Damiano David «FUNNY little FEARS»

Sony Music

Tenían Måneskin ese aurea propia del glam rock de los 80 en pleno siglo XXI con cuatro artistazos sobre el escenario y un vocalista, Damiano David, que no hacía más que exprimir esa esencia canalla, rebelde y exuberante a la par que sexual de un rock aguerrido y presencial.

Ahora, el vocalista italiano, sigue los pasos de muchos otros que, aupado por el éxito de su banda, recordemos ese galardón en Eurovisión que nos lleva hasta hoy, presenta su nueva carrera en solitario.

Damiano nos trae su deburt «FUNNY little FEARS» que, al revés que con su banda, tiene camino por recorrer para encontrar su verdadera esencia y personalidad. Dicho esto, el italiano de aleja del rock para bucear en el pop y baladas vulnerables y enamoradizas, algo de superficialidad y una ex que navega en muchas de sus historias como recuerdo.

Su lado más vulnerable, sensual que no sexual y mucho menos rebelde es el que encontramos en un disco de catorce canciones que tratan de dar por momentos con su verdadero sello, a veces encontrándose y otras dejando el interrogante de si lo escucharemos definitivamente en un segundo trabajo.

Del maquillaje glam al estilo pop bailable, «Voices» o «Zombi Lady» dejan ver esa esencia que bien podría manejar Harry Styles, porque hay mucho de eso en el disco. Hay estribillos facilones y limpios, pianos, sintes y cierta homogeneidad mientras en otros cortes abrazamos su parte más sentimental, que hacen sea un álbum de radiofórmula y TikTok, especialmente para verano como lo son canciones virales a lo «Born with a broken heart» o «Tango».

«Next summer» o «Sick of Myself» dejan ver esa continuidad confesional que marca el disco, synth pop dibujado en «Solitude» a lo delicado de «The Bruise» junto a Suki Waterhouse, para oscurecer su sonido en una extraña «Tangerine»,

Dejando de lado el rock, adentrándose en pasajes personales, baladas y ciertos momentos de gloria bailable, Damiano David encuentra un tono al que le falta pulir algunas cosas para dotar de mayor personalidad a un trabajo que, en cualquier caso, seguirá incrementando su nombre, ahora en solitario.

Miguel Rivera