Mushroom Pillow
En esta vida actual en la que todo es efímero, no lo es menos la música, esa que llega en forma de infinitos singles y discos cada viernes como quien lanza piedras al agua.
Teresa y Marina, las hermanas Iñesta, han querido tomarse su tiempo para celebrar algo como es grabar un disco y poner el mimo que merece. Así llegamos a «201» un álbum que consolida algo que ya sabíamos, que estas dos artistas gallegas han forjado una de las bandas independientes más atractivas de los últimos años.
Cuánto se agradece, en este mar musical muchas veces sin alma o personalidad, que ellas dos hayan querido regalarnos una música que bebe de los noventa, que han aderezado también de un sonido actual y una introspección de letras cuidadas y cierta aurea nostálgica para dos jóvenes con atisbos melancólicos que sirven de conjunto fabuloso.
Con su anterior EP «Entre todas lo arreglamos Volumen 2» elevaron el nivel con figuras como Shego, Rufus T. Firefly y Tulsa, habiendo lanzado en 2023 una más que atractiva carta de presentación.
Con «201» la banda se consolida y llama a las puertas de todo festival y sala que se precie, porque estamos ante uno de los mejores trabajos del año que termina, menudo regalo navideño chicas.
Es este disco de 30 minutos un golpe directo que bebe de lo emocional, del rock más vivo, donde no se esconden las guitarras y sus voces funcionan a la perfección para llenar de fuerza, melancolía, sensibilidad y garra sus canciones.
Hay en este trabajo sentimiento y hastío generacional también, donde lo eléctrico sale a relucir con intensidad. Un disco que mira a los 90 como en «Otro día será», donde volvemos al inicio de esta crítica, lo efímero por lo frenético de una vida que quizás no era la que esperábamos.
«El sueño dura una semana» plasma la personalidad tan destacable de Repiom, fragilidad y buen gusto en una progresión musical que va cogiendo intensidad, tanta como lo que significa al amor. Pasamos por la bonita «Cerrar los ojos» con piano de inicio y Teresa abrazándonos vocalmente. La melodía va ganando y ese in crescendo funciona cuando saltan las guitarras. Hay momentos dulces como «Me sabe a poco», un tema más contenido sobre una relación desigual, y encontramos esa melancolía que impregnan las Iñesta a toda su música, en uno de los cortes más emocionales del álbum.
Y qué decir con uno de los temas más descarnados, «X», un tiro en la frente donde las cántabras suenan brutales, es un punch de rock alternativo que rasga las vestiduras de bandas más consolidadas por el talento y calidad que desbordan las hermanas.
Y qué mejor que ir cerrado con un corte más profundo como «Columnas», demostrando que se puede hacer un álbum homogéneo, sin caer en la monotonía, con cada canción tomando su propio camino, el del inconformismo musical.
«201» es el regalo que necesitábamos en lo musical para finalizar el año, para una banda que no solo suena tremenda en disco y es que en directo son un cañón emocional que, con estas nuevas canciones, va a ganar muchos enteros. Apunten, REPION, así, en mayúsculas.






