CARLOS ESCOBEDO

Carlos Escobedo, bajista y cantante de Sôber, ha dado rienda suelta a su creatividad con un primer disco en solitario «Solitud», donde explora nuevos terrenos emocionales y pausados, con canciones que tenían sentido de esta manera, rescatando alguna antigua canción y ofreciendo varias versiones de artistas como Nacho Vegas o Marea, entre otros.

Una aventura que sigue presentando en concierto, concretamente este mismo sábado 20 de diciembre con una actuación con colaboraciones en el Teatro Eslava de Madrid donde podremos escuchar una versión distinta de un músico que vivirá un gran 2026 con futuro nuevo disco de Sôber por el camino.

“Solitud” es tu primer disco en solitario, ¿surge un poco de la necesidad de hacer algo distinto?

Sí, yo creo que es un poco la necesidad y a nivel de disco. Llevaba ya desde la pandemia por ahí con un poco las ganas de poder hacer un trabajo diferente, un disco a lo mejor con otras tesituras, y en directo reencontrarme más con el escritor y con la manera de transmitir mucho más cercana, utilizando un poco las herramientas vocales, y este tipo de bolos te hace también salir un poco de la zona de confort.

También parte de inquietudes que yo tenía, y una manera de interpretar, pues lejos de lo que hago siempre, que es componer la guitarra acústica y voz y luego ir añadiendo instrumentos, aquí ha sido un poco como deconstruir la canción y quedarme solo con la esencia de ella y con la letra, e intentar de alguna manera conectar desde ahí, desde la parte más lírica.

No tenía sentido hacer algo igual a Sôber.

Claro, es que yo estaba componiendo y muchas de ellas decía, ostras, para Sôber no encaja, y claro, estaban saliendo composiciones que creo que mi propio subconsciente me hablaba ‘tío, es que tienes aquí esta otra parte que la gente a lo mejor no conoce tanto y que estaría bien poder darle salida’.

Poco a poco se fueron construyendo un poco el tema de canciones y de repente tienes un disco. Yo se lo propongo a la compañía y dice, venga, pues saquémoslo y hagamos un formato bonito con vinilo y, de alguna manera, pues es una manera de mostrar también al público y a mí mismo que tienes otra vertiente, ¿no? No sé cómo llamarlo, un poco más acústica o más emotiva de lo que ya venía acostumbrado y tengo que decir que ha sido maravilloso porque, bueno, también es cierto que pueden convivir perfectamente el hecho de tener estos dos proyectos porque no se pisan, son cosas diferentes, incluso muchos de los fans de Sôber de toda la vida, pues vienen a los conciertos en estado puro y dicen, coño, es que es otra cosa, es otra manera de disfrutar un concierto y jamás había venido un acústico que es algo que también me ha gustado mucho, el poder subirte a un escenario y sentirte un poco como un novato en un ambiente que no es el tuyo, me motiva mucho.

¿Has notado que se acerca gente que igual no seguía tanto a Sôber?

La verdad que lo he notado y además bastante. Vamos teniendo una edad y hay gente que ya a un festival o a un concierto multitudinario le cuesta ir, pero que ir a un teatro o a un formato diferente le gusta. Este verano, por ejemplo, hicimos un concierto en un castillo en Cuellar por la noche, un ambiente totalmente diferente con este tipo de instrumentos, tanto la viola, el violín, el piano, la guitarra acústica, es vivir una noche desde otro punto de vista.

Me encontré a mucha gente que yo incluso hacía mucho tiempo que no veía o que no venían a los conciertos, pero que de pronto le apetece ir a este tipo de formatos.

¿Estáis trabajando ya con Sôber?

Sí, estamos grabando disco nuevo, hemos empezado a grabar bases y vamos poco a poco sin agobiarnos, pretendemos tenerlo para 2026.

¿Ha sido bonito reencontrarte con canciones de cuando formaste Savia?

Sí, claro. El reencontrarme con canciones como por ejemplo «Como agua para tu sed» con la gran Ruth Lorenzo y cantarla tras más de 20 años es muy bonito.

A a veces los artistas nos da por mirar atrás y decir, «joder, qué buena esta canción, que buena esta letra», y rescatar canciones como «Nostalgia» o «Insensible», que está en el disco con una adaptación un poco más electrónica.

carlos escobedo

Habiendo hecho tantas giras, ¿has tenido fricciones por perderte momentos en casa con tu hija?

Tengo que decir que yo he tenido mucha suerte porque realmente las giras más potentes donde no paraba por casa fueron tanto en «Paradÿsso» como en «Reddo» y mi hija justo nace a partir de ahí.

Yo he sido siempre muy casero y, bueno, si estaba de gira fines de semana, el lunes estaba en mi casa y puede ser que yo haya pasado como padre más tiempo que cualquier otra persona que se dedique a otra cosa de lunes a viernes. En ese sentido mi hija de vez en cuando me lo recuerda y me dice «pues tú para ser músico hemos estado juntos más que seguro que muchos padres con otros hijos» .

