CENSURADOS

Más de una década después de parar su actividad, la conocida banda madrileña de punk rock Censurados vuelve con «No me quedan ganas». Un enérgico regreso del primer tema que compondrá un futuro disco, sin fecha ni prisas como comenta su vocalista Víctor Martínez ‘Moro’, y del que irán sacando singles a lo largo del año.

Ilusión renovada con casi todos sus miembros a excepción del baterista, grabado en estudio Tatami y masterización de Carlos Hernández. Rock y punk muy melódico, como nos tenían acostumbrados para un regreso que marca una etapa en la que ellos han cambiado, madurado y se han querido tomar esto de una manera más tranquila para darle más sentido y amor si cabe.

Acudimos al estudio de Víctor en Madrid para recoger toda esa nostalgia y descubrir esa ilusión intacta a pesar de los años transcurridos.

Han pasado muchísimos años desde el parón de Censurados

Sin duda, paramos como hace doce años, luego en 2015 lanzamos un single que nos pidieron para un cortometraje que iban a hacer, querían una música y les molaba del grupo, así que hicimos un tema hace una década y hasta hoy.

¿Qué es lo que lleva a que Censurados vuelva a hacer música?

Bueno, yo realmente no he dejado de hacer música en ningún momento. He seguido haciendo temas para mí, para gente, para tal. Pero lo que ha hecho que vuelva Censurados ha sido ir juntándonos unos y otros, y de repente encontrar una formación que ha sido cómoda y adecuada, buen rollo, mismas ideas, mismo concepto de música, que ha sido siempre un poco un problema dentro de la banda. Unos que querían tirar más a metal, otros que querían tirar más a no sé qué. Al final es una banda que nació un poco de mí.

He compuesto siempre yo, he tenido un poco la idea de qué tipo de canciones me salían, que tampoco haces nada pensando en qué vas a hacer. Y esta vez, pues, a los dos guitarristas, que ya habían estado en Censurados les molaba, tenemos el mismo chip, y el batería que ha entrado, Javi, pues igual.

Gente con voluntad, con ganas, con buen rollo, sin egos. Diez años después ahora tenemos nuestros negocios, algunos tienen críos, otros no, es una vida distinta. No estás tan con la idea punk de hacer música, de girar de furgoneta, de no sé qué, porque al final no te da de comer.

Y lo que te da de comer hoy te da tiempo libre para dedicarlo a un hobby, que es la música. Y lo estamos enfocando así. Al final, antes hacíamos música porque nos molaba, pero con una pretensión siempre muy ambiciosa de querer estar en los festis, de querer estar en los sitios, de destacar.

Y ahora es como al revés. Cuidamos mucho más lo que vamos a sacar, el tiempo que dedicamos a disfrutarlo, de pasarlo bien y tal. Y tocaremos, haremos conciertos en algún momento, pero que no tenemos ese chip de hay que sacar un disco dentro de dos meses, hacer una gira dentro de cuatro, y la locura, ¿no? Vamos a hacer temas que nos molen, que cuando nos guste cómo suena el tema, lo mandamos a mezclar y listo.

Si hay que grabar diez veces la guitarra, se graban diez veces, y coger el sonido que queremos, todo con calma, algo mucho más sano.

El título de vuestra vuelta «No me quedan ganas», podría ser el reflejo de lo que llevó a parar la banda.

Totalmente. Acabas de llevarme a otro lado con eso, y sí, se puede aplicar. Yo tengo mi concepto personal sobre un mensaje que quiero transmitir, pero siempre tengo una sensación, luego tú la interpretes a tu manera, otro de otra, y la podría perfectamente interpretar de cara al pasado, con circunstancias que han pasado o desacuerdos, historias de chavales.

¿Habrá disco nuevo?

Sí, este es el primer single del disco. Lo que pasa es que no vamos a presentar un disco con todos los temas juntos, vamos a ir sacando singles, y tenemos el concepto de álbum que queremos hacer, con el concepto de sonido. Tenemos igual 14, 15 ideas, de las cuales 8 están prácticamente terminadas con la batería grabada de estudio, y sacaremos igual 11 o 12, ya veremos.

Entonces, el «do it yourself», es el modus operandi de la banda.

Sí, totalmente. Yo estoy metido también en temas de distribución digital a nivel personal.

Otro se ha dedicado a video streaming, el otro a algo relacionado… Al final tenemos muy cerca todo lo que hace falta para hacer música, para sacarla al estudio, quién queremos que nos mezcle… Creo que hoy en día buscar una discográfica… O sea, yo es que ni me lo he planteado. Es como, oye, sacamos música, venga. Que hace falta promo, pues juntamos pasta entre todos, ponemos y hacemos promo.

