Bajo el curioso a la par que divertido nombre de Chiquita Movida se encuentra un grupo de artistas pero ante todo amigos: Rayden, Mediyama y Skiz, Babe, Jhonny y Jona.
Desde una casa rural y con la única pretensión de divertirse ha surgido una nueva aventura musical con la que disfrutar y dejarse llevar. De momento, ya tienen su primer disco «Alta vaina», una película de la que han realizado premieres en cines y preparan conciertos en lo que el público formará parte activa. Descubrimos mejor qué hay detrás de toda esta «movida».
¿Cuál es la pretensión de Chiquita Movida, que imagino será políticamente correcta?
Johnny: Más que políticamente correcta, es que en nuestro caso existió un proceso natural a partir de cuando paramos con el proyecto de Rayden. Nosotros somos un grupo de amigos fuera de la música.
Yo siempre digo que Chiquita Movida es lo que hacemos cuando no estamos haciendo el resto de cosas que realizamos como colegas. ¿Qué ocurre? Que al final, nosotros seguimos quedando y creando cosas. Se propuso juntarnos en una casa natural, pasan días disfrutando de nuestra amistad y evidentemente nos llevamos nuestros instrumentos porque es lo que hacemos, es como nos gusta comunicarnos y demás. Y a partir de ahí, como una parte del proceso natural, nosotros hacemos esto principalmente para divertirnos.
Es nuestro juego, nuestro juguete, es como nuestro pegamento entre otras cosas de nuestra propia amistad que tenemos como grupo de amigos. Como primera opción queremos divertirnos, salir un poco de esa presión del entorno de la lógica del éxito, y seguir disfrutando de la amistad.
David: Y no es que sea políticamente correcta la respuesta es que si fuese por algunos de la banda, y no señalo, incluso iríamos con menos pretensión. Es decir, para algunos no es que estemos yendo rápido pero sí más recogiditos.
Entendemos que para que sea sostenible, nutritivo el proyecto, sí que tenemos que realizar ciertos procedimientos como banda pero luego hay otras cosas que igual más que tocar en un gran recinto, el haber podido hacer una película es algo que nos motiva más.
Un EP primero y ahora disco recogiendo esas canciones. En la era del single, seguís concibiendo el álbum completo.
Mediyama: Para mí a nivel personal, no a nivel de banda, se me hace súper extraño, incluso desconocido, porque yo sí soy de esa vieja escuela en la que te tienes que sentar a escuchar una obra completa, porque el artista quiere llevarte en un viaje y yo quiero ver qué me propone, quiero intentar sentir o captar lo que el artista ha querido hacer.
Para mí se me hace muy raro el tener que estar pensando solo en singles, pero la parte muy positiva es que somos seis que tenemos ya, perdón por la expresión, el culo pelado, llevamos un mogollón de años en esto, estoy rodeado de amigos y tenemos una oficina que también lo maneja muy bien.
Nos adaptamos bien en general como banda y creo que lo estamos haciendo bastante bien, es decir, haces el disco pensando en un viaje concreto, pero luego sabes que tienes que dosificar los lanzamientos porque el sistema ahora mismo está así. Nosotros seguimos haciéndolo a la vieja escuela, que es un disco entero que si te sientas a escucharlo hay una progresión, todo muy relacionado además con la estética. Básicamente es como romper la rutina de la vida en la cual estás atascado en unos patrones y de repente un día revientas y es… qué pasa cuando una noche en una cena de empresa revientas con todo y pierdes el control y te dejas llevar sin pensar tanto en cómo funcionan las cosas, y más en cómo quieres que funcionen para ti en esa noche concreta. Al final es todo un viaje con píldoras en forma de canciones.
David, tuviste algunas críticas al terminar Rayden con una gira que se extendió en el tiempo, ¿igual no se entendió bien?
David: Esto tiene fácil explicación. Otra cosa es que yo entiendo que cualquier persona que me tenga animardversión, y yo intento ser como bastante honesto en mis acciones, entiendo que si alguien puede recoger algo para tirar va a estar bien y de poco le va a servir que la realidad le desacredite.
A mí me ocurrio una cosa cuando empezó la pandemia, por aquel entonces fue mi mejor año, porque fue un año en que abrí Los Goya, pude hacer una campaña de turismo, y podía tocar en lugares que de otra manera no se podía tocar, pero no podía celebrarlo con mis amigos, porque a lo mejor mi road manager tenía que trabajar como repartidor en Amazon, otro no tenía una fuente de ingresos, otro tal.