No somos un grupo que haya tenido una intensidad en los últimos 20 años o 15 años brutal más allá de la labor del día a día, que realmente tenemos la suerte de dedicarnos a la música al 100% y eso te da un privilegio pero también es una dedicación, no queda otra.

Habéis sacado un comunicado para confirmar que no vais a actuar en Viña Rock, ¿lo hacéis convencidos?

A ver, confiamos plenamente en lo que decimos. Yo realmente no me he enterado de tanta historia aunque lo quieras creer. En Viña Rock nosotros estamos un año sí y otro no desde hace 29, con lo cual es como un año no toca el siguiente sí, lo das por hecho.

¿Qué ocurre? El propio cartel nos presenta, pero lo anuncian ellos, empezamos a recibir mensajes y es cuando indagamos un poco y nos damos cuenta de la que hay aquí preparada, porque ya te digo que ni mi hermano, ni Manu, ni ninguno sabíamos el trasfondo.

Así que no eres tan consciente en el día a día de lo que está ocurriendo detrás de un festival. Nosotros además somos una banda de música que hacemos canciones, nunca hemos reivindicado nada políticamente ni hablando a nivel social, porque utilizamos la música como medio de expresión quizá más de emociones y más de sentimientos personales.

Por supuesto como personas nos importa absolutamente todo eso pero no estás tan al día a día como banda y cuando te das cuenta realmente de lo que está ocurriendo y de que hay las evidencias que hay, entonces pues claro, nadie quiere, nadie está pro genocidio, yo pienso que esa es la parte que nos toca como personas más que como músicos.

Es cierto que hay que ser un poco realista de que ese tipo de grupos de inversores están en el día a día en todo en nuestra vida, y al final no podrías moverte de casa, pero sí es cierto que todo lo que podamos controlar o esté en nuestra mano pues oye, vamos a intentarlo claro.

Nos hemos tomado esto en serio y creemos que debemos hacer esto porque no es lícito y si el día de mañana esto cambia, porque son gente que se preocupa por la música, perfecto. Pero bueno, hay que ser coherente con lo que uno piensa y hacerlo.

Tras lo ocurrido con la ticketera Wegow, ¿las bandas estáis un poco «vendidas» en ese sentido?

Hombre, pues en el momento que tú utilizas una plataforma la cual no manejas y ella no se hace responsable de nada pues al final está por un lado tu nombre y la banda y el dinero que hay detrás, claro.

Sin duda es sentirse un poco vendido porque esta estructura no está bien parida, sobre todo para los grupos, que somos los más damnificados y creo que en ese sentido pues bastante han hecho tanto La M.O.D.A. como todos estos grupos de tirar hacia adelante y decir «tío, no queda otra, espero que el público responda y que ahora vengan conciertos, gasten el merchandising y podamos salir de aquí».

Una cosa así te puede dejar tal agujero que te puede tirar hacia abajo y si el grupo como comentabas no tiene músculo, puede hundir el proyecto literalmente.

Hemos perdido en dos días a Robe y Jorge Ilegales.

Sí, ha sido un golpe muy duro. Con Jorge nos hemos subido al mismo escenario, hemos hecho con una sinfónica juntos, nos hemos visto en muchos festivales y hemos compartido alguna noche toledana. Yo hablaba mucho con él, me encantaba como escribía, la verdad que ha sido traumático.

Teníamos un concierto en Ribaforada con ellos de esos últimos que tuvieron que aplazar, nos íbamos a ver y estábamos hablando que si hacíamos algo conjunto o alguna movida y suspendieron, ahí fue cuando cayó ya malo y a partir de ahí pues fue todo a peor.

Y lo de Robe ha sido también un palo. Era una persona muy joven y nosotros hemos tenido cercanía por la misma compañía y hemos crecido con Extremoduro.

Él no iba a muchos conciertos pero un día se vino a la Santana 27 de Bilbao y estuvimos con él desde la prueba de sonido. Yo como compositor siempre me ha llamado muchísimo la atención, me ha parecido siempre un genio que contaba las cosas de una manera que nadie hacía. Tenía esa sensibilidad y gamberrismo que mezclaba fenomenalmente bien, o sea, creo que no hay nadie con ese talento a la hora de expresarse. Además, tenía esa parte también de contarte momentos que él vivía de una manera más arraigada y tal y veías como lo expresaba, ¿no? Y dices, joder, es que es bueno hasta contando cuando lo pasa mal.

¿Cómo afrontas 2026, se presenta un buen año?

Se presenta un año muy guapo. Después de más de 30 años de carrera tenemos un disco de Sôber entre manos con muy buenas canciones y eso a un grupo le inyecta un poco la energía.

La intención es que en mayo ya la gente pueda escuchar algo y después de verano pues afrontar la gira presentación y demás, pero ya te digo, con mucha energía después de ese 30 aniversario. Yo creo que lo hemos hecho de la mejor manera, que era intentando confiar en buenas canciones y que el público tenga un nuevo material, que desde «Elegía» realmente no ha habido un nuevo disco. Yo creo que ya era hora.

Miguel Rivera