The Smashing Pumpkins «CYR»

THE SMASHING PUMPKINS – «CYR»

Sumerian Records

the smashing pumpkins cyr

Decía Billy Corgan que muchos fans le criticaban no sonar contemporáneo. Un tipo que consiguió con su formación The Smashing Pumpkins ofrecer un sonido propio en lo alternativo de unos años, los 90, con una obra aplaudida y reconocida, su doble álbum «Mellon collie and the infinite sadness».

Ahora, vuelve renovado dos años después de la esperada reunión con sus miembros originales James Iha y Jimmy Chamberlin, menos sonada de lo que debió suponer, por el significado simbólico de la misma, pero además por la capacidad recuperada en lo creativo con un sonido de antaño en su último LP  «Shiny and Oh So Bright, Vol. 1 / LP: No Past. No Future. No Sun.»

Pues bien, lejos de no arriesgar, Corgan y sus compañeros se enfrascan en un reto mayúsculo, sonar contemporáneos pero además por partida doble, dado que la banda lanza “CYR” un álbum doble de nada menos que 20 canciones, sonidos más modernos pero a su vez, un guiño en ese juego de temas a lo que hicieron en el 95 con Mellon collie.

Es curiosa la capacidad de su frontman para, en el año más aciago para muchos, de sus ruptura de antaño como banda, sepa dotar de melodías contagiosas y un sonido vivo a su nuevo legado musical en un momento como este.

Cabe decir que, aunque evidentemente la voz de Corgan está ahí, y hay dejes de su característicos sonidos, la banda de rock ha pasado a desenvolverse en unos temas llenos de sintes y más «popies», con oscuridad pero también tiempos más bailables, si eso, en un disco de Smashing, se puede llegar a entender como tal. De su retorno rockero en 2018 aquí pasamos a canciones donde el baño de sintetizadores es total, a veces casi a lo New Order de tiempos medios y cánticos más nostálgicos.

Descubrimos esa variante en el golpeteo sintetizado con Pad de un inicio desconcertante para quien va a escuchar a los Pumpkins en “The color of love”. Cabe decir que, a su vez, supone cierta adicción musical abierta y colorida. “Confessions of a dopamine addict” rebaja el ritmo que no el tipo de sonido, pero sentimos esa emocionalidad de antaño bañada por el nuevo flujo musical modernizado.

Llama poderosamente la atención que, aunque los sintetizadores y sonidos bailables pueden prestarse repetitivos en un álbum en el que abundan a lo largo de sus veinte temas, sean capaces de contagiarte y meterte en esta fiesta melancólica, que destapa canciones en las que olvidamos casi los instrumentos rockeros, para dar paso a la energía actualizada en cortes como “Birch grove”, Ramona”, the hidden sun”,”starrcraft” o “Adrennalynne”. También nos lanzamos a abrazar fórmulas que como en “Cyr”, hiper movida o “Purple blood”, de estribillo emocionante, se acercan sin rubor al modelo Depeche mode.

Vamos pasando por un disco en el que puede que muchos temas se presenten similares en concepto, si bien funcionan por sí solos, amén de ese brillo electrónico que saboreamos en “Save your tears” a los cambios que vemos en un corte como “Haunted” donde rebajan los tempos para ahondar en esa electrónica más pausada. El resultado es el de habernos movido por un álbum que ofrece hits e himnos pop que contagian, que no desvían ni un momento la fórmula sintetizada y que, una de dos, o abrazas o das la espalda si lo que buscas es el rock de aquellos Pumpkins noventeros. Tú decides.

Miguel Rivera

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7/10Score

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