Teatro Barceló, Madrid
11/06/2025
La banda británica Wolf Alice es uno de los rara avis que de vez en cuando aparecen en la música. En sus comienzos fueron todo un soplo de aire fresco y, en tan solo unos años, con su segundo disco «Visions of a Life» (2017) se hicieron con el prestigioso Mercury Prize, a cuyo premio ya habían sido candidatos con su debut.
Con ese galardón, con dos trabajos de altura y una esencia alternativa bañada en una melancolía, belleza y personalidad se postularon como ujn grande llegando a un público diverso. Su rock alternativo, igual de poderoso que nostálgico y bello cuando lo requiere, se apoya en el carisma y presencia de Ellie Rowsell, una sirena rockera sobre el escenario que además nos regalaba en 2021 una obra inmensa como «Blue Weekend».
Los británicos se han hecho esperar más de cuatro años para escuchar ahora su atractivo «Bloom Baby Bloom», primer anticipo de regusto setentero de «The Clearing», disco que llegará tras el verano. La formación, tras su paso hace unos días por Primavera Sound, anunciaba un concierto exclusivo bajo invitación en el Teatro Barceló, ese pequeño regalo para la capital al no tener presencia este año en festivales madrileños.
Dicho y hecho. El anuncio se prestaba como un brindis inesperado estival con el que ir «calentando» motores musicales de cara al verano que tenemos a la vuelta de la esquina.
Se anunciaban sorpresas y, por supuesto, alguna nueva canción junto a sus clásicos de siempre que, sobre el escenario, suman más grandilocuentes si cabe.
Los ingleses son de los que tocan diversos palos, dejan con la boca abierta y gustan independientemente del sonido con el que se atrevan. Desde su enérgico inicio con «Formidable cool» que de frío nada lo dejaban claro, arranque con el que Ellie en perfecto español saluda: «Hola Madrid, ¿cómo estáis?».
Guitarra en mano para invitarnos a esa montaña rusa sonora, un «Delicious things» que nos mete en su magnífico «Blue weekend» de la mano de «How can i make it ok?», tema emocional por antonomasia y suntuoso también, con Rowsell manejando la escenificación. Del susurro es capaz de pasar a los tonos más altos del rock, lo dejan ver en su reciente single «Bloom Baby Bloom» cuya primera muestra en directo es ya todo un cañón al que el público se suma como si fuera un clásico del repertorio.

«Muchas gracias» y una sonrisa entre aplausos pasando por otro regalo nuevo «The sofa», recuperando el pasado en su alternativo y más desgarrado «Yuk foo», en su versión más punk y distorsionada, contrastando con la oscuridad sintetizada de «Silk» que maniobra con su tremenda inmersiva.
El rock alternativo, lo orgánico, los pasajes emocionales, la nostalgia, el grunge o lo cambiante que manejan en «Smile», todo con una Ellie que de pronto sobre el escenario es una diva romántica como un ciclón megáfono en mano. Y todo con ese tramo final que hace de la banda británica algo gigante: «Lipstick on the Glass», haciéndose el silencio en la sala, parando en un momento a lo Nirvana en lo alternativo de «Moaning Lisa Smile» para volver a girar musicalmente con su adiós emocional que es «Don’t delete the kisses». Entre aplausos, una hora después, solo queremos regalarles besos tras su nueva lección hipnótica sobre el escenario.
En esa amalgama que algunos no recordaban tras largo tiempo, Wolf Alice nos devolvía la sonrisa en un miércoles tormentoso y húmedo, tanto como nuestros oídos, esos que marchaban regados de sensualidad, rock y emoción.
Texto: Miguel Rivera
Fotografías: Javi García










