en sitios, de decir cosas que le ponen en evidencia y yo me lo he quitado con el escenario, donde he visto que realmente mi sitio es la música, pero me ha permitido meterme en personajes que han hecho que encontrara cosas de mí misma que desconocía.

Eso es lo que creo que ha hecho la música conmigo, conocer cosas de mí que no conocía y aparte otra cosa maravillosa de esta profesión es conocer a gente estupenda, es como tengo un curro y mi trabajo me permite tener experiencias y conocer a gente increíble, colaborar con personas que me aportan muchísimo, que me hacen aprender, ya no solo a nivel musical, también a nivel de vida, y eso se lo tengo que agradecer mucho a la música.

Decías que en su momento querías ser actriz, ¿te verías interpretando a la par con la música?

No creo que pueda serlo. A lo mejor en algún momento puntual como pudo hacer Bowie, porque es una referencia para mí, pero me sentiría una estafadora. No me gusta meterme en sitios donde no me pertenecen. Pero si me llaman para un papel y me dicen que solo lo puedes hacer tú como Nat Simons, pues digo, de puta madre, pero meterme actriz así no lo veo.

Al final he encontrado mi sitio de la música, con mi lenguaje, donde me puedo expresar y sacudirme mis demonios. Es una liberación. Por eso la canción de «Haces que mi mundo sea mejor» está dedicada a eso, a cómo hago que mi mundo sea mejor con la música.

Es como una historia de amor. El amor de mi vida es la música porque hace que mi mundo sea mejor, cómo componiendo puedo contar cosas que me preocupan y saque de mí mis demonios. Para mí es pura verdad, la música es honestidad y de momento no me veo en otro sitio.

Miguel Rivera