PERIFERIA

La banda catalana Periferia está de vuelta con su nuevo disco «Lo que queda por sentir», un nuevo paso al frente para un joven grupo que no ha hecho más que crecer con cada trabajo, sumando más de 8,5 millones de reproducciones en Spotify.

Su nuevo álbum, que cuenta además con la colaboración de Cala Vento, no hace más que refrendar su personalidad, buen gusto y energía junto a unas letras que se alejan cada vez más de la metáfora e interpretación.

La banda suma un álbum de seis temas que consolidan su propuesta y vuelve a colocarles como una de las referencias del rock estatal actual con una sorprendente y fructífera carrera discográfica en unos pocos años.

Un EP tras varios discos, ¿qué os ha llevado a hacerlo así?

Bueno, cuando sacamos el anterior ya casi como que dijimos que no queríamos esperar otro ciclo largo de dos años para nuevo material, porque hacer en un año un disco largo es prácticamente imposible, así que hemos hecho un EP.

Berta: Al final el anterior disco tenía mucho peso narrativo y nos apetecía hacer algo más ligero.

Para un grupo tan joven, seguís entendiendo por tanto el concepto de disco.

Cada disco lo vivimos como etapas, nos gusta marcar los tiempos. Parecía que iba a desaparecer el álbum y al final no ha sido así. Incluso los artistas más mainstream siguen sacando discos. Se escucha mucho el formato single pero al final hay un disco e incluso conceptual muchas veces. Parece que igual ha desaparecido en otros géneros quizás más urbanos, pero sigue muy vivo.

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¿Os han mirado por encima del hombro por vuestra juventud?

La gente nos suele tratar bien, pero sí que es verdad que hemos tenido sensación de que hay gente que te toma como un niñato. Y de forma como bien, no lo hacen como a malas. No creo que sea algo de la escena sino que tenemos cara de niños y a veces con ese paternalismo de la música entre bandas como que te dicen las grandes verdades de girar.

Nosotros vamos mucho a nuestra bola y somos muy jóvenes en un terreno con una edad mucho mayor.

También siento que se toman menos en serio lo que estás haciendo ahora y se habla de potencial sin prestar atención a lo que ya estás mostrando. «Vais por el buen camino, cuando tengas 30 años a ver dónde estás». A veces te hablan como de banda emergente y llevamos siete años tocando.

Llenasteis la Copérnico en Madrid, ¿os imaginabais estar así ahora?

Siento que lo hemos normalizado bastante y es muy bestia. Desde el principio hemos ido doblando aforo con sold outs, no sé, es muy fuerte e impresiona.

Había nervios porque era la sala más grande que hacíamos, con tantas personas que vienen a verte y salimos con una adrenalina tras el bolo borrachos de emoción.

Los festivales, ¿han creado un pequeño circo donde la música importa menos?

Sí, al final hace tiempo que las barras son lo principal, y es proporcional a que la música sea menos importante cada vez, pero bueno. Si lo analizamos políticamente hay cosas que no nos gustan claramente, pero simplemente como banda que queremos crecer, y al final son sitios en los que se junta mucha gente y es fácil ilusionarse, porque es bonito que cuenten contigo.

Berta, tú que compones, ¿has notado una evolución desde que comenzaste hasta ahora?

Sí, a mí me gusta no ver si he evolucionado de manera casual y sí marcarme si ha sido de manera motivacional. Antes quizás me escudaba más en la metáfora y creo que precisamente ahora trato de deconstruir esto y poder encontrar la palabra precisa de una manera más literal. A veces puede parecer más fácil hablar con palabras mundanas pero puede ser más difícil decir lo que exactamente quieres decir. Utilizando más metáforas puedes abrir más interpretaciones y es guay, pero no quiero esa ambigüedad y decir lo que quiero exactamente. A mí me sirve componer para expresarme mejor porque yo me expreso fatal y también de ordenar las ideas.

Como oyentes también hemos desarrollado más gustos, por ejemplo escuchamos más pop que igual las letras son más literales. Me pasa que es más fácil empatizar fuerte con algo literal, si es muy claro conectas más que con palabras grandes que eran más de nuestros comienzos.

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Grupo Periferia en la furgoneta

Las redes sociales para vosotros ¿qué significan?

