RUFUS T. FIREFLY

ACEPTARSE A UNO MISMO

El grupo Rufus T. Firefly vuelve con «El largo mañana» un disco con el que buscan otro sonido, mirando fijamente a los años 70 pero sin perder un ápice de identidad. Intensidad en un álbum de aceptación, esa de la que hablamos con Víctor Cabezuelo y Julia Martín-Maestro de forma clara y sincera. Del «juego» de las plataformas de streaming, de aceptar lo que tienes y nunca tendrás o de la incertidumbre de no poder plantearte unos mínimos en la vida, son algunos de los temas que tocamos mientras buceamos en la música.

¿Cuál es «El largo mañana» para vosotros, qué significado tiene?

Víctor: Este disco tiene que ver mucho con la aceptación del momento en el que te encuentras en tu vida. Eso puede venir con cosas buenas y malas, lo que queríamos expresar era ese momento en que consigues aceptar dónde estás, lo que tienes y lo que nunca tendrás y saber aceptarlo. Es entonces cuando se abre el horizonte, levantas la cabeza después de tenerla agachada durante meses, miras adelante y tienes un camino que recorrer que no sabes lo que va a traer, pero al menos tienes la oportunidad de hacerlo, empezar a caminar con lo que tienes.

Esa aceptación ¿es buena o mala?

Víctor: Yo creo que la aceptación siempre es buena y necesaria para seguir avanzando. No hay que verlo como una resignación de lo que no vas a ser, voy a centrarme en cosas que sí  voy a hacer y no perder energías en lo otro. Muchas veces, sin darnos cuenta tenemos sueños o inquietudes absurdas y perdemos el tiempo en perseguir algo que no sabemos ni lo que es, quitándonos la atención y no dejando disfrutar. Para mi la aceptación es muy importante y necesaria.

El disco en sí tiene el sonido de Rufus pero hay un cambio mirando a los años 70, ¿con esto se pierden en el camino seguidores y se añáden otros?

Julia: Cuando terminamos “Magnolia” y “Loto” sí teníamos claro que queríamos cambiar, pero en principio sin saber dónde queríamos ir ni qué camino tomar. Empapándonos después de mucha música nos dimos cuenta que la época del soul de los 70 y esa creación un poco olvidada era un buen punto de partida del que tirar, y vimos cómo adaptar lo que queríamos hacer a nuestra personalidad y forma de trabajo.

Víctor: Hay gente a la que le gusta y otra que no, pero es algo que nos lleva pasando desde el primer disco, de cuando cambiamos de inglés a castellano, siempre ha ocurrido, incluso renegando de algunos de nuestros discos y luego ha vuelto a ellos entendiendo lo que queríamos hacer.

Para mi si te subes al escenario, haces un disco y en general te dedicas al arte debes ser muy honesto, no hacerlo por vender entradas. Estábamos cansado de usar los mismos trucos y recursos, fue una etapa preciosa que ha permitido estemos aquí pero por honestidad había que poner fin a esa etapa, y encontrar algo que nos emocionara y que sintiéramos que aportábamos algo, que la gente que lo viera sintiera a gente disfrutando en el escenario, y eso es lo que estamos haciendo. Es un momento muy bonito para la banda y me gustaría que todo el mundo lo entendiera.

Iris Banegas

Ponías un tuit que en un día de venta de vinilos consigues más que con el streaming en diez años, con el streaming ¿dónde vamos?

Víctor: Mira, había un porcentaje muy claro que el 90% de ingresos de Spotify se lo lleva como un 3% de artistas, los top. Si tu sacas el disco y ese día tienes 50 reproducciones de una canción, Spotify es de puta madre porque te pones a sumar es dinero rápido. Lo que pasa es que las compañías que mueven la música tienen al menos uno de esos grandes artistas, y como van generando un dinero hace esto mucho más rentable que la piratería, porque no tiene gastos superfluos y por eso está aceptado. La gran industria es la que marca cómo se escucha música y como no está afectada de la manera que pasaba antes con la piratería le vale, pero ese esquema para el 98% del resto no funciona.

El streaming es un milagro, pero para mi se ha hecho imprescindible y ese es el problema,  de no estar ahí no existes, y lo que ocurre es que no hay otra fórmula. Las plataformas se escudan en que son solo una herramienta, que nadie te obliga, pero no hay nada negociado, las grandes industrias han hecho la guerra por su cuenta salvándose ellos.

A nivel de usuario tienen buena imagen.

Víctor: Claro, es muy cómodo, el problema es que tenían que haber pensado el precio porque pagas 9’99€ y ahora cómo dices el mes que viene que no son 9€, que pasa a ser 50€, aunque tengas toda la música en el momento, ahora cambiar las cosas es complicado. Me pregunto por qué se ha aceptado esto, cuándo y la razón. Si fueras al cine y dijeras a una productora «metemos todas las películas que tengáis y hagáis por 9€ en Netflix a partir de ahora» ¿qué ocurriría? Que te van a mandar a tomar por culo: «Si quieres mi película en Netflix me pagas este dineral», quizás habría que hacer que las plataformas compraran discos y que no todo estuviera ahí, pero la historia es que es una utopía porque has cruzado la línea y date por jodido. La otra opción es que paguen más a los artistas, pero con 9,99€ no da para mucho más, es una pescadilla que se muerde la cola.