¿Qué ocurrió? En el momento que yo tomo la decisión, a mí me da igual que haya cinco críticas, siempre y cuando sepa que mi equipo va a tener sueldo durante un año y así lo dije. Incluso en la primera entrevista que tuve en un medio internacional antes de anunciarle, dije la gira de salas es hasta esto, el festival es hasta aquí. Había gente que eso no les servía, pero yo prefiero que me tiren cuatro personas una crítica a que la gente que yo más quiero, a sus parejas, a sus familias, tengan un sustento. Entonces, yo creo que ahí lo que hablaba era de intentar respetar el trabajo de los demás.
Yo sí que he visto gente que ha tratado a sus músicos como mercenarios, despedidas a la francesa y si te he visto no me acuerdo. O incluso gente que promete una gira de 40 fechas y luego, porque a lo mejor le van mal las fechas, cancela todas y solo quiere hacer tres.
Yo no quería hacer eso. Lo bonito es que todo el mundo tiene opiniones y ya está. Lo bonito también es saber tú desde dónde nacen las opiniones y abrir el poro o no.
La vida está cara y están los gastos de gestión.
Mediyama: Nosotros tenemos claro que la cultura y el arte deben ser accesibles para todo el mundo. Entonces, partiendo de esa base, a veces tomaremos mejores o peores decisiones, pero siempre desde ese lugar.
Es decir, la cultura tiene que ser para todo el mundo. Hace poco nos hablaba una persona del Fan Token y cómo poder comprar acciones de la banda de diversa índoles, como hacer una especie de crowdfunding o algo así. Pero entonces le estás poniendo como escalones a tu público, no lo estás tratando de igual a igual.
Estás haciendo divisiones. O sea, el que pueda permitirse pagar será mejor seguidor de la banda o podrá tener más cosas que el que no puede. Nosotros no queremos hacer eso.
Siempre pensamos en que el precio de la entrada tiene que ser un precio lógico. Y la peña que pone entradas carísimas… Bueno, pues no sé, si eres Rammstein y el escenario cuesta cuatro millones de euros, pues entiendo que a lo mejor me estés cobrando, por ejemplo, 100 euros, pero aún así me sigue pareciendo caro.
Desde nuestra banda entendemos que el arte tiene que ser para todo el mundo, tiene que ser accesible y vamos a pretender cuidar eso siempre.
Rayden: También es cierto que parece que solo hay gastos y costes por el público y no por la banda.
Nosotros, cada fecha que hacemos, depende del lugar, pero en una sala media ya estaríamos partiendo en menos 8.000 o 9.000 euros, a partir de ahí empieza a llenar, o un Movistar Arena desde 150.000 y empieza a llenar.
Siempre hemos intentado trabajar en algo honesto, y no subirnos a la parra, intentar mantener eso y ahora bajar el precio de la entrada porque somos un grupo «emergente». Creo que todo tiene que ser coherente con los costes de la banda, no con los delirios del personaje.
Y, a veces pasa una cosa, cuanto más subes a la entrada se genera como un FOMO, que también cuando la gente acude a macroconciertos, es más como quiero que me vean ahí, y mostrar poder adquisitivo, como si soy capaz de haber venido a esto, es que valgo esto. Es una paradoja rara.
Yo estoy en la etapa de mi vida que me encanta observar y hacerlo sin prejuicio. Hay gente que es capaz de hipotecarse por vender estatus, y así es como funciona el FOMO.
Jhonny: Todo esto está contextualizado en nuestra pequeña parte del mundo, en un mundo en el que hoy en día todos son gastos de gestión. En el día a día ves una cadena de intermediarios en cada cosa que necesitas para vivir, y la gente está pagando intermediarios por todo.
Dentro de nuestra pequeña parcela en la que podemos actuar, nosotros intentamos hacer esto, sobre todo porque el mundo es muy grande, la gente cada vez paga más intermediarios, llámalo aranceles o llámalo lo que quieras.
Nos dicen que vivamos el momento y se ponen a la venta entradas de conciertos en 2027 o 2028.
