DEF LEPPARD + MÖTLEY CRÜE

Auditorio Rivas-Vaciamadrid

24/06/2023

La noche del sábado 24 de junio estaba marcada a fuego por muchos heavies y rockeros de la vieja escuela, y es que dos estandartes del género de los ochenta como Mötley Crüe y Def Leppard llegaban por fin para regocijo de muchos a España.

No es menor que un concierto de estas características se haga a veinte kilómetros de Madrid y es que en la capital aunque acostumbrados a las grandes distancias, nunca gusta que los grandes «bolos» se realicen fuera de la capital por eso de los desplazamientos y, ante todo, el regreso a casa.

def leppard

Poco importaba, no todos los días puedes ver dos leyendas de la que fuera la época dorada del rock duro. Y así se hizo ver desde el comienzo, con unos aledaños del Auditorio de Miguel Ríos con una media de edad bien madura, camisetas de negro en su gran mayoría y muchos hombres, algunos todavía con el pelo largo haciendo recordar que su juventud vino acompañada de la mano de canciones de estas dos formaciones.

CALOR Y ROCK SEXUALIZADO

El calor de justicia recalentaba un recinto que antes de las 21:00h ya presentaba una grandísima entrada (25000 asistentes) en un auditorio de 30000 para escuchar al primer grupo de la noche, o mejor dicho, de la tarde, con el sol cayendo lentamente ante nuestros ojos.

motley crue

Mötley Crüe volvían con todas sus señas de identidad lo cual no quiere decir que sea del todo bueno. Evidente es que Vince Neil ya no tiene la voz de antaño, ciertos agudos chirriantes y un estado de forma cuestionable, nos metían de lleno en un arranque claro de intenciones. «Wild side» miraba al pasado en su más amplio término, con los cuatro músicos y el acompañamiento de dos bailarinas en lencería o encadenadas para -¿regocijo de alguien?- marcaban un espectáculo sobre el escenario que recordaría a un local de streptease ochentero californiano que podríamos tachar de caduco a estas alturas.

Asistía con indiferencia a los bailes mientras me cuestionaba de la necesidad de aquello, pero estaba claro que los Mötley siguen anclados en aquella época cuarenta años después, todo mientras detrás mío escuchaba a un par de tipos gritando «¡si os viera la ministra Montero!» entre ellos. La banda atacaba con clásicos incendiarios como «Shout at the devil» o la coreada «Too fast for love», dejando claro que Vince se «mueve» con lentitud y por momentos bajo de forma vocal, pero sin llegar a dar la pena que otros cantantes de la época muestran sobre las tablas.

Nicki Sixx salía con una bandera de España que no se alzó ni con aplausos ni gritos, pero pronto pasamos del «detalle» a escuchar la canela en rama que suponen los hits de los norteamericanos para los rockeros más clásicos, ahí está un buen legado como el medio «Don’t go away mad» o el electrizante «The dirt» que contó como en su película con colaboración de Machine Gun Kelly pero aquí con imagen y voz del videoclip.

Con la tarde cayendo por fin, llegaba el momento de un Tommy Lee que sí que sigue viviendo en el pasado. Momento más que cuestionable y, podríamos decir en 2023 que patético, cuando salía a escena para pedir que las chicas enseñaran «las tetas» a lo que contestaron algunas asistentes mostrándolas en vídeo pantallas, mientras él preguntaba si «mostraba lo suyo», ver para creer.

Con todo esto, destacar el trabajo del talentoso guitarrista John 5, conocido por sus discos en solitario o por haber tocado con Rob Zombie, y que dejó marcado su buen hacer con la guitarra tras reemplazar hace un año no sin polémica al original Mick Mars, con el que andan en pleitos.

Con salidas y entradas de las bailarinas, cuyos coros disfrazaban algo su cuestionable participación, dos muñecas hinchables cyborgs a los lados para «Girls girls girls» que mejor o peor sigue siendo un pelotazo, para mostrar también un medley que fue de lo más coreado con el «Anarchy in the UK» o «Helter skelter» y cerrar su particular back to the 80’s al pie de la letra con «Kickstart my heart».

Cierre de hora y media de ideología del rock más clásico y también, como concepto visual y gestos impropios y caducos en el siglo XXI que, por otra parte, vive ahora del reggaeton y el trap de cuestionable valía y muchas veces, particular mensaje cuarenta años después. Dejando todo eso de lado, la banda sigue contando con un buen repertorio que mantiene la llama encendida.

ELEGANCIA SIN FECHA DE CADUCIDAD

Giro musical y visual el que tocaba ahora, con la noche dando un pequeño respiro en un día de lo más caluroso en Rivas. Def Leppard tienen nuevo trabajo, que es un recopilatorio tocado con orquesta de sus grandes hits, pero aquí venían a mostrar eso al estilo de siempre.

Los ingleses han definido bien su elegancia musical acompasando guitarras de rock duro con melodías más cercanas al pop y medios tiempos de indudable sentimiento, todo con la calidez vocal de un Joe Elliot que con 63 años sigue manteniéndose en forma y guardando aun grandes momentos vocales.

def leppard

Tienen un repertorio notable, en el que brillan composiciones de pegada como «Lets get rocked», «Armageddon it» o «Rocket», pero donde sacan a relucir su brillantez es en los cortes más sensibles y emocionantes. Inconmensurable «Animal» con un visual en las pantallas de parque de atracciones digital que acompasaba muy bien, al igual que el efecto lluvia en el cristal de la romántica «Love bites», con Elliot acercándose por la pasarela o la excepcional «Hysteria», músculo de rock melódico que sigue aguantando el tirón.

Es bonito ver que una banda cuyos miembros superan los 60 siguen manteniendo su buen hacer instrumental y presencial, porque Vivian Campbell y Phil Collen se muestran como mayores modernos, en un estado de forma espectacular, fibrosos y musculados como ya quisiera algún amigo mío con 40. Y todo como siempre sorprendiendo por ese portento que es su batería Rick Allen (el más joven con 59 tacos) tocando con un solo brazo tras perder el otro en un accidente en los 80.

def leppard

En ese discurrir musical de talento y gusto, sin nada remarcable como espectáculo pero totalmente centrado y bien ejecutado, la variable llegaba de forma íntima con sus guitarras y bajo con a Elliot al frente de la pasarela en formato acústico. La bella «When love and hate collide» como gran momento nostálgico y «This guitar» sonaban aportando un pequeño cambio al concierto y cerrando con la triada exitosa que conforman «Pour some sugar on me», «Rock of ages» y la brillante «Photograph», clásico eterno.

Otra hora y media elegante, en contraste con el rock ejecutado pero de aires algo rancios en su propuesta de Mötley Crüe para dos nombres artísticos tan diferente como claves para la que fuera época dorada del rock.

Miguel Rivera