RADIOHEAD

Movistar Arena, Madrid

05/11/2025

Radiohead (re)conquista el Movistar Arena con una nueva lección musical

Bajé la tapa del portátil y salí a la calle corriendo a coger el primer transporte que me llevara a Goya. El día mostraba la misma paleta de color que la portada de A Moon Shaped Pool y el olor a tormenta presagiaba una noche madrileña que podría haber sido compuesta perfectamente por Thom Yorke.

Quién sabe si es la última previa de concierto en casa de Carlos, que vive a dos pasos del Wizink -o Movistar Arena, como lo quieras llamar-. Así que toca disfrutarla como la última que puede que sea. Gracias por esos ratos. Marcos y Ramona vienen de Austria solo para el concierto, les echaba de menos. Los demás estamos más nerviosos que de costumbre, cosa que no se cura con cerveza, pero qué sé yo, no encontramos un remedio mejor. Tampoco lo buscamos.

2 + 2 = 5 de noviembre de 2025

Radiohead obliga a liturgia, es de esos grupos místicos, qué te voy a contar a ti que has decidido entrar a leer esto: «que nadie me diga absolutamente nada del set de ayer», «no, yo voy a entrar antes, dicen que a las 19:30h apagan las luces»«¿a dónde vais a la cola ahora con la que está cayendo?», «a mí me dan igual las luces, quiero verlo cerca» …

Si conoces a Radiohead no te tengo que explicar nada. Y si no les conoces, no tengo forma de explicarte lo que son y lo que significan. Pero sin embargo aquí estoy, intentando explicar lo que son 2 + 2 sin saber cómo; menos mal que ellos lo tienen tan claro que antes de que quisiera darme cuenta, antes de las 20:30h estipuladas como inicio del concierto, ya irrumpía precisamente ese 2 + 2 = 5 (primer opener desde 2004), que me cogió todavía estudiando visualmente la colocación de los altavoces para intentar dar con la mejor zona sonora posible. (Consejito: Buscad altavoces que os impacten frontalmente o la vieja confiable de colocarse cerca de la mesa de sonido).

Para cuando ya tenía mi sitio predilecto de la pista, a unos 12 metros de una imponente plataforma que juega con la mente, visión e ilusión de los presentes, ya resonaba The Bends, por primera vez en Madrid, tras no haber sonado el día anterior. De seguido, otras dos inéditas en Madrid, patrocinadas por In Rainbows, Jigsaw Falling Into Place, que no sonaba desde 2009 y que elevó varios niveles la introspección de los allí presentes, y All I Need, pura oscuridad sentimental que creo que ya no voy a recordar de otra manera que con la voz de Carlos por encima.

Pero, el momento que me cogió y me colocó en el lugar idóneo para lo que quedaba de concierto, fue el ritmo vertiginoso que imprimió desde el primer acorde Ful Stop, tema superlativo que se convierte en una experiencia supraterrenal en el momento en el que Thom Yorke y los suyos la interpretan en directo. Viaje directo al corazón de la banda. Cerrar los ojos y sentir cómo el bajo te atraviesa y cómo tus párpados dejan pasar ilusiones de luz y color que te transportan directamente a Mondo, cuando Mondo molaba, ya sabes. Qué seis minutos. Pocos. Muy pocos. 

Nude, inesperada y de nuevo inédita en el tour, apareció como un arcoíris bajo la tormenta nocturna que había supuesto Ful Stop. El bajo de Colin parece todo lo necesario para hacernos oscilar de un lado a otro mientras Thom hace eso de utilizar la voz como un instrumento más para llenar el lugar con esa energía de agradable melancolía que parecía la antesala perfecta a uno de los momentos del concierto: Reckoner. Vaya, otro tour debut. Lo mismo no soy muy objetivo, es la canción favorita de un gran amigo y la vi abrazado a él. No he venido aquí a ser objetivo, te diré. 

El clímax alcanzado llegado a este punto ya me colocaba en una situación de esas que identificas como distintas y especiales. No es lo que ves o escuchas, es lo que sientes, y la trascendentalidad del momento. El echar de menos al amigo que sabes que está más adelante disfrutándolo como un niño pequeño, el acordarte de tu novia y echarla de menos ahí contigo en ese momento y lugar… Airbag servía de banda sonora de mi vida en mi cabeza, otra que no había sonado la noche anterior, la distorsión de la guitarra y su insistente bajo daban la bienvenida a OK Computer a la fiesta.

El loop instrumental -a mi juicio uno de los más elegantes de la discografía de estos locos- de Separator, la primera, y la última, de The King of Limbs en esta misa, entró para allanar el camino al momento Kid A de la noche: Pyramid Song -otra inédita y algo inesperada-, ésta tocada al piano por el líder de la banda convirtiendo el lugar en un santuario silencioso, You and Whose Army, que vino a continuar esa dinámica hasta su clímax final, ideal para terminar el paseo por Kid A: no podía faltar Idioteque.

Escuché a un cabronazo decir «odio esta canción, me voy a mear». Me reí, la música tiene estas cosas. Puede que no hubiera otra canción que me apeteciese más que esa, y esta persona, evidentemente, a los hechos me remito, todo lo contrario. Y probablemente estábamos allí igual de felices. Si me preguntan: una obscenidad inexplicable. Como decía, no hemos venido aquí a ser objetivos, tengo debilidad por ese loop, por su dureza, por su oscuridad, y por ese llanto escondido entre tanta obra de arte de la música electrónica.