Hacemos un videoclip, ponemos dinero y tiramos con un vídeo. Y al final es lo que digo, que no tienes la pretensión… Igual si nos hubiéramos movido, siempre nos han sacado discográficas, nos los han pagado y tal. Y esta vez la vuelta a hacer música es como un chip muy distinto.

O sea, no hay ese ansia de que te firme Warner y te saque el disco. Es que me la pela. O sea, que si viene Warner y nos hace una propuesta chula y es productivo para el grupo, pues lo haríamos, sí. Pero que no es lo que estamos buscando. Lo que buscamos es sacar la música que tenemos en la cabeza y que ensayamos y tal, que la gente la oiga, e ir sacando nuevos temas. Y ya veremos qué pasa.

censurados
Censurados

Diez años después, la forma de escucha ha cambiado, el single es el protagonista.

Sí, un poco, ¿no? Nosotros siempre hemos tenido el chip de que lo que le venga bien a la banda para que la gente escuche la música, llevarlo a cabo.

Aparecen discográficas, te pagan las producciones, te pagan videoclips, te montan giras, te echan una mano en no sé qué, te hacen promoción… Sabes a lo que estás expuesto y lo coges o no, es tu decisión. Hoy en día, las tiendas son las plataformas digitales, entonces, si quieres sonar, tienes que estar ahí.

Sale música cada 10 minutos. Hay gente haciendo música de debajo de las piedras… Es acojonante. Hay gente que hace música llevando muchos años y hay gente que no llevando nada, sin ningún tipo de criterio, es aceptado por las tiendas.

Entonces, al final, ¿qué pasa? Que antes en Fnac estaba tu disco, estaba el de Barricada, el de Reincidentes o el de Extremoduro, Sôber o Hamlet en el rock. Hoy en día, en la tienda está todo el mundo. Entonces, por esa competencia masiva ya no vas a destacar porque tú seas un artista que estés en tiendas.

Ahora mismo estás compitiendo con todo el mundo, y si quieres destacar, hay unas playlists que van actualizando. Si quieres estar, tienes que estar ahí, esto es así.

Si quieres que te vean, tienes que ir a los sitios. Si quieres que te oigan en Spotify, en iTunes o donde sea, tienes que estar sacando temas, si sacas un disco de golpe se queda ahí.

Sacando singles vas alimentando un poco el decir, oye, estoy aquí. Al mes siguiente, oye, estoy aquí otra vez y de nuevo aquí. Y, además, es muy dispar el mundo. Las playlists son muy abiertas, las hay de rock que son estilos muy diferentes dentro de la misma.

Nosotros que venimos de antes y de la cinta y del CD y tal, tenemos un poco la música un poco más ordenada, pero la peña hoy en día está acostumbrada, la gente más joven está hecha a escuchar como si te tiran un jarro de canciones así a la cabeza, así que hay que estar.

Hoy mismo salen cientos de canciones, ¿es más fácil pero difícil llegar a la gente a su vez?

Eso es lo que decía, que al final, el llegar al oyente es… Estás llegando tú sacando un tema a la vez que están sacando 512.

Entonces, ¿por qué te van a elegir a ti? Ahí está la historia. Si cada viernes, como dices, salen temas y están sacando 500 de rock todas las semanas, pues si tú sacas un tema todos los viernes, durante todo el año, esos son boletos, como la lotería.

Para mí, sacar un disco de golpe me vale siendo Metallica, que hacen un disco que, con millones de fans, lo van a oír, pero Censurados llevamos 10 años sin sacar música y queremos que la gente la oiga. O sea, que hacemos música porque nos apetece, porque es un hobby, lo que tú quieras, pero no somos tontos, queremos que la gente lo escuche. Además, estamos haciendo para nosotros música que nos mola mucho más que la que hemos hecho nunca, sonando para nosotros mejor que nunca, y eso lo hacemos para que la gente lo aprecie y lo disfrute.

¿Qué queda de los Censurados de hace una década?

Pues de los de hace diez años, menos el batería, lo mismo, el resto muy diferente. Yo personalmente, que soy el que compongo, hace diez años estaba pegándome con la vida por tener una estabilidad laboral, por ejemplo, que hoy, gracias a pegarme mucho con la vida, la tengo.

Entonces, una estabilidad laboral siempre te permite, a la vez que te quita tiempo libre para tu hobby, poder tener X tiempo o X recursos para poder dedicarle que antes no. Y una paz interior distinta, antes no había y ahora hay.

Ahora toca disfrutarlo, no a analizarlo y a ver qué pasa, y tomarte las cosas mal porque esperabas no sé qué y ha pasado no sé cuál. Y la verdad que es cojonudo porque está yendo bien el tema, está gustando, muy guay.

