ALBERTTINNY

24/01/2026

Sala Galileo Galilei, Madrid

Lo importante es que haya verdad en tu música. Esas palabras de Víctor Cabezuelo resuenan por momentos en mi cabeza, más cuando escuchas en directo a artistas como Alberto Pérez, Alberttinny.

Se trata de uno de esos músicos que lejos de la exposición que le dio Izal ha sabido reinventarse desde la humildad, arrancando un camino propio tras la disolución de la banda para, sin miedo alguno, afrontar un futuro en el que la verdad, su verdad, se convierte en la de todo escuchante dispuesto a disfrutar de su música.

Alberttinny ha consolidado su manera de interpretar y de actuar en un formato tan cercano, íntimo y sincero que brinda una oportunidad única de reencontrarte con la esencia de quien guarda una parte de cantautor dentro, invitándonos a sonidos evocadores, emocionantes y juguetones cuando quiere.

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Alberttinny en la sala Galileo Galilei

Un autor idóneo para Galileo Galilei

Es la mítica sala Galileo Galilei un lugar idóneo para la música de Alberttinny. No encuentro mejor sitio -ni hora- para que uno se adentre en el mundo de «Kintsukuroi», ese primer disco que nos ha descubierto una forma de interpretar cálida y de buen gusto.

Sus dotes sobre el escenario son las de un artista cercano pero a la vez algo tímido, que brinda esa verdad a la que hacía mención en sus canciones, jugando con un tono íntimo y en donde el público se hace cómplice respetando los silencios, algo poco muy poco común en estos tiempos en vivo.

Alberttinny se ha rodeado de buenos compañeros de directo, con su inseparable Alejandro Jordá a la batería, excompañero en Izal, para acompañar un recorrido tan estimado como inestimable. Desde la brillantez holgada de «Kintsukuroi» con su aderezado gusto melódico, la bella intimidad que desprende «Únicos» y la musicalidad tenue y maravillosa de «La luz» que brilla a su manera.

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Alejandro Jordá a la batería

Hay guitarra eléctrica, ukelele y acústica, todo para dibujar sonidos que salen del alma y que incluso nos invita a viajar por otras latitudes como «Sobre los Andes» o «LATAM», ese último bonito juego musical que ha regalado en estudio junto a Depedro, cuyos sonidos en muchas ocasiones van parejos.

Un concierto sosegado que se disfruta como un buen vino aunque en mi caso fue cerveza mientras alzaba la copa en alto ante el bonito ritmo que dibujan las «Flores y velas». Y en ese recorrido, tiempo había recordar a Jorge Ilegales y, especialmente a Robe, de quien Alberttinny reconoce haber crecido en paralelo a la música de Extremoduro, rindiendo tributo a su manera a la poesía musicalizada de Extrechinato y Tú con «Abrazado a la tristeza» y su electricidad medida y profunda.

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Con el público pidiendo más Alberttinny respondía «No tengo muchas canciones» entre risas, y es que con solo un disco debía jugar con otra versión, en esta ocasión del artista argentino Lisandro Aristimuño con su «Es todo lo que tengo», y cerrar con las palmas y coros del público con dos temas convertidos en identidad como «Mi propio incendio» y «Causas perdidas».

Identificable, emocionante y verdadero, ese es el mundo de «Kintsukuroi» en una noche llena de gusto y alma de autor.

Texto y fotos: Miguel Rivera