Skin: También es tema organizativo, hay que prever las cosas, y de hecho para bandas muy pequeñas que no tienen ni agencia, ya es prácticamente imposible montar bolos en salas de Madrid, tienes que mirar un año vista y para un grupo pequeño es más complicado.
David: Desde el lado del artista, el reservar supone unos gastos y es cuando te dan hueco libre. Las bandas van cerrando, y no hablo de competencia, pero no solo hay que intentar reservar entre unos artistas y grupos de España, sino también con mayores recintos y artistas de fuera.
Entonces si te dicen vale, hay un hueco para 2028, que sea un viernes o un sábado, porque cuando sea jueves o miércoles, ya te pierdes un 30-40% de la venta, pues, ¿qué haces?
Los artistas parece que también tenéis que estar activos todo el rato, como una agencia de marketing.
Skin: Sí, se pide mucho y además si quieres salir un poco del círculo más cercano así, digamos, orgánico, hay que estar como subiendo cosas todo el rato, contenido, pensando en horarios, días y la verdad es que yo creo que muchas veces eso puede acabar con una banda, porque basas todo en los datos que te devuelve la red social y muchas veces luego no te sirven para los datos reales, como los conciertos.
Es un poco un arma de doble filo porque si te sale bien pues puedes llegar a mucha gente, pero gente a lo mejor que ni siquiera vas a poder ir a visitar. Yo que tengo un compañero que conozco que triunfa en Japón, pues vete tú a Japón ahora a girar, ¿sabes? Nosotros tenemos la suerte de que nadie directamente nos está diciendo lo que hay que hacer por ahora. Podemos también mantener este flow que tenemos de hacer un poco las cosas como queremos y hacerlas con cariño.
Johnny: Nosotros siendo seis, tenemos la suerte de poder ir gestionando entre todos. Pero sí que entiendo que puede haber artistas, que sea una banda de dos o lo que sea, que a veces te lo comas tú todo y digas, «guau, esto es un poco fuerte».
Rayden: Al igual que la gente que dice no es que fumar me quita la ansiedad cuando es lo que me lo genera, creo que la gente tiene miedo a perder reconocimiento, cosa que si lo espaciase y realmente lo hiciese en cada momento, sin la presión de «oye, voy a perder lo que he conseguido», sería una relación también más nutritiva con la gente que quiere verte y sería un contenido de mayor calidad. Creo que el algoritmo nos ha vendido esa falsa necesidad de que si te expones no desapareces. Y ahí hemos entrado todos.
La sensación es que los músicos, a diferencia del mundo del cine, vais por libre.
Rayden: Sí, pero es no tenemos ni siquiera armas para pelear. es decir, que la cosa que hacemos intentamos guardarlas a buen recaudo.
Creo que es una de las disciplinas artísticas, y lo creo firmemente, donde el ego atrofia menos, con otras disciplinas como el actoral donde hay mayor incertidumbre. Aquí por lo menos te salga medio bien o te salga medio mal tienes herramientas para hacerlo. Sí que que es cierto que eso te genera una responsabilidad que a lo mejor no tienes tiempo para para buscar el colectivo y a lo mejor sí que tiene que pasar lo que decía de la urgencia, venir una pandemia o tal para decir ‘oye no estamos respaldados no estamos asegurados’.
Si perdiésemos menos el tiempo a que a lo mejor no nos olvidasen igual nos podríamos reunir.
¿Qué va a encontrar la gente que vaya a veros en directo?
Mediyama: Pues a un grupo de amigos divirtiéndose muchísimo. Los cimientos de esta relación es un humor y además muy variado. Al final no podemos evitar estar soltando las mismas bromas en el escenario que soltamos por detrás.
Queremos que el público forma parte del espectáculo, y eso es algo que nos se ve mucho. Queremos que sean parte activa, que vengan a disfrutar pero igual les toca hacer alguna cosa.
Como en la película que hemos hecho tenemos más inquietudes y esa parte actoral se va a reflejar en los conciertos. Buscamos un sitio de reunión donde no queremos seguidores, queremos compañeros para jugar, volver a cuando eras niño. Tenemos la suerte de que cada uno tenemos el sustento económico en otro sitio, y esa tranquilidad económica nos deja hacer un poco lo que nos da la gana con el proyecto, es jugar y jugar, y un punto de encuentro para divertirnos.