Aquí el artista es el que menos importa, y casi tienes la sensación de tener que estar agradecidos por la limosna que te dejan, incluso muchos compañeros te dicen “es mejor que nada” cuando estás regalando tu creación. La idea era guay y es genial tener toda la música del mundo, pero hay cosas que no se pensaron y eso jode, ninguna plataforma hace autocrítica y piensa en la música de verdad.

Iris Banegas

De ahí también a apostar por diseños y formatos como el vinilo.

Víctor: Es una forma de no ponerlo tan fácil a las plataformas y de crear cierta expectación. En la música está bien tener que currártelo un poquito para escuchar algo, incluso me parece bien que alguien que se ha pillado un vinilo nuevo lo pase a audio para dejárselo a un colega, incluso ese gesto requiere un poco de esfuerzo, ahí la música está viva, hay movimiento, comunidad y van a apreciar más un disco.

El disco se retrasó por la pandemia.

Víctor: Sí, íbamos a grabarlo con otro productor en abril o mayo de 2020 pero con la pandemia se cayó todo lo que tenían Manuel Cabezalí y Dani y pudimos hacer el disco con ellos, pero retrasándose un año. El disco cambió por completo durante la pandemia, nos fuimos pasando nuevas ideas, escuchando mucha música y transformando las demos, la pandemia nos condicionó en todo el proceso.

¿Condiciona en negativo, positivo o neutro en cuanto a las canciones?

Víctor: Tuvimos claro que no queríamos hacer un disco sobre la pandemia, la idea era huir de todo eso y mostrar la esperanza de lo que podría llegar. El contexto es el que ha sido, no quiero hablar si ha sido positivo o negativo porque se ha dado así y punto.

Me parece que la pandemia no ha traído nada positivo a nadie, otra cosa es como tu quieras enfocarlo. En ningún momento he sentido que estaba aprovechando el tiempo ni de que me haya venido bien parar aunque tuviera una vida ajetreada, pero la idea era no hacer un disco negativo. Tenía también una necesidad de aportar cierta esperanza en un ambiente tan oscuro, donde las relaciones humanas van a peor y cada vez está todo más polarizado, y lleno de odio, quería mostrar lo contrario. Al final nos perdemos en el ataque y la indignación, queríamos mostrar el otro lado con fuerza e ilusión, diciendo que hay belleza y esperanza y hemos de luchar por ella.

Vosotros que sois treintañeros, hay mucha crítica social ahora tratada en series o películas desde una perspectiva en la que no se ha llegado a lo que nos vendieron, como una decepción interna por no haber alcanzado unas “metas”.

Julia: Yo últimamente pienso bastante en eso, me jode más tener la sensación de no ser feliz no realmente porque tu quieras esas cosas, es porque te han impuesto que tienes que tenerlas. Si tu eres una mujer y no eres madre te han dicho que nunca te realizas, y pienso en esas cosas pero creo que un hijo viene cuando tiene que venir si quieres, como puede ser una casa, casarse o tener pareja. Puede venir en un momento de tu vida en que no tengas un puto duro y consigas sacarlo adelante, y te hayan vendido la moto que para conseguir esto no puedes conseguir otras cosas y llegar al otro paso. Todo es así en la vida, y más que frustrar me hace reflexionar mucho sobre cómo somos y queremos evolucionar pensando así, que es imposible.

Víctor: A mi sí me frustra, porque hablo de unos básicos como tener una casa con una habitación con unos sintetizadores, «nos vendieron toda la música del mundo por 9,99€«. A mi eso me crea frustración, no poder tener perspectivas, sin tener que vivir siempre con la incertidumbre si me tengo que ir a otra casa dentro de un mes, no poder plantearte un proyecto vital o familiar porque es inviable en esta situación, pensaba que estaría a estas alturas un poquito resuelto y no es que no lo esté, es que está a años luz.

A la hora de los directos, ¿cómo veis el año 2022?

Víctor: Hay que verlo con optimismo, pero si hablamos personalmente no será un año malo y podremos tocar, pero va a ser un año de mierda en general para la música, de otra manera que el año pasado pero será un año en el que solo van a tocar los grupos grandes y los que pueden permitírselo. Si ves los carteles de los festivales está pasando que hay ciertos grupos que están en todos, y si ves los promotores son los mismos, los grandes. La casa se está construyendo por el tejado, en lugar de intentar mantener una industria o defender un movimiento está tirando cada uno por su lado y lo podrán hacer los que más pasta tengan, es un poco que se salve quien pueda y eso es una mierda para la música.

Miguel Rivera