«Inmortal» es el regreso en vida de Hamlet. Convertidos hace mucho en uno de los estandartes del metal nacional, la banda se ha mantenido fiel a su sonido a lo largo de las décadas, manejándose con paso firme y rigor sin perder el horizonte en ningún momento, algo que ha conllevado el máximo respeto por parte de un público fiel.
La formación liderada por Molly y Luis Tárraga llevaba más de seis años desde «Berlín», su última obra, aunque han seguido tocando y mucho gracias a una gira «revival» en la que han dejado constancia que aunque pasen los años, la fuerza y energía que les caracteriza sigue muy viva.
No sabemos sin inmortales, pero queda claro que a base de metal y con un buen puñado de grandes nuevas canciones, Hamlet regresa por la puerta grande con un puñetazo musical encima de la mesa. Hablamos con sus dos miembros de este camino.
Han pasado más de seis años desde vuestro último disco «Berlín», ¿qué ha pasado?
Luis: Pues recuperarnos mentalmente y volver a querer hacer canciones. Sinceramente, eso es lo que ha pasado. No nos apetecía hacer un disco, no te digo nunca más, pero no nos apetecía, lo primero por no encontrar canciones buenas, luego también, porque nos metimos en la gira de los discos «Revival» y nos hizo ver con perspectiva muchas cosas, de ver también que la gente disfruta tanto con esas canciones.
Pensamos que para el disco nuevo había que sentarse, ver dónde íbamos y hacerlo tranquilamente. Llevamos un año haciendo «Inmortal», primero no encontrabas las canciones ni el camino y de pronto haces «clic» y encuentras todo.
¿Veríais a Hamlet sin disco en un futuro?
Molly: Yo creo que debemos hacerlo, y en el momento en el que nos encontramos como banda estamos para seguir sacando música. Ya no vas a volver a tener veinte años pero creo que Hamlet en concreto sí está para seguir sacando nuevas canciones y discos. En el fondo somos músicos y tienes que crear.
Después de tantos años ¿cómo se afronta meterse en estudio?
Luis: Es un poco lo que te contaba. Cuando tienes ese punto, es mejor no hacerlo y nosotros estábamos en ese punto. Decíamos «oye, vamos a hacer un disco» y parecía que teníamos que hacerlo para hacer, por eso tardamos tanto en tener nuevo trabajo. Hay veces que por lo que sea lo tienes más interiorizado el lanzar nuevo trabajo, y esta vez no teníamos ninguna necesidad.
Molly, ¿los años los notas en la voz?
Molly: Pues en mi caso me tuvieron que operar de unas historias del cuello pero quitando eso, que por supuesto algo te influye, yo no lo noto. Sí a modo personal para algunas cosas, pues es normal, son dos operaciones en un cuello, tus cicatrices, tienes tensionada esa parte, eso te afecta, claro. Pero antes de esto no noté que hubiera perdido… Yo creo que sigo aprendiendo a manejar la voz.
Eso sí, el primer día que volvimos, después de cuatro meses sin tocar, lo pasé fatal porque es como un entrenamiento al que vuelves.
¿Creéis que en este momento está todo más polarizado?
Luis: Yo creo que siempre lo ha estado, lo único que ahora todo se difunde de una manera más inmediata y crea una bola rápidamente.
Antes era más llegar con el mensaje, el boca a boca, tanto en ideas como en la música, pero yo creo que siempre ha habido esto. De hecho, lo que comentábamos antes, una de las razones de que las canciones hayan funcionado bien es que son atemporales.
En la época en la que hicimos discos como «Revolución 12.111» era también muy convulsa, ha habido igual años más tranquilos por lo que sea, pero la única diferencia creo que es que ahora todo el mundo, para bien o para mal, puede soltar una idea y lo puedes difundir de una manera que en aquellos momentos era mucho más lenta. No quiero decir que sea mejor o peor, porque puedes difundir una mierda de idea, pero era más lento y peleabas contra eso.
¿El mayor reto de una banda es poder mantenerse en el tiempo y no ser una cosa efímera?
Molly: Lo que se dice, cuando todo es muy prematuro la caída es más dura, lo duro y bueno es mantener una carrera como hemos hecho nosotros, no estamos en contra de llegar al máximo, pero es lo que tenemos que hacer. Si no te mantienes no lo puedes hacer. Hemos creído en ello y hemos sido tan cabezotas de seguir y de luchar por nuestros objetivos que también nos han mantenido ahí, pero muchas veces no somos conscientes.