A partir de este momento entrábamos en la recta final del set pre bis: «¡Bodysnatchers!», escuché a Irene justo al segundo después de escuchar el primer acorde de guitarra. Serán frikis, se las saben absolutamente todas al primer sonido, siempre me ha gustado Radiohead, pero nunca he sido de los litúrgicos -creo que esto cambió ayer en el momento que escuché Ful Stop, pero bueno-. Por primera vez en la noche encadenaban 3 temas que sí habían sonado el día anterior.

La racha de repetición acababa de terminar, eso sí, inédita desde 2009, (Nice Dream) con el bueno de Thom a la acústica, y con todos nosotros con la lagrimita llamando a la puerta hasta que deja de hacerlo gracias al buen hacer de Jonny con la eléctrica. Nice Dream, Radiohead, nice dream. Aquí recuerdo darles las gracias. Darles las gracias por estar a 12 metros de ellos y literalmente no tocarme con nadie mientras disfruto de la música. Gracias por la elección de aforo y por pensar en la experiencia en pista antes que en la caja. Gracias.

Dando las gracias casi se me pasa la vuelta a Hail to the Thief: There, There y Myxomatosis, esta última inédita en Madrid y con ese sinte tan característico como oscuro que llenó el Movistar Arena y lo dejó a punto de caramelo para dos perfectas elecciones pre bis: dos tour debouts, qué raro. Exit Music (For a Film), bajando pulsaciones y aumentando absolutamente todo lo demás; qué preciosidad de canción y qué barbaridad de intérprete es Thom Yorke. Podéis probar a sustituirla en la escena final del club de la lucha por Where is my mind de Pixies. Yo no lo he hecho, pero seguro que queda guapo.

Street Spirit (Fade Out), sirvió de fade out hacia el bis, pero no sin antes caerme como un rayo encima, con sensibilidad y violencia a partes iguales. Con esa vocal desgarradora a la vez que esperanzadora. No sé explicarlo, pero el sentimiento primitivo predominante en ese momento fue el de descojonarme de lo ridículamente potente que se volvió cada instante en el que Thom Yorke caía una y otra vez en ese agónico «again» al término de cada línea del estribillo. Sublime. 

La traca final

Teatrillo. Nos vamos. Volvemos. Más os valía, cabrones. ¿Te imaginas que no? Yo no. ¿Te imaginas que tocan Creep? Yo no.

La traca final empezó con Let Down, que también me produjo un cierto descojone. De incredulidad. De incomprensión de la magnitud de lo que tenía delante. Absolutamente mágico. Llegado ese momento ya no podía estar más rendido a los pies de los de Abingdon.

Encima el público inició un tímido cumpleaños feliz a Jonny que se convirtió repentinamente en música para los oídos de todos cuando escuchamos un «Happy birthday to you» interpretado por la banda, que decidió seguir la iniciativa del público. El feliz cumpleaños más inesperado posible. No hubiera dicho que esta panda de genios e inadaptados supieran siquiera cuál era el cumpleaños de cada uno de los otros. 

Weird Fishes/Arpeggi -te echábamos de menos In Rainbows-, ¿puedes ser más bonita? Que ayer difícil. Esa batería ágil, esa cuerda triste, esa voz llena de mensaje y notas musicales. Qué te digo si me das ganas de llorar. Ya me da todo igual. Planet Telex -inédita desde 2017- resuena como la banda sonora de la vida de todos los que estábamos allí, electrónica y eléctrica: noventera «as hell». Present Tense, idónea para navegar el presente de un momento irrepetible a través de sus texturas sintetizadas y su acústica emocional.

The Daily Mail casi sonaba a despedida, su in crescendo nos hacía temer que el final estaba cerca. Épico, como Paranoid Android, que nos abrió la puerta al verdadero final. La tensión en el ambiente. Estaba claro que sólo quedaba una. Llevábamos 6 temas de bis y la siguiente era la definitiva.

Supongo que alguien pensó que lo mismo era Creep. A ver, qué te digo, ¿hubiera estado guapo? Sí, pero Radiohead tenía otros planes y quién seré yo para cuestionarlos.

Los primeros sonidos de Sit Down. Stand Up. hacían presagiar que teníamos el cierre definido, pero un viraje inesperado convirtió Sit Down. Stand Up. en Everything in Its Right Place y, personalmente, me dieron uno de los mejores cierres que he vivido en ese recinto, y no han sido pocos. Qué os cuento de este tema y de cómo sonaron los primeros acordes cayendo sobre la pista como si estuviera cayendo el mundo justo antes de darnos cuenta de que cómo no, todo estaba en su maldito lugar. 

Casi dos tercios del concierto inéditos respecto al día anterior, una fiesta pagana y religiosa al mismo tiempo que todos abandonamos entre incredulidad y la sensación de que teníamos mucho que asimilar… La casa de Carlos pasó a ser el post de siempre -probablemente el último-, lugar de intercambio de impresiones y sensaciones, comentarios del setlist, alabanzas a la magia terrenal que supone presenciar algo así y, sobre todo, mucho amor por haberlo compartido una vez más. 

Hemos empezado diciendo que no podíamos explicar Radiohead, pero aún así he intentado explicar lo que fue ayer, atrevido probablemente. Todos los medios contaron el concierto del martes. Pero es que este fue distinto, y fue el mío, y tenía que contarlo. Así que, gracias por vivirlo conmigo a través de estas líneas. Nos vemos por las pistas de Madrid.

Texto: nodresscode