Machine Gun Kelly «Tickets to my downfall»

MACHINE GUN KELLY – «Tickets to my downfall»

Interscope

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Las décadas pasan pero el éxito generacional del punk pop sigue intacto. Es curioso que artistas como MGK se atrevan a acercarse a dicho género sin ser lo suyo, y más aun que el resultado sea satisfactorio y algo diferente para un estilo que peca siempre de poco original. El rapero, conocido en el papel cuché y redes por ser novio ahora de Megan Fox, es una de las revelaciones musicales, más talluditas si lo comparamos con artistas como Yungblud, pero capaces de enganchar a mucho tipo de público.

Se aleja de su género para atreverse con otro que bien conoce su amigo Travis Barker, con el que ha colaborado varias veces, dando como resultado «Tickets to my downfall». Es de agradecer, en un año tan jodido, que haya músicos capaces de crear música sin más atisbo que pasárselo bien y, de paso, hacerlo pasar bien. Si hubiera salido en verano, seguro que más de uno lo hubiera disfrutado mucho más en la playa, porque lo que tenemos escuchando temas de la frescura comercial de «kiss kiss» o «drunk face» es brío melódico, guitarrero y sencillo para forjar estribillos sumamente contagiosos, al estilo All Time Low o Blink 182.

MGK destaca por su buena voz, que amolda perfectamente al estilo americano y veraniego de esas canciones que hablan de relaciones, ex parejas, verano, playa y fiestas. Hay variedad, como la que presta un inicio de acordes acústicos «tittle track» y que pronto se convierte en en uno de los cortes más punkeros, que podrían firmar Bad Religion o Green Day. «Bloody valentine» es ese sencillo pop rock que anticipó muy de la línea de la banda de Barker o Sum 41, vibrante para llegar a esa parte central de salto festivo, que se clava y gira en tu cabeza sin demasiadas pretensiones pero de resultado notable.

El disco cuenta con colaboraciones más que acertadas, de ahí uno de los mejores temas del álbum «forget me too» el amor y las relaciones como temática en una «comunión» vocal con Halsey que bordan juntos, muy al estilo de la mejor versión de Avril Lavigne en un corte enérgico, pegadizo y muy melódico.

Se repiten elementos pero aun así hay guindas en un pastel diferente. Pop rock fácil con Trippie Redd en «all i know» para brillar nuevamente en un corte con samplers junto a blackbear «My ex’s best friend», quien ya colaboró también en «Monster» de otras estrellas en esto, All Time Low.

«Tickets to my downfall» no inventa nada, pero sobresale en un estilo muy trillado, con notas muy frescas donde MGK realiza una transición del rap al punk pop más que acertada, mainstream pero con gusto, y eso es digno de destacar.

Miguel Rivera

 

 

 

 

 

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