19/03/2026
Sala Changó, Madrid
Las decisiones marcan nuestros caminos y, en el caso de un artista, ocurre igual, algo que podríamos decir ha ocurrido con Nat Simons, esa artista madrileña que, habiendo bebido del rock setentero de tinte americano, decidía acertadamente lanzarse por completo al castellano para interpretar.
Aunque Nat demostró ser una artista de nivel en el idioma anglosajón, más teniendo en cuenta la cuna musical de la que bebe, la cantante, compositora y guitarrista sorprendió a todos en 2021 con su gran trabajo «Felina», que iría acompañado después de una nueva vuelta de tuerca con grandes colaboraciones femeninas. El caso es que esa decisión se tornó en una gran gira de más de dos años y todo un reconocimiento, ese que se consolida ahora en «Pregúntale a Sarah Connor».
Con este álbum, la artista de rock pulido, enérgico y cálido por momentos adereza su figura musical para encumbrarse como una de las mejores artistas del momento. Estilo, concepto visual y unas formas sobre el escenario que ya demostró en su anterior tour para asentar ahora con una nueva gira y planteamiento con el que brillar con las nuevas composiciones, grabadas en Nashville por cierto.
ROCK SETENTERO DE NOSTALGIA Y BRILLO
Un lookazo y una voz brillante para acariciar unas composiciones que se mueven entre la energía, la nostalgia y la emoción, donde la esencia americana que la rodea se nota de principio a fin, rock limpio en castellano vibrante.
Como si de una actriz se tratara, Nat maneja la música y lo visual con indudable talento y generosidad, la del rock bien trabajado y temas mayúsculos de un álbum que vuelve más grandilocuente en vivo.
La artista se viene arriba gracias buen recibimiento de las nuevas canciones en las que se apoya, todo junto a una banda bien equilibrada y engrasada para ofrecer esa vena rock que muchos creíamos haber perdido. Pero no, Nat Simons se ha encargado de encumbrar la nostalgia rockera, algunos aires country sumamente pulidos y un indudable gusto por las melodías y estribillos contagiosos.
Es así como la sala Changó servía de escaparate musical en Madrid para el músculo rockero de Nat y los suyos, esos seis músicos entre los que se encuentra su productor y guitarrista Álex Muñoz junto a varios invitados.
Nat recupera la forma de entender el rock de antaño, con las canciones como protagonistas, y la sencillez en lo visual para atender a sus grandes compañeros de viaje, nada menos que siete sobre el escenario (a los que se van sumando otros a lo largo del directo) que dejan ver su buena sintonía en todo momento, cada uno centrado en lo suyo pero sonando al unísono como conjunto.
Es Nat una guerrera del rock que poco a poco va entrando en calor junto al público, expectante en un inicio con la sintonía de Terminator con la que abrazar de pronto la nostalgia peliculera de «Delorean», ese sencillo que nos lleva en volandas a otra época, la de la orfebrería del rock melódica mientras no titubea a la hora de brindar su presencia más contundente, la del sonido musculoso que maneja en sus «Llamas de dragón», un punch musical en vivo en toda regla.
Hay magia en sus partes más emocionales como «Haces que mi mundo sea mejor» o su majestuosa «Nieve en el desierto» que aun sin Depedro nos sabe a gloria.
Agradecida en todo momento ante la inmensa entrada en Changó, la artista recuerda algunos temas de «Felinas», otro disco para la posteridad con clásicos ya como «Déjalo ser» o ese recorrido estupendo por la nostalgia del rock de «La noche es… (because the night)» en su particular guiño a Patti Smith o el incendiario «Llámame» (Call me)» de Blondie, que sobre el escenario escupe ritmo y energía.
Hay buen rollo en un concierto de Nat Simons gracias también a la humildad de su proyecto y persona, en una fiesta en la que en todo momento se brinda por la palabra rock, donde disfrutamos del «Macabro plan» que nos tenía preparado, emocionante también en «Efímero» y regalándose invitados como José Lapido de 091 o de un clásico como Pablo Perea de La Trampa para interpretar su estupenda «Alain delon» con el saxo de Dani Herrero aportando esa mezcla sexy y canalla.
Y en ese toque festivo de invitados, qué mejor que saltar al ritmo del que ya es todo un hit, seguramente su mejor canción del álbum como «Especie en extinción», llevando a cantar al respetable en una recta final en la que también había tiempo para la preciosa «Más que a todo lo demás» donde sumar a tres violinistas para encumbrar un concierto de casi dos horas de buen rock and roll entendido como antaño e interpretado mejor si cabe.
Nat Simons es, por derecho propio, esa gran estrella que se sigue puliendo y creciendo sobre las tablas. No hace falta Preguntarle a A Sarah Connor para entenderlo, solo hay que verlo.
Texto y fotos: Miguel Rivera











