Noches del Botánico, Madrid
05/07/2026
Con más de 30 años de historia a la espalda, la mítica banda Garbage anunciaba meses atrás que este año harían su último tour a gran escala. Convertido en un referente del rock alternativo de los 90, Shirley Manson y compañía sumaban varias fechas este verano en España, arrancando en las Noches del Botánico y terminando en Cruïlla, con Valencia y A Coruña mediante.
Hace dos años pudimos verles en el Mad Cool Festival pero sin duda, las Noches del Botánico siempre animan a cualquiera a ver más de cerca y en un espacio tan cálido y refrescante a su vez a cualquiera de las bandas que por allí asoman.
Estrellas en lo suyo, en unos años 90 en donde incluso dieron forma al principal de la película de James Bond «The World is not Enough», protagonizada por Pierce Brosnan, la formación ha pasado a ser ya un icono en la última década, menos activos en lo musical pero inspirados igualmente en discos como su último trabajo «Let All That We Imagine Be the Light», siempre dirigidos por la batuta vocal de su líder, la inquebrantable Shirley Manson.
UNA NOCHE DE CALOR (Y NOSTALGIA) EN EL BOTÁNICO
Y calor, precisamente, es lo que no faltó anoche en el recinto madrileño. Con la capital instalada de lleno en ola de calor, el público de las Noches del Botánico echaba mano de todo lo que tenía a su alcance para sobrevivir al sofoco, con los abanicos moviéndose sin descanso entre las gradas como banda sonora paralela al propio concierto. Ni la manida y polémica pausa de hidratación del Mundial hubiera estado de más como pequeño respiro colectivo.
El propio calor se convirtió, de hecho, en tema de conversación sobre el escenario. Shirley Manson no dudó en recordar, entre risas y cierto pudor, su paso por el Mad Cool Festival hace dos años, cuando el calor de Madrid le pasó factura hasta el punto de sufrir casi un sofoco sobre las tablas. Esta vez, con el Botánico como refugio entre árboles y noche cerrada, la cosa fue bastante más llevadera, aunque el termómetro seguía haciendo estragos entre nosotros.
«I THINK I’M PARANOID» , «STUPID GIRL» Y UN COMIENZO POR TODO LO ALTO
El repertorio arrancaba con música de Twin Peaks para entrar de lleno muy pronto con temas de la envergadura de «Hold» o «Empty» si bien la locura llegaba con «I Think I’m Paranoid», un clásico que servía para fusionar en un mismo instante los móviles en alto y los gritos del público bajo el cielo abierto del Botánico.
«Stupid Girl» se erigía como otro de los grandes momentos de una actuación en la que Shirley Manson se mostró especialmente cómoda, disfrutona y entregada de principio a fin. Antes de interpretar «Horses», la cantante pedía prestado un móvil a alguien de la banda para grabar ella misma al público, exclamando un «qué precioso» que resumía bien el cariño mutuo entre artista y asistentes.
«LOVE SONG» DE THE CURE Y GUIÑOS A MADONNA
Entre canción y canción, Manson aprovechó para reivindicar a Madonna como la gran diva del pop de todos los tiempos, además de repetir en varias ocasiones sus elogios hacia España, un país por el que no escondió su cariño en ningún momento de la noche.
Uno de los instantes más íntimos llegó con la versión de «Lovesong» de The Cure, servida en un formato mucho más soft y delicado, muy aplaudido por un público que reconocía enseguida el mítico tema.
«PUSH IT», «SPECIAL» Y LA LOCURA NOSTÁLGICA
Con la ayuda del respetable, la banda desgranaba también himnos como «When I Grow Up» o «The Day I Met God», antes de que Manson decidiera parar un momento en medio de tanta intensidad para dedicar, tanto a los fans de siempre como a los más recientes, aquel single del 95 que es «Push It». La reacción no se hizo esperar: la locura nostálgica se desataba entre el público, algo que se repetía poco después con «Special», otro de esos temas que convierten cualquier concierto de Garbage en un ejercicio colectivo de memoria emocional.
La cercanía con nosotros no terminó ahí. Desde el propio escenario, Shirley Manson firmaba algunos vinilos a quienes ocupaban las primeras filas, en otro de esos gestos que explican por qué, más de tres décadas después, Garbage sigue conectando de tú a tú con sus seguidores más talluditos.
BRINDIS, WHISKY Y UN CIERRE BAJO EL GRITO DE ¡VIVA ESPAÑA!
Ya cerca del final, Manson pedía un whisky sobre el escenario para brindar, junto a su banda, por ellos y por todos los presentes en el Botánico. Un gesto sencillo que resumía el espíritu de una noche marcada por la complicidad. Con un «I love you Madrid» que arrancaba una última ovación, la cantante daba paso al broche final, gritando un «Viva España» antes de cerrar por todo lo alto con «Only Happy When It Rains», el himno que, paradojas de la vida, sonaba bajo un cielo despejado y una ola de calor que no nos dio tregua alguna.
Una Shirley Manson en un estado de forma vocal y vital sobresaliente, completamente entregada, emocionada y disfrutona, tanto o más que todos los que anoche llenamos las Noches del Botánico para reencontrarnos con más de 30 años de trayectoria de una de las bandas alternativas más reconocidas de los 90. ‘Oldies’ y no tan ‘oldies’, unidos por la nostalgia y por una banda que, en pleno tour de despedida a gran escala, deja claro que aun hoy es referente.
Texto y fotos: Miguel Rivera