No sé si acabaremos haciendo 500 conciertos o ninguno. O sea, conciertos vamos a hacer, por ejemplo, que eso seguro que vamos a plantear una gira, porque en cuanto llevemos 8 o 10 temas nuevos sacados, junto con otros 15 de antes, pues nos montaremos un set de 25 o 30 temas o lo que sea y haremos conciertos.

Llegaste a sacar una canción de estilo urbano por tu cuenta, ¿en qué quedó eso?

Lo hice porque me apetecía, era una cosa personal, pero no lo saco porque todo el mundo que lo oye me dice, deja de hacer el punk y dedícate a esto, mira ahora la gente lo que oye. No me motiva hacer eso. Al final la música es algo que disfrutas.

Lo he hecho porque al final estaba sin ensayar y estaba haciendo la música. Llevo estos años produciendo un montón de temas a gente de todo tipo. Cosas de rock, cosas de flamenco, cosas de rap, de muchas cosas diferentes, pero no estaba haciendo mi música y tampoco tenía mis compañeros de grupo para luego ensayar. Un día dices, voy a probar a hacer esto. Al final he hecho bastantes temas.

Pero que no quiero darle bombo a eso ni identificarme con ello Y me mola, lo oigo y digo, esta letra me salió guapa, me hace pensar. Igual algún día digo, pues lo saco.

¿Si tuvieras que elegir un disco en tu vida?

Un disco que me ha marcado… Me están pasando portadas por la mente, pero por ejemplo yo empecé oyendo música heavy ochentera por mi padre que tenía en casa como Black Sabbath, y me enganché con Metallica, creo que con el «… And Justice for all», hubo varios discos de ellos en mi adolescencia.

«In utero» de Nirvana también. Al final los discos que he oído en la esa época son los que cuando hoy oigo una canción me hacen viajar, me recuerda cosas. Y he escuchado mucho grunge como Pearl Jam, Alice in Chains, Stone Temple Pilots, cosas así, me gustaban muchísimo.

Pero un disco así que digas tal, pues me marcó mucho por ejemplo el «The Color and the Shade» de Foo Fighters, el primer disco, porque vinieron a España y yo me escapé del colegio saltando la valla, nos fuimos al concierto que era mediodía en la tienda tipo en un sótano y teníamos al Dave Grohl, que era el batería en Nirvana que lo flipábamos, y le teníamos ahí de frente cantándonos los temas en la cara, escupiéndonos en la cabeza, se me pone la piel de gallina de acordarme porque son recuerdos que digo, «joder macho, era otra vida tío», y das gracias a haber vivido en los años 80, en los 90 o incluso en los 2000, porque es un mundo el de hoy que dices, madre mía tío, menos mal que no he nacido ahora.

censurados
Censurados imagen vídeo «No me quedan ganas»

Ya que hablas de esa época, hemos tenido la suerte de vivir de adolescentes sin prácticamente smartphones y luego a hacerlo con ello, de haber asistido con 16 años a un concierto para verlo, sin saber de un móvil.

Claro, un chaval de 15 años no sabe lo que es eso. Sabe ir a un estadio y grabar prácticamente todo.

Lo entiendo porque están haciendo un mundo para tontos. Lo digo con todo el cariño y el respeto a las nuevas generaciones, pero les están idiotizando con la música, con los conciertos y con todo.

Están haciendo a la gente cada vez como más permeable, como más tontita. Te van a soltar en medio de una montaña, pero a 15 kilómetros del centro de una ciudad y te vas a morir. Sin móvil, sin radares, sin normas chungas, sin la gente discutiendo de cosas que te están poniendo para que discutas, en silencio, con el sonido y la naturaleza, un infarto cerebral.

La gente se muere. Porque la gente está acostumbrada a recibir, a tener, a ver imágenes. Es brutal el nivel.

Yo tenía mi peonza, mi monopatín, mi balón, mi bici, mi no sé qué, mi campo, mi piedra, los alacranes, las serpientes. Y ahora mismo no. Te vas a un concierto y están grabando, necesitan tener ese contenido. Y si puede ser que dure más que el que está al lado grabando. Y dices, tío, si tú vas a un concierto mañana del grupo que sea hay otras 7000 personas que están haciendo vídeos.

Yo mañana me meto en TikTok o en Instagram o en donde sea y voy a tener todo el concierto. ¿Para qué voy a grabar con mi móvil, ocupar mi espacio y mi tiempo y perderme el concierto? Pues hay poca gente que piensa así ya. Nos tienen atrapados.

Miguel Rivera