Somos Hamlet, con «Inmortal» en 2025 y hacemos lo que hacemos, y estando en este país hay barreras, si estuvieras en Suecia o en Estados Unidos… Para nosotros nunca era suficiente, pero creo que define muy bien la capacidad de la banda sabiendo que hay unas metas hasta las que se puede llegar haciendo metal. Hay que saber vivir con ello y estar orgulloso de incluso hacerlo.
Habéis sacado tres singles, ¿el algoritmo marca la estrategia?
Molly: Bueno, le dimos muchas vueltas a cómo íbamos a anticipar el álbum. Teníamos una idea en un principio de soltar la bomba atómica y que explotara en la cara de todo el mundo directamente, sin previo aviso, pero al final no y creo que está bien de la manera en que hemos ido anticipando el álbum.
Hay diez canciones y sacamos tres temas que eran singles directos, pero sabemos que el disco ha hecho «pupa», no se ha quedado cojo y eso es una buena señal del repertorio que tenemos. Dentro del álbum hay cosas que ya han sorprendido y podrían haber estado ahí perfectamente también como singles.
¿Sigue teniendo Hamlet cabida en festivales?
Molly: Sí, «festivales, tenemos nuevo disco, se llama «Inmortal» y ya nos conocéis». Cabida, por supuesto, luego ya cada festival debe decidir y vuelvo a recalcar que estamos en este país, un lugar curioso en lo musical.
Luis: Antes de sacar este disco nos hemos tirado cuatro años con una gira revival que nos ha funcionado que te cagas, si no llaman tampoco pasa nada, nosotros tocaremos en nuestros sitios haciendo nuestros conciertos.

Una banda después de tantos años, ¿cómo se mantiene prácticamente con la misma formación?
Molly: La experiencia y los años te da saber cómo va reaccionando una persona dentro de un equipo o de un grupo. Saber dónde parar para que esa persona esté bien o no. No es por hablar ni mal ni bien, pero en nuestro caso los cambios que se han dado han sido porque la gente ha llegado a ese punto de que no puede estar en un grupo.
Normalmente es por eso, ¿sabes? El entendimiento desaparece y eso afecta a todo. Para estar en el tiempo que llevamos nosotros juntos, tienes que ser amigo, pero tienes que tener un respeto absoluto por la persona y por el trabajo. Y por los espacios también, tienes que trabajar en consecuencia.
Por muy amigos que somos, nosotros somos muy estrictos con una serie de cosas y una serie de normas que tenemos, o de formas de hacer las cosas en las que nos exigimos mucho.
Nuestro jefe en este caso se llama Hamlet, ese es el jefe y nos debemos a él, y para que funcione la empresa o el barco y que siga adelante hay una serie de normas y de pautas. Luis y yo llevamos 600 siglos juntos y para que todo conecte tienes que dejar muchas veces cosas a un lado.
Luis: La verdad es que hemos tenido suerte, no hemos sido una banda de egos ni de historias y tampoco ha habido muchos cambios, por eso estamos ahí. Una banda funciona con eso y es la puta verdad. En cuanto un elemento empieza a ser un poco disonante, hay que saber qué hacer.
¿Hay alguna banda que os haya volado la cabeza últimamente?
Luis: A mí me ha ido un grupo de hardcore que se llama Knocked Loose. Me parece lo más brutal que ha salido en tiempo.
¿Y nacional?
Molly: Pues yo en homenaje a nuestro hermano que murió, Manuel de Estirpe, pues el disco póstumo que hizo eso es lo mejor que he escuchado en mucho tiempo. Y por mi parte en internacional me gusta Amyl and the Sniffers.
¿Cómo planteáis la gira?
Luis: Habrá nuevas canciones porque acabamos de sacar el disco pero también vamos a recuperar canciones muy míticas que no veníamos tocando hace mucho. Vamos a recuperar un repertorio de esos que la gente se va a sorprender porque hace mucho que no suenan en directo.
Para terminar, ¿un concierto que guardéis con mucho cariño?
Luis: Pues te digo el último que dimos en Madrid en 2023, no me digas porqué pero fue súper especial, un concierto muy mágico. Y el mítico Inferno en La Riviera.








