MAD COOL (sábado 12)

Espacio Iberdrola Music, Villaverde

El Mad Cool 2025 quedará en el recuerdo por los problemas iniciales en el sonido de la primera jornada pero ante todo por el público tan juvenil que ha pasado por esta edición. Gracie Abrams fue la primera en una carrera en la que Benson Boone también hizo lo propio y, por supuesto, Olivia Rodrigo en el último y tercer día como la figura más esperada.

La cantante estadounidense es mucho más que una etiqueta de «chica Disney» de la que se ha ido despegando a paso agigantado desde su participación en «High School Musical». No ha necesitado mucho para ello, sus tablas cinematográficas le han valido para que, con tan solo 22 años, se haya convertido en una figura endiosada para un fenómeno fandom cerca del de Taylor y que compite en gritos como el de Gracie Abrams.

Desde sus comienzos en 2021 con «drivers license» todo ha ido en una rampa acelerada a los cielos de las rock stars, porque sí, ante todo Olivia ha querido demostrar su gusto musical, dejando ver que artistas como Robert Smith son referencias y leyendas para ella, y que se ha rodeado de una «riot girl band» en la que todo suena contundente, propio de una formación de rock de las de siempre. Baterías pesadas, guitarristas a lo guitar hero y una presencia, la de Olivia, que deja estupefacto al personal con su bonita voz, confluyendo en emoción y fuerza como quien se maneja como pez en el agua en tesituras rock o románticas baladas pop.

olivia rodrigo
Olivia Rodrigo en Mad Cool

Es una estrella internacional dando sus razones sobre el escenario, ese que abre en formato rock duro con «obsessed» que deja helado al personal. Fuerza que sorprende a los más puristas y reacios a pensar que Olivia Rodrigo pueda ser rock, pero lo siento, esta chica es rock, un rock e generacional entendido en los tiempos que corren, más alejados del «claustro» de las etiquetas, y más cuando saca a relucir esa vena noventera alternativa estupenda en «love is embarrasing» o «brutal».

Hay grunge, hay pop, hay baladas emocionantes también como «vampire», «enough for you» o «favourite crime» en tono acústico, porque lo hace todo bien, se funde con su banda de rock stars, toca el piano, la guitarra y no para de sonreir, saludar, lanzar besos y correr, porque corre mucho por el escenario y una pasarela en la que incluso hay cámaras de suelo en las que canta mirando abajo del metacrilato para presenciarla por las pantallas.

bloc party
Bloc Party en Mad Cool

Hay muchos gritos, e ingleses alrededor, porque Mad Cool cada vez tiene más público internacional, ese que junto al autóctono liderado por gritos femeninos reciben abrazando «vampire» y, por supuesto el mítico «drivers license», ese tema santo y seña de Rodrigo como figura generacional ya.

Tiene un desparpajo impropio para su edad, y hace que todo se silencie ante ella, siendo la única actuación que no tenía artistas alrededor actuando en el recinto. Todos los focos y miradas, 50.0000 en este caso estaban puestos en ella. Una fiesta que ella maneja con una fluctuación entre el rock y el pop de indudable tino, no hay bajones durante su algo más de hora y cuarto, todo funciona con química y miradas, saludos en español y muchas sonrisas, esas que sirven de empatía con su público que se desgañita a cantar en «all-american bitch» que bien podría firmar Avril Lavigne. Y, por supuesto, un final apoteósico con ella bajando a saludar e interpretar «goog 4 u» y «get him back», en una lección de rock de esa chica que, al igual que Demi Lovato, pasó de Disney a un cuento con guitarras y batería que nos suena muy bien.

thirty seconds to mars
Thirty Seconds to Mars en Mad Cool

Antes de que Olivia sorprendiera a todos, otro actor como Jared Leto se marcó su habitual película. Si no hace mucho le vimos en un buen concierto en WiZink Center, lo de Thirty Seconds to Mars en Mad Cool fue el ejemplo perfecto de banda épica sin contenido de fondo. Jared y su hermano Shannon montaron una banda de rock alternativo en sus comienzos notable que ha ido derivando en un circo musical de «oh-oh-oh» y épica construida para el juego con el público, pero música poca. Medio sonido va enlatado y todo se nutre de subir a unos fans o hacer cantar al respetable coros de canciones que son una fórmula de estadio para una música menor. «This is war» o «Kings and queens» así lo demostraron, su último legado «Stuck» algo más machacón y una bonita «A beautiful lie», todas ellas prácticamente cortadas en ritmo para hacer cantar, una y otra vez, a los asistentes. Mucho teatro y poca música que debe acompañarse de confeti y fuegos para decorar una actuación que además, en horario de día, desluce más si cabe el envoltorio.

Y en la noche Arde Bogotá, como representación de cabeza de cartel nacional volvió a tirar de su buen momento con un concierto sólido y rocoso, tanto como su escenografía. Antonio y compañía se mueven como pez en el agua ya entre las multitudes, con temazos como «Cowboys de la A3», su coreable y bailable hit «Que vida tan dura», pasando por la maravillosa balada «La salvación» o el rock perruno de «Los perros» demuestran que la banda tiene un repertorio de aupa para salas y festivales, y que por algo son el fenómeno rock patrio actual que supo agolpar a bastante gente.

Finneas en Mad Cool

Durante la tarde también pudimos ver bajo el sol a Finneas. El hermano de Billie Eilish tiene mucho talento y un gran nuevo disco «For crying’ out loud!» del que sonaron temas como «Lotus eater», «Cleats» o «2001» todo con una esencia soul y calidez musical estupendas, donde hubo tiempo de interpretar «The little mess you made» que como indicaba pertenece al próximo debut de su nueva banda The Favors y cerraba en lo alto con la bonita «Break my heart again» y el tema que da título a su última obra.

Y así os contamos la octava edición ya de un Mad Cool que, como el año anterior, ha funcionado bien en general en cuanto a movilidad, que quizás ha dejado la sensación de contar con un cartel «menor» en comparación con otro años y que, salvo el sonido tan bajo de muchos conciertos y los problemas con la luz el primer día, el resto ha vuelto a funcionar. Hasta el año que viene.

Miguel Rivera