Tenemos la suerte de que a mí me gusta hacerlo, lo disfruto mucho pero entiendo que para muchas bandas si no te gusta hacer vídeos y estas cosas tiene que ser una mierda. Porque a veces me da la sensación de que es la carta de presentación y da una pereza increíble que no sea la propia música.

Aunque no se publicara para que otra gente lo viera seguramente estaría haciéndolo igualmente porque lo he hecho en mi día incluso con cosas que no he llegado ni a publicar. Para mí lo importante no es hacer un trend, yo monto vídeos de manera muy personal y parece que abres una pequeña ventana a la vida de 5 colegas.

Siempre nos han acompañado y son una parte más del proyecto que es importante llevar bien pero no puede ser la punta de lanza de un proyecto, que lo lidere todo.

Colaboración con Cala Vento en el single «Este instante», ¿cómo surge?

Principalmente de ser fan suyos, es una de las bandas que compartimos los cinco. Creo que alguna vez contactamos invitándoles a algún concierto y su repuesta había sido siempre muy receptiva, muy guay. Cuando el proyecto era muy prematuro ya veían algo bueno en nosotros y ahora que estamos en una etapa más avanzada pues escribimos esta canción y enseguida nos remitió a ellos para proponérselo, es más, en origen se parecía demasiado y lo cambiamos.

¿Cuáles son vuestras principales inquietudes y miedos?

A nivel personal la vivienda es un drama. Se habla muchos de las ciudades, nosotros estamos a media hora de Barna, somos de La Roca del Vallés y no hay vivienda o la que hay es carísima y desaparece en cinco minutos de los portales.

Te tienes que ir a vivir a tomar por sacos, a una vivienda de mierda o a base de favores, cuando no te descartan para alquilar por ser tres chicos y no gente que busque tener una familia ahora.

¿Se sale siempre en negativo al salir de gira?

Completamente, y es muy frustrante cuando ves que va todo rodado y funcionas y se te va todo en gastos, ¿en qué momento dará esto para malvivir o poder reducir horas del curro? Es algo muy bestia, depende también de cómo quieras llevar tu proyecto pero mínimamente cuidado conlleva muchas complicaciones, porque nosotros queremos cuidar mucho las cosas.

Parece que hay cierta urgencia de vender el sold out.

Puedes llegar a entender de cara a galería lo bien que queda un cartel con muchos sold outs, pero somos gente que por suerte nunca nos han importado estas cosas. Al principio sacamos un single en cuarentena y lo único que teníamos por entonces eran los números que teníamos en digital que además siempre son ficticios. Y cuando empezamos a ir a conciertos, conocer a gente y ver la vida de una banda todo eso dejó de importar para ser algo como muy nuestro, mientras nosotros funcionemos todo estará bien.

El reconocimiento claro que gusta pero al final lo importante es el funcionamiento interno y nosotros somos bastante burbuja.

Todos queremos acabar comiendo de esto y el sold out es una estrategia de marketing, es una mierda y estamos todo lo lejos que podemos de eso, y de disfrutar del proceso porque nos están pasando cosas maravillosas.

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¿La pandemia marcó un poco el comienzo de la banda?

Sí, nos creamos en 2019, no era la primera banda que teníamos pero con Periferia hemos aprendido de verdad a tener un grupo. Todas nuestras primeras veces como banda son con Periferia. Necesitábamos hacerlo a fuego lento y tardamos un año en sacar el primer material, pero sí que es verdad que la pandemia sirvió para aprender, sacar la primera canción maqueta y ese fue el camino.

Berta, ¿qué supuso para ti Robe?

Berta: Joder, yo he tenido dos grandes referentes o personas que pusieron en mí la inquietud de escribir canciones y fueron claramente Robe y Kutxi. Sin duda me ha marcado un montón, me pasé todo el día llorando.

Me sorprendió a mí misma lo que me afectó la muerte de Robe. Ya no eran las canciones de Extremoduro o de él, es más lo que había dejado en mí porque si estoy aquí es en parte porque él escribía canciones y yo empecé a escribir canciones.

¿La música es vocacional?

Tiene que serlo. Si lo haces por otra cosa no es nada, el vínculo que genera sino es falso. Es vocacional porque sino no te metes siete horas de furgoneta para volver y te vas a currar, pero si estoy aquí con mis colegas haciendo lo que me hace feliz, lo hago encantado.

Miguel Rivera