LEIVA

Movistar Arena, Madrid

21/06/2025

Hay cierta liturgia ya con respecto a Leiva, uno de los artistas que más he podido ver, ya no solo en solitario, también ocurrió algo parecido cuando en un año que no recuerdo tuve la suerte de ver varias veces a Pereza, tanto en el Campo de las Naciones, teloneando nada menos que a una jovencísima estrella llamada Avril Lavigne como haciendo varios Aqualungs.

Con el de Alameda de Osuna he tenido también la suerte de vivir diversas etapas en vivo, en particular desde su gran disco «Monstruos», para acercarme en numerosas ocasiones y con distintos álbumes «Nuclear» o con la gira «Cuando te muerdes el labio», antes de pandemia a otros tiempos posteriores como Santander Music 2022 o nuevos en el WiZink Center, recinto ahora renombrado como Movistar Arena que ya es prácticamente su casa. Anoche volvía a ser la de todos para disfrutar de su maravilloso tour «Gigante».

Tenía Leiva uno de los repertorios más sólidos de la escena nacional pero ahora se ha hecho más grande si cabe con esa obra enriquecedora y brillante que recoge la estrella interpretativa y compositiva que es.

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CUIDADA ESCENOGRAFÍA CON MILIMÉTRICA EJECUCIÓN MUSICAL

Ya conocemos el cuidado de una escenografía en sus directos que acompañan con estilo y magia a unas canciones, 22 en total, que desde su comienzo hasta el final convierten Movistar Arena en una verdadera fiesta. Pocos son capaces de conseguir que su público cante todas y cada una de sus canciones, en un recorrido musical por diversas etapas, con sus grandes canciones de siempre y los regalos musicales del nuevo álbum.

Un juego inmenso de focos por todo el escenario, las pantallas laterales verticales y una redondeada que hace el juego visual de frente sirven para un tremendo recorrido musical en el que él es el comandante en jefe, humilde, cercano y sincero. Es un repertorio en forma de destrucción masiva «Bajo presión», donde el comienzo nos revuelve con «La lluvia en los zapatos» y «Gigante». Una triada donde las voces de las más de 15.000 personas suenan a unísono, entre móviles y aplausos.

Hay un aullido entre los «Lobos», que deja ver la esencia más rockera del de Alameda y nos golpea de forma «Terriblemente cruel», para descender a un mundo con «Superpoderes».

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Es momento de saludar y de agradecer, porque en eso Leiva nunca escatima: «Joder, qué buena onda» comenta, reconociendo que ha estado tiempo retirado por un problema en sus cuestas vocales por el que sometió a una operación reciente: «He pasado muchos meses sin voz». Parece mentira ante lo que ocurría ante nuestros ojos y reconociendo que al subir las escaleras del escenario recuerda, «este es mi sitio».

Todo un acto de «Sincericidio», tanto como reconocer que es consciente el esfuerzo que supone pagar una entrada, agradeciendo por ello a todos con un regalo como «Breaking bad» para trasladarnos después, en esos cambios de ritmo tan acertados, a un «Ángulo muerto» con el que saca a relucir su vena más «sabinera»:

La fiesta es total, BUEN momento para «Cortar por la línea de puntos» antes de pedir, por favor, un ratito de silencio, tan solo poco más de tres minutos en el que atraparnos en la oscuridad del recinto mientras solicita que los móviles permanezcan en el bolsillo para disfrutar como debe (y no recordamos) de la música, en silencio y con toda nuestra atención para tener con él un «Vis a vis» realmente emocionante.

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Pocos artistas consiguen que un recinto como el Movistar Arena al completo respete la petición y no haya ni una sola pantalla más que la del escenario iluminando a un artista que empieza con la guitarra, nos introduce en su particular vis a vis musical en el que al final entra toda la banda. Podrás verlo y escucharlo las veces que sea que seguirá emocionando un acto así de otros tiempos.

Y claro, tras un momento tan solemne de respeto y calma, el baile de la infalible «La llamada», para adentrarnos en un terreno de Pereza en el que me pregunto si sigue siendo necesario extraer cuatro temas de la banda, tres de ellos seguidos «Como lo tienes tú», «Estrella polar» y «Lady Madrid». Con un repertorio en solitario tan abrumador y gigante, entiendo que, y dada la acogida, acrecienta su directo, pero es cierto que Leiva tiene ya un set tan grande que incluso no pasaría nada si recortara dicho toque nostálgico, e incluso no cerrara con «Princesas» un concierto.

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En cualquier caso, y como no podría ser de otra manera, locura total en el Movistar Arena a golpe de voces y gritos, en lo que es sin duda el reflejo de un músico a todas luces inmensamente generacional.

Y claro, una parada para atacar con tres ganchos musicales, la «Caída libre» que aun sin Rober es canela en rama de profundidad lírica infinita, el rock invencible que te pode darlo todo «Como si fueras a morir mañana» y convertirnos al final en unas «Princesas» de un cuento musical al que Leiva siempre pone el mejor «colorín colorado» que puede uno imaginar.

Primera de dos noches en Madrid en la que ya es su segunda casa, un Movistar Arena que, igual en un futuro, podría acoger el nombre del artista como si de un gran deportista (musical) se tratara. Un concierto «Gigante».

Texto: Miguel Rivera